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(BREVE ESBOZO BIOGRÁFICO CON UNA EXPOSICIÓN DEL MARXISMO)

(Continuación)

 


El obrero agri?cola se ve constantemente reducido al salario mi?nimo y vive siempre con un pie en el pantano del pauperismo" (El capital, 12 , 668)(19).La propiedad privada del campesino sobre la tierra que cultiva es la base de la pequen?a produccio?n y la condicio?n para que e?sta florezca y adquiera forma cla?sica. Pero esa pequen?a produccio?n so?lo es compatible con los estrechos limites primitivos de la produccio?n y de la sociedad. Bajo el capitalismo "la explotacio?n de los campesinos difiere de la explotacio?n del proletariado industrial so?lo por la forma. El explotador es el mismo: el capital. Individualmente, los capitalistas explotan a los campesinos individuales a trave?s de la hipoteca y de la usura; la clase capitalista explota a la clase campesina por medio de los impuestos del Estado" (La lucha de clase en Francia)(20). "La parcela del campesino so?lo es ya el pretexto que permite al capitalista extraer de la tierra ganancia, intere?s y renta, dejando al agricultor que se las arregle para sacar como pueda su salario" (El Dieciocho Brunwrio)(21). Es habitual que el campesino hasta entregue a la sociedad capitalista, es decir, a la clase capitalista, una parte de su salario, descendiendo "al nivel del arrendatario irlande?s, aunque en apariencia es un propietario privado" (La lucha de clase en Francia)(22). ¿Cua?l es "una de las causas por las que en los pai?ses en que predomina la pequen?a propiedad campesina, el trigo se cotice a precio ma?s bajo que en los pai?ses en que impera el modo capitalista de produccio?n?" (El capital, t. III , 340)(23).Es que el campesino entrega gratuitamente a la sociedad (es decir, a la clase capitalista) una parte del plusproducto. "Estos bajos precios [del trigo y los dema?s productos agricolas] son, pues, un resultado de la pobreza de los productores y no, ni mucho menos, consecuencia de la productividad de su trabajo" (El capital t. III, 340)(24) Bajo el capitalismo, la pequen?a propiedad agraria, forma normal de la pequen?a produccio?n, se envilece, se destruye, y desaparece. "La pequen?a propiedad agraria, por su propia naturaleza, es incompatible con el desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo, con las formas sociales del trabajo, con la concentracio?n social de los capitales, con la ganaderi?a en gran escala y con la aplicacio?n progresiva de. la ciencia. La usura y el sistema de impuestos tienen, necesariamente, que arruinar en todas partes a la pequen?a propiedad. El capital invertido en la compra de la tierra es sustrai?do al cultivo de e?sta. Dispersio?n infinita de los medios de produccio?n y aislamiento de los productores mismos. [Las cooperativas, es decir, las asociaciones de pequen?os campesinos, que cumplen un papel burgue?s extraordinariamente progresista, so?lo atenu?an esta tendencia, sin llegar a suprimirla; adema?s, no debe olvidarse que estas cooperativas dan mucho a los campesinos acomodados y muy poco o casi nada a la masa de campesinos pobres; tan poco, que las propias asociaciones terminan por explotar trabajo asalariado.] Inmenso derroche de fuerzas humanas; empeoramiento progresivo de las condiciones de produccio?n y el encarecimiento de los medios de produccio?n es una ley necesaria de la pequen?a propiedad de la tierra"(25). En la agricultura, lo mismo que en la industria, el capitalismo so?lo trasforma el proceso de produccio?n a costa del "martirologio de los productores". "La dispersio?n de los obreros del campo en grandes superficies vence su fuerza de resistencia, al paso que la concentracio?n robustece la fuerza de resistencia de los obreros de la ciudad. Al igual que en la industria actual, en la moderna agricultura capitalista el aumento de la fuerza productiva del trabajo y la ma?s ra?pida movilizacio?n del trabajo se consiguen a costa de destruir y agotar la propia fuerza de trabajo. Adema?s, todos los progresos realizados por la agricultura capitalista no son solamente progresos en el arte de esquilmar al obrero, sino tambie?n en el arte de esquilmar la tierra [...] Por lo tanto, la produccio?n capitalista so?lo sabe desarrollar la te?cnica y la combinacio?n del proceso social de produccio?n, minando al mismo tiempo las fuentes de toda riqueza: la tierra y el hombre" (El capital, I, fin del capi?tulo 13)(26).

