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El desmayo de algunas personas en plena calle y de algunos niños en sus escuelas tras llevar incluso días sin comer ha sacado a la superficie el grave problema del hambre que viene produciendo el ahondamiento de la crisis capitalista en franjas significativas de las clases populares.

El masivo despido de trabajadores y trabajadoras llevado a cabo por la patronal como medida primera de destrucción de fuerzas productivas ha provocado un desempleo de larga duración, una de cuyas consecuencias es el agotamiento del seguro de paro y de otras prestaciones para unos dos millones de personas, que se ven privadas de ingresos para cubrir sus necesidades más elementales. Junto a esto, se da el asalto a los presupuestos del Estado por parte de los grandes capitalistas a través de las políticas practicadas por sus gobiernos con continuas medidas de reducción de la protección social, hundiendo en la pobreza a millones de personas.

Esta dramática situación golpea de una manera muy dura a la infancia. Millones de niñas y niños pasan hambre en la España del capitalismo más desarrollado. La reducción paulatina de la cantidad y calidad de los alimentos que recibe regularmente esa población infantil dibuja un cuadro social de desnutrición que ya se expresa en múltiples casos de raquitismo detectados en núcleos obreros con alto porcentaje de personas en paro.

Este problema pone al descubierto el verdadero rostro del capitalismo y de la implacable lucha de clases que libra la burguesía contra la clase obrera y los sectores populares para apropiarse de la mayor tajada posible de plusvalía. El gran capital realiza el robo del producto social en medio de la crisis del sistema, a sabiendas de las demoledoras consecuencias sociales que causa. Y lo hace porque lo necesita para la supervivencia del sistema y para mantenerse en condiciones de competir con las fracciones del capital con las que se disputa el mercado. Mientras la lucha popular no fuerce el cambio, así seguirá actuando la burguesía.
Es necesaria la intervención revolucionaria para modificar la correlación de fuerzas desfavorable a la clase obrera. La lucha contra la pobreza y el hambre tiene que colocarse en el centro de la acción comunista y del movimiento obrero y popular, explicando la relación directa que existe entre la acumulación de capital y el empobrecimiento y desempleo de masas crecientes de trabajadoras y trabajadores. Esa lucha hemos de llevarla adelante promoviendo la más amplia participación de los sectores afectados, impulsando su organización, proponiendo medidas inmediatas de mejora y luchando por conquistarlas y alentando la conciencia anticapitalista que enlace las luchas concretas con la lucha política general por el objetivo estratégico de la clase obrera, el derrocamiento del capitalismo y el inicio de la sociedad socialista hacia el comunismo.

Actualmente el partido cuenta con la experiencia de la lucha desarrollada en Canarias por conseguir que el comedor escolar sea gratuito para el alumnado que así lo precise. Esta lucha, emprendida hace algo más de un año y llevada conjuntamente con la Plataforma “Comedores Escolares Anticrisis”, ha obligado al Gobierno de Canarias -formado por Coalición Canaria y PSOE- a aumentar la partida presupuestaria para 2013, con lo que se han integrado unos ocho mil niños y niñas a comer gratuitamente en los colegios desde el mes de marzo, y a adoptar la medida de mantener funcionando los comedores escolares en verano. Es un caso concreto en el que la política de recorte al gasto social se ve frenada por la presión popular.

Juan Rafael Lorenzo