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Los funerales de jefe de estado, la propaganda mareante, alienante y vomitiva en torno a su figura y su papel en la llamada Transición, las declaraciones de los partidos y organizaciones sindicales cómplices, la manipulación en torno a su vida política y personal colocan la muerte de Adolfo Suárez como paradigma de la estulticia histórica y política.

Estar oyendo permanentemente en todos los medios masivos de propaganda, que no de información, al servicio del sistema y de sus intereses clasistas la misma martingala de que fue el hombre que trajo a España la "democracia anhelada por todos los españoles” resulta repulsivo y una vez mas modelo de revisionismo histórico.

Adolfo Suárez ha sido la expresión alquímica mas acabada del proyecto político- económico de la oligarquía española en alianza con sus aliados de siempre los Estados Unidos, el Vaticano y la oligarquía europea. La moderna Santa Alianza de estos villanos necesitados de la versión lampedusiana española de que algo cambie para que nada cambie orquestaron junto con el rey una estrategia basada en el cambio formal de estructuras y de secuaces que permitieron al sistema pasar de un estado franquista a un estado demócrata burgués de la noche a la mañana, sin costos importantes momentáneos y menos estratégicos.

El rey capitaneó el proyecto apoyándose en los sectores franquistas menos cerriles y que estaban entendiendo a la perfección el proyecto de transmutación y para ello eligió, como no podía ser menos, a un hombre del franquismo, no era posible buscarlo en otro sitio, que tuviera la visión política correcta para el momento histórico político de las intereses de la burguesía española e internacional y que además fuera lo suficientemente ambicioso y lo suficientemente debíl como para avanzar sin retroceder pero igualmente sin hacer sombra a personajes e intereses oligárquicos. A este proceso de migración del alma franquista a los intereses modernos oligárquicos la han definido como Transición y le han puesto el apelativo de modélica y hasta han querido exportarla y además han tenido la villanía política de considerarla universal y polifórmica. Pues bien el “merito “ de Adolfo Suarez consistió en aplicar todas las medidas necesarias para un cambio ordenado, dosificado, tranquilo y dirigido por los mismos que habían mandado durante el régimen franquista, combinando “creativamente” instrumentos de represión, con compra interesada de voluntades políticas y sindicales, con chantajes al pueblo español y todo ello al servicio de los intereses del gran capital nacional e internacional.

A nadie se le debería olvidar que la llamada Transición política se saldo con ciento y pico asesinados por las bandas de la extrema derecha, que los jueces y policías del franquismo apenas fueron tocados ya que la Brigada Social se transformó en Brigada de Información y que el Tribunal de Orden Público lo hizo en Audiencia Nacional. Mientras tanto la oligarquía económica y política franquista, los que se habían beneficiado de la represión de todo tipo de la mano de Suarez y Cia se convirtieron en empresarios “democráticos” que creaban empleo, que respetaban las leyes y que por primera vez en la Hª de España pagaban algún impuesto.

Fue en el periodo del gobierno de Adolfo Suárez cuando se acuño la mas pérfida de las palabras y conceptos “ el dialogo” fue como la adormidera preconstitucional; a partir de aquí muchos males han venido a la clase obrera sobre todo de la utilización perversa e interesada del concepto por parte de los partidos y organizaciones sindicales del sistema. Suárez fue el paradigma de la concertación o dialogo, es decir, del sistema filosófico consistente en que si no se aceptaban sus premisas en el campo constitucional, económico, etc. es que eras un intolerante y poco dialogante y claro ponías en peligro la tan ansiada democracia ya que el Ejército podía ponerse nervioso y retrotraernos a recientes situaciones no deseadas por nadie excepto por los cavernicolas de extrema derecha o de la extrema izquierda, los Blas Piñar y compañía y los “separatistas” de todo pelaje. Había que ser del “centro político y dialogante ” para todo y en todo, en el centro estaba la virtud y eso fue una imposición ideológica y propagandística made in Suarez, que en los epílogos de su vida política tras su dimisión como presidente exigida por el ejercito fundó el CDS (Centro Democrático y Social). Significativo. Todo un chantaje y un montaje por el que pasaron en alegre desfile los autodenominados partidos y sindicatos de izquierdas y cuyas tristes consecuencias estamos hoy día pagando la clase obrera y sectores populares. La Constitución fue el mas acabado y refinado de los vitriolos políticos dialogantes que se nos hicieron beber y bandera de todos los infortunios y no es casualidad que en la actualidad sea agitada por todos los defensores del sistema.

No es posible dedicarle estas breves líneas a la figura franquista de Adolfo Suárez sin recordar su papel en el golpe de Estado del 23-F, a él y al rey, porque actuaron a dúo. Una vez conseguido lo sustancial del cambio político la oligarquía integrada en todas sus formas en la Unión de Centro Democrático (UCD) empezó a cuestionar algunas de las mínimas concesiones formales que la izquierda débil había ganado para romper el proyecto y oligarquizarlo en serio y sin ambages. El ejercito presionó para la destitución de Suarez por haber ido muy allá en el terreno de las autonomías, lo mismo que la extrema derecha. La UCD se rompió en multitud de trozos lo que unido a las presiones militares y al abandono del rey le obligaron a dimitir no sin antes haber realizado la función para la que había sido pensado por los poderes reales, la transición del franquismo a la democracia burguesa ramplona y oligarca que en la actualidad tenemos. Suárez cumplió con su papel y el conjunto de la burguesía se lo reconoce con el homenaje que está recibiendo en su muerte

Suárez y sus padrinos hicieron lo que hicieron porque las denominadas izquierdas mayoritarias hicieron dejación de sus principios especialmente el Partido Comunista de España que cedió para su “legalización” en todas y cada una de sus consignas clasistas. Claudicó en la forma de Estado, haciendo suya hasta la bandera de la monarquía, desmovilizó conscientemente a una clase obrera cuyas luchas estaban en ascenso y hubieran significado la ruptura total con el régimen franquista y firmó los primeros Pactos Sociales de la Moncloa de tan triste recuerdo. Del PSOE mejor no hablar, solo dedicarle en todo este proceso el nombre de instrumento privilegiado del capitalismo y el imperialismo internacional, aunque se le podía poner otros cuantos y no tan asépticos. Por lo tanto, los elogios y honores que está recibiendo el Suárez de la Transición se basan en el demerito de otros.

Mientras se le rendían honores de Jefe de Estado en Madrid, las fuerzas represivas del sistema del que el fue progenitor golpeaban con saña a los manifestantes que pedían justicia, trabajo y derechos. Suárez y los suyos estarán contentos porque el proyecto se llevó a cabo en lo temporal pero como dice el refrán “ladran los perros luego cabalgamos” y por ello la clase obrera con el aprendizaje de la Transición venceremos a todos los Suárez del mundo.

Pernales