Compartir

Solo han bastado dos semanas y media después de las elecciones para que el primer ministro italiano, Matteo Renzi, del Partido Democrático (PD) hiciera su primera reforma electoral, Italicum. El pasado 12 de marzo se aprobó en la Cámara de Diputados con 365 votos a su favor la nueva ley electoral, consolidando así el bipartidismo en Italia. “Esto es ser de izquierda”, presumió Renzi, “esta es la medida más de izquierdas aprobada en los últimos años”.

Mediante esta nueva ley, se pretende apostar y asegurar la 'gobernabilidad'. Todo partido político que no obtenga en las elecciones un 8% de los votos, no podrá obtener escaños y las coaliciones tendrán que superar un 12% de los votos totales. Además, aquel partido o coalición que consiga un 37% de los votos, obtendrá un premio de un 15%, aunque nunca podrá superar el 55% de los escaños. El claro ejemplo de bipartidismo viene en el caso de que ningún partido o coalición pudiera alcanzar el 37% de los votos: en este caso, se realizara una segunda vuelta entre los dos primeros.

No hay más peligro que una burguesía enmascarada, y el claro ejemplo es este nuevo gobierno de 'izquierdas' en Italia. Ante la gravedad de la crisis capitalista, que afecta también a las estructuras políticas, los gestores burgueses, con la socialdemocracia a la cabeza, no dudan en tratar de garantizar gobiernos “fuertes” que sean capaces de gestionar con la menor contestación posible las agresiones contra los trabajadores y trabajadoras.

Por otra parte, el aumento de la barrera electoral perjudica a las opciones oportunistas italianas, quienes han depositado tradicionalmente sus esperanzas en el parlamentarismo burgués. Tras los últimos batacazos electorales de la Federación de Izquierdas (formada principalmente por el Partido de Refundación Comunista y el Partido de los Comunistas Italianos), se hablaba de la posibilidad de un pacto con el PD que, tras esta reforma, sería prácticamente obligatorio y pondría a estas organizaciones definitivamente bajo la bota de la socialdemocracia. 

Tamara Modrego

Miembro del Área de Internacional de los CJC