El socialismo

Por lo que antecede se ve que Marx deduce la inevitabilidad de la trasformacio?n de la sociedad capitalista en socialista u?nica y exclusivamente de la ley econo?mica del desarrollo de la sociedad moderna. La socializacio?n del trabajo, que avanza con rapidez creciente en miles de formas, y que se ha manifestado con especial evidencia, durante el medio siglo trascurrido desde la muerte de Marx, en el crecimiento de la gran produccio?n los ca?rtels, los sindicatos y los trusts capitalistas, asi? como en el gigantesco crecimiento del volumen y el poderi?o del capital financiero, es la base material ma?s importante del advenimiento inevitable del socialismo. El motor intelectual y moral de esta trasformacio?n, su ejecutor fi?sico es el proletariado, educado por el propio capitalismo. Es inevitable que la lucha del proletariado contra la burguesi?a -que se manifiesta en diversas formas, de contenido siempre ma?s rico- se convierta en lucha poli?tica, orientada a conquistar el poder poli?tico ("dictadura del proletariado"). Al socializarse la produccio?n es inevitable que los medios de produccio?n pasen a ser propiedad de la sociedad, que se produzca, "la expropiacio?n de los expropiadores". La enorme elevacio?n de la productividad del trabajo, la reduccio?n de la jornada de trabajo y la sustitucio?n de los vestigios, de las ruinas de la pequen?a produccio?n, primitiva y desperdigada por el trabajo colectivo perfeccionado: tales son las conclusiones directas de esa transicio?n. El capitalismo rompe de modo definitivo el vi?nculo de la agricultura con la industria, pero con su elevado desarrollo prepara, a la vez, nuevos elementos de ese vi?nculo, de unio?n de la industria con la agricultura sobre la base de la aplicacio?n consciente de la ciencia y la combinacio?n del trabajo colectivo, de una nueva migracio?n de la poblacio?n (acaba, tanto con el retraso del campo, con el aislamiento del mundo y con el embrutecimiento, cuanto tambie?n con la concentracio?n antinatural de gigantescas masas humanas en las grandes ciudades). Las formas superiores del capitalismo actual preparan nuevas relaciones familiares, nuevas condiciones para la mujer y para la educacio?n de las nuevas generaciones: el trabajo de las mujeres y los nin?os, y la disolucio?n de la familia patriarcal por el capitalismo, revisten inevitablemente en la sociedad moderna las formas ma?s espantosas, desastrosas y repulsivas. No obstante, "la gran industria, al asignar a la mujer, al joven y al nin?o de ambos sexos un papel decisivo en los procesos socialmente organizados de la produccio?n, arranca?ndolos con ello de la o?rbita dome?stica, crea las nuevas bases econo?micas para una forma superior de familia y de relaciones entre ambos sexos. Tan necio es, naturalmente, considerar absoluta la a forma cristiano germa?nica de la familia, como lo seri?a atribuir ese cara?cter a la forma romana antigua, a la antigua forma griega o a la forma oriental, entre las cuales hay, por lo dema?s, un lazo de continuidad histo?rica. Y no es menos evidente que la existencia de un personal obrero combinado, en el que entran individuos de ambos sexos y de las ma?s diversas edades, es hoy, en su forma capitalista primitiva y brutal, en que el obrero existe para el proceso de produccio?n y no e?ste para el obrero, fuente pestilente de corrupcio?n y esclavitud; en condiciones adecuadas debe convertirse, por el contrario, en fuente de desarrollo humano" (El capital, t. 1, final del cap. 13)(27).