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Es común y bien sabido que los políticos burgueses mienten más que hablan, nos toman el pelo continuamente. Aparte de tergiversar la realidad, cosa que hacen en colaboración con los grandes medios de comunicación, intentan hacernos creer que piensan cosas que en realidad no piensan, que hacen cosas que no hacen o que les preocupan cosas que en realidad les importan bien poco. Su objetivo es generar entre el pueblo la cosmovisión burguesa del mundo, donde el Estado es neutro, pertenece a nadie y a todos a la vez, y que por lo tanto es la herramienta donde solucionar tus problemas. Y si en algún momento hay alguna "injusticia" por la cual el Estado no te está defendiendo, vota a la contraparte la siguiente vez y estará solucionado. A esto los comunistas le llamamos alienación, por la cual gracias al control ideológico de la burguesía, los trabajadores están defendiendo unas posiciones políticas que van objetivamente en contra suya. Es por ello que decimos que para no ser unas marionetas hay que juzgar a los partidos por sus hechos y no por sus gratuitas palabras.

¡Vayamos pues a los hechos! Parece ser si escuchamos al PP o a CIU, que el principal problema de Catalunya, incluso de España, es el conflicto nacional. El PP ha conseguido durante los últimos años identificar patriotismo español con intransigencia, negación de las diversidades culturales, violación sistemática de los derechos de los militantes abertzales, y, en general, negación del derecho de la autodeterminación. Todo ello en defensa de España, así, en genérico. Por otro lado CIU aprovecha esta circunstancia para acercar a todo el pueblo catalán entorno a él como eje central del patriotismo; todos unidos en la defensa de Catalunya, también en abstracto. De palabra todos ellos son patriotas, ¿pero cuáles son los hechos?

Los hechos claros son que tanto unos como otros trabajan para el "mercado" y por lo tanto están en el gobierno para defender a la clase de los empresarios en su guerra contra la clase obrera, para obtener unas mayores tasas de beneficio. Todas las reformas de ambos gobiernos van exactamente en este mismo sentido. Pero no solamente se dedican a defender a los respectivos empresarios (catalanes unos y españoles otros), sino que solamente pueden gobernar defendiendo al capitalismo y sus leyes en su conjunto; y por lo tanto defendiendo la clase de los capitalistas, sean de donde sean, contrala clase obrera y el pueblo.

Y aquí están una pequeñísima parte de estos hechos, que día a día sufrimos. En Catalunya los trabajadores de Panrico, tras años de agresiones contra su calidad de vida y de trabajo, decidieron ponerse en huelga indefinida hace tres meses contra las agresiones del patrón Oaktree, fondo de capital riesgo americano, facilitado por la reforma laboral española. ¿Dónde está el patriotismo de ArturMas para defender a los trabajadores catalanes? Pues lamentablemente está en las porras de los 150 antidisturbios que se enviaron para boicotear la heroica huelga sacando la producción de la fábrica. No vemos a ningún Mossod'Esquadra requisar hoy los camiones que Panrico está trayendo desde otras partes del Estado, a pesar de ser ilegal, y deben ser los propios trabajadores los que están las 24h haciendo guardia. Igualmente vimos como CosmoCaixa Madrid, museo de la catalana La Caixa, echaba a sus 50 trabajadores con la aprobación del Ayuntamiento de Alcobendas (PP).

Estos son los hechos, y las palabras de patriotismo de Catalunya, España o cualquiera otra nación en genérico, por boca de los gestores capitalistas es pura palabrería y ambigüedad intencionada. Lo más trascendental que hay en Catalunya y en toda España es su pueblo, y ni CIU ni PP lo defienden. La única patria por la que luchan es el capital.

Albert Camarasa