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En febrero pasado el Comité Central del PCPE daba luz verde a la participación y la lista de candidatos y candidatas a las Elecciones Europeas y lo hacía siendo muy consciente de que el Partido se iba a tener que enfrentar a un clima político muy agitado en nuestro país.

La simplificación de los discursos políticos y el populismo de que hacen gala algunas de las candidaturas, viejas y nuevas, que concurrirán a las elecciones del 25 de mayo, van a exigir que todo el activo militante del PCPE esté en disposición de explicar adecuadamente las líneas generales de nuestra propuesta política y las razones que llevan al PCPE a no difuminarse en otros proyectos, por mucho “tirón mediático” que puedan tener o por muchas expectativas que puedan generarse sobre ganar más escaños.

No es difícil para cualquier militante del PCPE argumentar los porqués de no participar en Podemos o en las listas de IU, dado que no son organizaciones comunistas ni tienen un programa mínimamente independiente que presentar a la clase obrera, pero quizás uno de los elementos que más confusión puedan generar durante esta campaña europea es que, a diferencia de lo ocurrido en 2009, existen dos llamamientos internacionales conjuntos, ambos promovidos desde organizaciones o ámbitos de cooperación del movimiento comunista.

La situación en el Movimiento Comunista Internacional hoy no es la misma que hace cinco años. Progresivamente se va viendo un deslinde entre fuerzas oportunistas y revolucionarias y se van despejando las dudas sobre la postura de cada cual en cuestiones esenciales de estrategia y táctica. Así, no es extraño que se plasmen distintas posiciones políticas en dos llamamientos diferentes, pues ello no es más que el reflejo de una realidad ante la que cada partido debe decidir cómo situarse y bajo qué criterios actuar.

El primero de estos llamamientos conjuntos es el denominado “Declaración de Partidos Comunistas y Obreros para el desarrollo de la lucha obrera y popular, para las elecciones al Parlamento Europeo”. Esta declaración, promovida inicialmente por la Iniciativa de Partidos Comunistas y Obreros de Europa (ICE, en adelante), ha recibido hasta el momento la adhesión de 32 organizaciones comunistas: el Partido del Trabajo de Austria, el PC Obrero de Bielorrusia, el Nuevo PC Británico, la Unión de Comunistas de Bulgaria y el Partido de los Comunistas Búlgaros, el Partido Socialista Obrero de Croacia, el PC en Dinamarca y el PC de Dinamarca, el Polo de Renacimiento Comunista de Francia y la Unión de Revolucionarios Comunistas de Francia, el PC de Macedonia, el PC Alemán, el PC Unificado de Georgia, el PC de Grecia, el Partido Obrero Húngaro, el Partido Obrero de Irlanda, el PC de Italia, el Partido Socialista de Letonia, el Frente Socialista Popular de Lituania, el PC de Malta, Resistencia Popular de Moldavia, el Nuevo PC de los Países Bajos, el PC de Noruega, el PC de Polonia, el PC Obrero Ruso, el PCUS, el nuevo PC de Yugoslavia, el PC de Eslovaquia, el PCPE, el PC de Suecia, el PC de Turquía y la Unión de Comunistas de Ucrania.

Alguien podrá decir que dentro de esta lista de firmantes no todos los partidos son de países miembros de la UE y tendría razón. Ni Rusia, ni Noruega, ni Turquía, ni Bielorrusia, ni Ucrania, ni Georgia ni Serbia son miembros de la UE, pero sin duda la clase obrera de esos países se ve afectada por los posicionamientos de la UE, por el carácter militarista e imperialista de la UE, amén del hecho de que los partidos comunistas firmantes comparten con el resto su apuesta por una Europa de los Pueblos y por el Socialismo.

El segundo de los textos es el denominado “Llamamiento conjunto para las elecciones al Parlamento Europeo”, publicado el pasado 15 de abril y del que son promotores el Partido Comunista de España, el Partido Comunista Portugués y el chipriota AKEL. Lo suscriben además el PC de Austria, el PC Británico, el PC de Bohemia y Moravia (República Checa), el PC de Dinamarca, la Alianza Roji-Verde de Dinamarca, el PC de Finlandia, el PC Francés, el PC Alemán, Die Linke de Alemania, el Partido de los Comunistas Italianos, Refundación Comunista, el PC de Malta, el Bloco d'Esquerda portugués, Izquierda Unida y el PCC catalán.

