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El pasado 9 de marzo se confirmó la victoria del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en la segunda vuelta de las elecciones. Salvador Sánchez Cerén ganó con un margen reducido de tan sólo un 0'2% de ventaja frente al candidato de ARENA (partido tradicional de la derecha burguesa). El nuevo presidente fue un antiguo guerrillero del FMLN.

Dicho estrecho margen ha sido la excusa del candidato de la derecha para introducir el elemento de un supuesto “fraude electoral”, nada nuevo bajo el sol, ya que sabemos que los candidatos de la oligarquía siempre acusan de fraude cuando pierden unas elecciones.

Sánchez Cerén ya ha remarcado la intención de continuar con las políticas del anterior gobierno del FMLN. No será tarea fácil la del nuevo gobierno hacer frente a las desigualdades sociales y económicas del país.