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Caracas, 27 feb. 2014, Tribuna Popular TP.- En la actual situación política –y crecientemente a lo largo de los años recientes–, amplios sectores populares, identificados con el proceso revolucionario venezolano, expresan la acumulación de niveles de desmoralización y desmotivación por diversos problemas económico-sociales que no se han resuelto ni se han atacado correctamente.

Sin embargo, la mayoría de nuestro pueblo sigue confiando en esta fase –iniciada en 1999– de su larga lucha revolucionaria, tomando en cuenta la identificación con lo que llegó legítimamente a simbolizar el presidente Chávez –al frente de “un gobierno democrático, progresista, de orientación patriótica, antioligárquica y antimonopólica”*– para las amplias masas de excluidos.

A lo largo de estos 15 años, con grandes dificultades y amenazas, se han dado avances en el proceso de liberación nacional y en la consecuente “ruptura de la dominación imperialista que todavía atenaza a nuestro país”.

La experiencia que se construye en Venezuela tiene grandes posibilidades y “condiciones propicias para abrir cauces a la perspectiva socialista”, pero esto no será por generación espontánea ni por voluntad divina, sino “en dependencia de que construyamos una nueva correlación de fuerzas favorable a la clase obrera y al pueblo trabajador en general”.

Las organizaciones políticas y sociales consecuentemente comprometidas con el objetivo de resolver la contradicción fundamental de la sociedad –entre el carácter cada vez más social de la producción y la apropiación privada del capital, mediante la completa derrota y abolición del sistema de explotación capitalista–, tenemos una elevada responsabilidad y estamos llamadas a conformar un sólido bloque popular revolucionario.

Además, ante la actual ofensiva de la derecha pro-imperialista a través de sus núcleos fascistas, debemos dar los combates necesarios en las calles y los centros de trabajo para aislarlos, debilitarlos y derrotarlos; rechazando simultáneamente cualquier intención de conciliación que implique “acuerdos, compromisos o negociaciones que nieguen la lucha de clases y la aguda confrontación de intereses irreconciliables”.

Es por ello que el PCV –consciente de su papel, de su responsabilidad y de las esperanzas de millones de trabajadores y trabajadoras–, sigue y seguirá planteando y actuando como fuerza movilizadora del pueblo para la profundización revolucionaria, como instrumento político de la clase obrera para que ésta se constituya en la vanguardia de la Revolución Socialista por conquistar.

El PCV –que en distintos momentos, durante estos 15 años, ha tenido que soportar y enfrentar ataques y señalamientos injustos e injustificados de fuerzas y dirigentes del proceso–, sigue y seguirá comprometido con la construcción orgánica de una instancia unitaria y colectiva de articulación de las organizaciones políticas y sociales, a través de un frente amplio nacional antiimperialista que coordine los distintos y heterogéneos sectores patrióticos.

Para todo esto, debe trabajarse con “habilidad política, claridad conceptual y constancia por parte de las y los revolucionarios”, con respeto a la autonomía e independencia de todas las organizaciones políticas y sociales, bajo el principio de unidad en la diversidad.

Con este marco y estos lineamientos, el PCV hace un claro llamado a la dirección del proceso y al pueblo trabajador: Frente a la conspiración fascista ¡Amplia Unidad Clasista y Popular!


Texto e imagen extraído de Tribuna Popular