Compartir

(BREVE ESBOZO BIOGRÁFICO CON UNA EXPOSICIÓN DEL MARXISMO)

(Continuación)

Por lo tanto, Marx explica cabalmente el hecho notorio e indiscutible de que los precios difieren de los valores y de que las ganancias se nivelan en base a la ley del valor, pues la suma de los valores de todas las mercancías coincide con la suma de los precios.

Sin embargo, la reducción del valor (social) a los precios (individuales) no se realiza de modo simple, ni directo, sino por un camino muy complejo: es perfectamente natural que en una sociedad de productores aislados de mercancías, que están vinculados sólo por el mercado, la ley que rige esa sociedad no pueda manifestarse más que como una ley media, social, de masas, con desviaciones individuales en uno u otro sentido que se compensan mutuamente. 

Un aumento en la productividad del trabajo implica un crecimiento más rápido del capital constante comparado con el variable. Y dado que la creación de plusvalía es una función del capital variable solamente, se comprende que la cuota de ganancia (o sea, la relación de la plusvalía con todo el capital, y no sólo con su parte variable) tienda a bajar. Marx analiza en detalle esa tendencia, así corno varias circunstancias que la ocultan o contrarrestan. Sin detenernos a exponer las partes extraordinariamente interesantes del tomo III, que estudian el capital usurario, comercial y financiero, pasaremos a lo esencial, a la teoría de la renta del suelo. Debido a lo limitado de la superficie de la tierra, que en los países capitalistas es ocupada enteramente por propietarios aislados, el precio de producción de los productos agrícolas, en lugar de determinarse por los gastos de producción en los terrenos de calidad media, se determina por los de calidad inferior; tampoco se determina por las condiciones medias de entrega en el mercado, sino por las peores. La diferencia entre este precio y el precio de producción en las tierras mejores (o en condiciones más favorables) da una diferencia o renta diferencial. Analizando esto en detalle, mostrando cómo surge la diferente fertilidad del suelo y la diferente magnitud del capital invertido en la tierra, Marx reveló totalmente (también la Teoría de la plusvalía, en la cual la crítica a Rodberts, merece una atención especial) el error de Ricardo, quien consideraba que la renta diferencial sólo se obtiene cuando hay una sucesiva transición de las tierras mejores a las peores. Por el contrario, hay también transiciones inversas: tierras de una clase se convierten en tierras de otra clase (debido a los progresos de la técnica agrícola, a la expansión de las ciudades, etc.), y la famosa, "ley del rendimiento decreciente del suelo", que carga sobre la naturaleza los defectos, las limitaciones y contradicciones del capitalismo, es profundamente errónea. Además, la nivelación de ganancias en todas las ramas de la industria y de la economía nacional en general presupone la plena libertad de competencia, el libre paso de capital de una rama de producción a otra. Sin embargo, la propiedad privada sobre el suelo crea monopolio, el cual estorba ese libre paso. En virtud de ese monopolio, los productos de la agricultura, la que se distingue por una más baja composición del capital y, en consecuencia, por una cuota de ganancia individual más alta, no entran en el proceso totalmente libre de nivelación de la cuota de ganancia. Como un monopolista, el propietario de la tierra puede mantener el precio por encima del nivel medio, y este precio de monopolio crea la renta absoluta. La renta diferencial no puede suprimirse mientras exista el capitalismo; en cambio la renta absoluta pueda serlo; por ejemplo, por la nacionalización de la tierra, convirtiéndola en propiedad del Estado. Esto minaría el monopolio de los propietarios privados, y significaría la más consecuente y más plena aplicación de la libre competencia en la agricultura. Por eso los burgueses radicales, señala Marx, han planteado más de una vez en la historia esta reivindicación burguesa progresista de la nacionalización de la tierra, que asusta, sin embargo, a la mayor parte de la burguesía, pues "afecta"` demasiado de cerca a otro monopolio muy importante y "sensible" en nuestros días: el monopolio de los medios de producción en general. (El propio Marx expone en un admirable lenguaje popular, conciso y claro, su teoría de la ganancia media sobre el capital y de la renta absoluta del suelo, en la carta a Engels del 2 de agosto de 1862. Véase Correspondencia, t. III, págs. 77-81; véase también la carta del 9 de agosto de 1862, íd., págs. 86-87)(15). Con referencia a la historia de la renta del suelo es también importante señalar el análisis de Marx mostrando la trasformación de la renta en trabajo (cuando el campesino crea el plusproducto trabajando en la hacienda del terrateniente) en renta natural o renta en especie (cuando el campesino crea el plusproducto en su propia tierra, entregándolo al terrateniente bajo una "coerción extraeconómica"), después en renta en dinero (que es la misma renta en especie convertida en dinero, el obrok de la antigua Rus, en virtud del desarrollo de la producción de mercancías) y, finalmente, en renta capitalista, cuando en lugar del campesino aparece el empresario en la agricultura, quien se ocupa de ella con ayuda del trabajo asalariado.