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El pasado viernes 18 de abril una brigada Canaria internacionalista en solidaridad con el pueblo saharaui, conformada por 12 personas pertenecientes a distintas organizaciones sociales y políticas, viajó a El Aaiún 

El pasado viernes 18 de abril una brigada Canaria internacionalista en solidaridad con el pueblo saharaui, conformada por 12 personas pertenecientes a distintas organizaciones sociales y políticas, viajó a El Aaiún para participar en  la 3ª Conferencia Internacional de Apoyo a la Resistencia de las Mujeres Saharauis en los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental, a unas semanas de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reuna para renovar el mandato de la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental) ante lo cual se está desarrollando una campaña internacional para que deje de ser la única misión especial de Naciones Unidas sin competencias en la vigilancia de los derechos humanos, y se denuncien los abusos de las autoridades marroquíes contra la población saharaui.

Viajamos con el ánimo de que sucediera un prodigio y las autoridades marroquíes ocupantes del Sáhara Occidental, dejaran entrar a alguna de las personas que viajaban con tal fin. El pronóstico no era muy halagüeño dado que el resto de los grupos que lo habían intentado procedentes de  varios puntos del estado español y de países de Europa y África habían sido retenidos sin excepción y devueltos a sus puntos de origen.  La llegada del avión fue recibida a pie de pista por oficiales de policía, tanto de uniforme como de paisano, como si recibieran a un representante de Estado, pero a diferencia de otros visitantes bienvenidos, a nuestro grupo ni siquiera se le permitió pisar la escalerilla. Se pide a las personas con pasaporte marroquí que desembarquen y después suben policías que nos solicitan los pasaportes dentro del mismo avión, se los llevan para un control y pasados unos minutos los devuelven,  tras lo cual, se presenta una persona como Alcalde de El Aaiún y recitando un texto teatral mal aprendido nos dice que no somos bien recibidos porque somos “del otro lado”, que venimos a “causar problemas” y que no podemos entrar en El Aaiún, dicho lo cual se da media vuelta y se va escoltado por los policías. Se nos obliga a retornar inmediatamente, todo esto con la actitud colaboradora del personal de Binter Canarias que ante nuestras protestas aseguraron que “esto es normal” y que Marruecos decide aleatoriamente quien entra y quién no.

De regreso a Canarias, y sin salir de nuestra indignación, explicamos lo ocurrido a los medios de comunicación que se hacían eco de la noticia, en ningún momento recibimos llamada de alguna autoridad  que se interesase por la evidente violación del derecho internacional.  Nos planteamos que hubiera pasado si este hecho hubiera sucedido en Venezuela o Cuba, que diría “la comunidad internacional”, la repercusión habría sido intergaláctica.

Dedicamos el resto del día a difundir la acción, y sobre todo a denunciar que nuestra expulsión es una pequeña muestra de la continua opresión que sufre el pueblo saharaui, que carece de los más mínimos derechos y garantías bajo ocupación marroquí,  con la complacencia del gobierno español y la Unión Europea, que asumiendo planes imperialistas y de recolonización de África  y el expolio de sus recursos, continúan con tratados comerciales, acuerdos de pesca, inversiones y subvenciones económicas a Marruecos, mirando para otro lado en todo lo referente al conflicto saharaui y a la vulneración de todos los derechos que este valiente pueblo sufre tanto a nivel colectivo como individual.

Sabíamos que las compañeras Saharauis nos estaban esperando y les  enviamos fotos, mensajes y saludos de apoyo, que entremezclaban la decepción por no poder abrazarlas y  apoyarlas en persona y el  respeto que sentimos a su lucha organizada. Nos reconfortaba la  seguridad de que pese a que la dictadura marroquí  había declarado el encuentro ilegal y  sellado sus fronteras,  las organizadoras, la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, mantendría la convocatoria. Celebraron la Conferencia con la programación prevista, convirtiendo este acto en un  símbolo más de su  espíritu revolucionario, de su tesón y de su movilización contra la represión marroquí y en defensa de todas las personas presas, desaparecidas, torturadas, retenidas o asesinadas en  el Sáhara Occidental. 

Como integrante de la brigada y militante del PCPC (PCPE) no me cabe sino el reconocimiento a la fuerza demostrada por estas mujeres que protagonizan día a día,  dándole un nuevo sentido a la concepción cuerpo y territorio,  el derecho de su pueblo a la autodeterminación y a la construcción de un Sáhara libre y soberano.

Tatiana Delgado


NOTA: Errata UyL Mayo (edición impresa), página 12 Internacional, el artículo que reproducimos en la versión digital es el correcto