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"... esta reforma sólo se aplica a las empresas por sus trabajadores y trabajadoras que cotizan por debajo del tope máximo, es decir, por los/as que cobran menos salario."

Desde el 22 de diciembre de 2013 (Real Decreto-Ley 16/2013, de 20 de diciembre) los trabajadores y las trabajadoras van a cobrar menos dinero, porque, aunque no les hayan bajado el sueldo, les van a descontar más por la Seguridad Social, en el caso de que el empresario les abone los gastos normales de manutención y estancia generados en el mismo municipio del lugar del trabajo habitual; o el plus de transporte y el plus de distancia, reconocidos en los convenios colectivos (antes, de estos pluses sólo se descontaba, de la nómina, el exceso del 20% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples).

También se les va a descontar por: las cantidades entregadas en dinero o productos en especie como donaciones promocionales y aquellas que tengan por finalidad que un tercero celebre un contrato con el empresario; las mejoras de las prestaciones de Seguridad Social como las contribuciones por planes de pensiones; las acciones o participaciones de la empresa o de empresas del mismo grupo si se hace de forma gratuita o a precio inferior al de mercado; los productos rebajados en cantinas o comedores de empresas o economatos; la utilización de locales para que sus hijos reciban el primer ciclo de educación infantil, así como cuando de manera gratuita o a un precio inferior al del mercado reciban educación preescolar infantil, primaria, secundaria, obligatoria, bachillerato y formación profesional en un centro educativo autorizado; y las primas de los contratos de seguro por accidentes de trabajo o de responsabilidad civil del trabajador y las de enfermedad común del trabajador, su cónyuge y sus descendientes.

Ahora, los cheques-comida, que se perciben para no tener que desplazarse al domicilio y reincorporarse al puesto inmediatamente, pasan a integrar la cuantía sobre la que se aplica el 4,7% que se descuenta al trabajador/a en concepto de cuota a la Seguridad Social, con lo que el importe líquido de su nómina se reduce.

Antes de esta reforma, por los cheques-comida se cotizaba cuando la cuantía superaba los 9 euros/día, cantidad que se consideraba suficiente para comer. En cambio, en este momento, incluso esos 9 euros del cheque-comida entran en la base de cotización.

Esta medida, que se justifica por la necesidad de que todo lo que le entregue el empresario al trabajador/a forme parte de la recaudación de la Seguridad Social, no tiene en cuenta, sin embargo, que existe un tope máximo de cotización, de tal manera que aquellos/as que ya cotizan por una base de 3.597 euros/mes no van a ver mermada su retribución líquida, por el hecho de que el empresario les pague la comida, incluso, una buena mariscada, dado que ya no pueden cotizar más y el empresario no va a pagar más cuota por ellos/as.

En definitiva, esta reforma sólo se aplica a las empresas por sus trabajadores y trabajadoras que cotizan por debajo del tope máximo, es decir, por los/as que cobran menos salario.

Nos quieren hacer creer que es una buena reforma que ha de servir para mejorar la protección social de los trabajadores y de las trabajadoras, aumentando la recaudación de cuotas. Incluso los medios de comunicación burgueses van sembrando la idea de que la única parte ofendida es la patronal que no deja de insistir en que el gobierno ha encarecido la mano de obra y así no puede celebrar nuevos contratos de trabajo, y mientras tanto se olvidan de advertir a la clase obrera de la disminución del dinero que, cada mes, van a cobrar.

Curiosamente, si tanto empeño tienen en recaudar más, ¿cómo justifican que, a partir del 1 de enero de 2014, el empresario cotice un 1% menos en los contratos de duración determinada a tiempo parcial? Con la reforma se ha rebajado del 7,70% al 6,70% el tipo de cotización para desempleo, pero sólo en la parte que cotiza el empresario, porque el trabajador/a sigue cotizando lo mismo (1,60%).

Aquí tenemos otro ejemplo de lo que hace la burguesía para que la clase obrera sumisamente acepte el objetivo patronal de cargar la crisis económica exclusivamente sobre sus espaldas.

Sólo en el Socialismo-Comunismo podremos terminar con la explotación del hombre por el hombre.

Ignacio Pastor