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Este pasado domingo, 23 de marzo, tuvo lugar la primera vuelta de las elecciones municipales francesas, marcadas por el gran aumento de la ultraderecha de Marine Le Pen (Front National), que encabeza el espectro político en ciudades del sur de Francia de gran importancia como son Avignon o Perpignan (además de Béziers, Fréjus o Saint-Gilles) y que ya se ha asegurado la mayoría absoluta en Hénin- Beaumont, su principal feudo. Curiosamente los lugares de Francia que mayor participación en los comicios han tenido han sido estos, con más de un 60%. Una media muy alta teniendo en cuenta la baja asistencia de estas municipales. El resto de votos se han distribuido entre el Partido Socialista Francés de Hollande y UMP (partido liberal del anterior presidente de la república, Sarkozy), sufriendo el primero un gran castigo en las urnas, mientras que UMP aumenta ligeramente sus resultados.

Pero centrándonos en el fenómeno que nos interesa, el del auge del fascismo en Europa, debemos prestar atención a los motivos que hacen que Marine Le Pen sea hoy por hoy una política muy valorada en Francia y cuyo partido aspira a gobernar en multitud de municipios franceses. Le Pen, bajo un discurso populista es la "cara amable" del fascismo, su don de palabra le permite decir barbaridades sobre inmigración (pretende cerrar las fronteras para los inmigrantes, y establecer un sistema por puntos -como el carnet de conducir- que permita expulsar de Francia a los mismos), matrimonio gay (contra el que están en contra) aborto, etc... El fascismo en Francia ya se cobró una víctima, hace un año el joven antifascista Clement Mèric fue asesinado por un grupo de neonazis (pertenecientes a la JNR, grupo nazi francés) entre los cuales se encontraba un español.

Desde la posición internacionalista de clase, los y las comunistas debemos estar atentos a los movimiento del fascismo en los demás países, porque atienden a la reacción por parte del capital para neutralizar la organización obrera. Los partidos fascistas crecen por toda Europa, Amanecer Dorado en Grecia, Front National en Bélgica y Francia... Sin olvidarnos de Svoboda que hoy por hoy tiene el poder en el gobierno títere de Ucrania. Ante el desarrollo de estos grupos la clase trabajadora solo tiene una salida, la organización obrera en lucha por el Socialismo, que extermine todas las ideas racistas, homófobas, machistas... que atentan contra la igualdad.

Contra el nazismo y el fascismo sólo nos queda luchar. Luchar por los que cayeron, ayer en la guerra contra el nazi-fascismo, millones, y por los que lo hicieron en las calles del actual sistema capitalista, jóvenes como Carlos Palomino, Mèric, Pablo Fyssas... y luchar por un futuro que asegure la igualdad destruyendo el capitalismo y a sus perros de presa, los fascistas.

G. Arribas