Para nosotros, sobre la base de nuestros acuerdos congresuales y su puesta en práctica en el ámbito de las relaciones internacionales, muy especialmente en Europa, no es posible suscribir ambos documentos, aunque el PCPE respete, como siempre, la soberanía de aquellos partidos hermanos que han decidido hacerlo. Existen sustanciosas diferencias entre la “Declaración” y el “Llamamiento”.

No es un elemento baladí el hecho de que, para empezar, la “Declaración” sea promovida desde la Iniciativa Comunista Europea. El PCPE, como miembro de la ICE, ha participado en todo el proceso de gestación y discusión del documento, hecho que no ha ocurrido en el caso del “Llamamiento”, preparado en una reunión celebrada en Bruselas a mediados de marzo a la que no fuimos invitados y que pretendía no sólo vincular a organizaciones comunistas, sino también a otras “de la izquierda”, con todo lo que eso puede suponer en este momento.

En segundo lugar, la “Declaración” recoge los elementos esenciales que para nuestro Partido han de darse en la batalla contra la Unión Europea, y además los recoge de forma nítida y sin ambigüedades. Es muy importante tener en cuenta que, mientras en nuestra “Declaración” se caracteriza a la Unión Europea como centro imperialista, que ha sido siempre “una herramienta del gran capital europeo para incrementar sus beneficios y garantizar su dominación”, en el “Llamamiento” se señala que la UE es “una estructura y un proceso neoliberal y militarista”. Esto trae como consecuencia que el “Llamamiento” cargue la responsabilidad en las actuales políticas de la Troika que componen la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI y pasen por alto el hecho de que esas políticas están en el corazón, son la razón de existencia de la UE como unión interestatal capitalista y, por tanto, no reformable.

Por otro lado es más que dudoso que, como se dice en el “Llamamiento”, las políticas europeas actuales generen “relaciones de tipo colonial”. A pesar de que esa argumentación pueda parecer atractiva para explicar parcialmente algunos de los fenómenos que estamos viviendo, olvida un hecho fundamental: los monopolios de los distintos países europeos, sean del norte o del sur, impulsan medidas anti-obreras y anti-populares en toda la UE porque ello les ayuda (no sin contradicciones) a mejorar su posición y tratar de hacer remontar su tasa de beneficio. Todo ello, además, en el marco de la división internacional del trabajo que diseñada por el capital monopolista a través de la UE (no de Alemania, sino de la UE) y que, por ejemplo, convierte a España en un país enfocado al turismo.

El “Llamamiento”, por otra parte, incide en la subordinación de la UE a la OTAN y a EEUU, pero teniendo la UE “ambiciones como bloque imperialista”. La ambigüedad del lenguaje en éste y otros puntos del texto, así como un rápido vistazo a algunos de los firmantes, lleva a pensar que el objetivo de este “Llamamiento”, elaborado un tiempo después de la publicación de la “Declaración”, es tratar de acercar posturas con organizaciones que forman parte del núcleo del Partido de la Izquierda Europea, diciéndolo sin decirlo y tratando de camuflarlo bajo el manto del grupo parlamentario GUE/NGL (Izquierda Unitaria Europea – Izquierda Verde Nórdica).

No caben componendas con las organizaciones del PIE, pilar del oportunismo europeo y muleta izquierdista para la justificación de una Unión Europea que significa sufrimiento y miseria para la clase obrera y los sectores populares. Sin entrar a valorar las razones pueden llevar a otros partidos hermanos a suscribir este tipo de declaraciones con organizaciones oportunistas de sus propios países de cara a un proceso electoral, en España resultaría incomprensible que PCPE suscribiera, en lo tocante a la UE, un documento promovido por el partido motor del PIE en nuestro país.

Ástor García

Responsable del Área Internacional del PCPE