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María Pérez Enciso es, tristemente, junto a María Teresa León, una más de las poetas de la Generación del 27 que fueron, durante la dictadura fascista de Franco y aún después, durante la dictadura posterior, relegadas al exilio y después al olvido por su condición de mujer, pero ante todo por su condición de luchadora comunista comprometida.

En realidad, pocos datos se tienen todavía de esta maestra almeriense que, en 1923, se traslada a Barcelona, donde frecuentó la Residencia de Estudiantes de Río Rosas, entre otros grupos de intelectuales, donde se empapó de la cultura y del compromiso político que caracterizó el resto de su vida

Con la proclamación de la II República, se inicia su militancia en el Partido Comunista. Como militante comunista fue responsable del Gabinete de Prensa Extranjera y dirigió el Instituto de Adaptación Profesional de la Mujer, momento en el que se cree que adoptó el pseudónimo de “Rosario del Olmo”, nombre real de su hija.

En enero de 1939 se la nombra Delegada de Evacuación Nacional. Su trabajo consistió en rescatar al mayor número de huérfanos españoles internados en campos de concentración franceses, para ser realojados y entregados en adopción a familias belgas. Realizando esta tarea, Bélgica fue invadida por las tropas nazi-fascistas alemanas, y María huyó a Francia, de donde salió unos días antes de que nuevamente las tropas de Hitler ocuparan el país. En ese momento comenzó un exilio que ya no le permitiría regresar a su tierra patria. Desde Francia pasa a Inglaterra, y de allí da el salto a América. Recorrió Colombia y Cuba hasta afincarse definitivamente en México, donde coincidirá con la mayor parte del exilio español y donde fallecerá tempranamente tras una operación de apendicitis.

En el exilio trabajó como periodista para ganarse la vida y publicó dos colecciones de ensayos y dos poemarios donde se reflejan el dolor de la pérdida que, tanto en lo personal como en lo nacional, supusieron el triunfo del fascismo en la Guerra Nacional Revolucionaria. Y así escribe:

[...] Tú me dueles España. Por las venas vacías / de tus héroes anónimos. Por la orfandad sin culpa, de tus niños morenos. / Por el largo camino, recorrido en silencio, / en tus días sin vida, y en tus noches sin sueño […]

El silencio en torno a María Pérez Enciso continúa aún hoy. Desde su tierra natal, Almería, se empiezan a hacer tímidos amagos para recuperar su memoria. Eso sí, desvinculándola casi siempre de su condición de comunista, como si pudiera sustraerse su vida o su obra de su compromiso militante, de su defensa de la II República o de su sufrimiento en el exilio, al que fue condenada, no por ser poeta, sino por ser ante todo una comunista consecuente y comprometida.

Luisa de la Torre