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El pasado 9 de febrero se aprobó un referéndum para limitar la llegada al país, de trabajadores inmigrantes de la UE. La iniciativa fue promovida por el UDC (Unión Democrática de Centro), un partido de extrema derecha y xenófobo, que luchó por el Sí, opción que finalmente ganó con un 50'4%.

La medida afectará a los 80.000 trabajadores inmigrantes, en su mayoría de la UE, que llegan cada año, ya que desde el acuerdo de libre circulación de personas (fuerza de trabajo) firmado en 2002 entre la UE y Suiza no existía limitación alguna para los trabajadores procedentes de la UE. En el referéndum se aprobó limitar con un cupo determinado la llegada de inmigrantes, dicen “literalmente en función de las necesidades de la economía” y dar prioridad a los trabajadores suizos.

La inmigración selectiva en Suiza no es ninguna novedad ya que habitualmente no dudan en acoger a oligarcas y sus fortunas y en ponerse nerviosos cuando los que llegan son trabajadores y no vienen con fortunas. Pero aun así, el referéndum xenófobo hay que ponerlo en relación con la crisis estructural y general del capitalismo. Si hace más de diez años la burguesía suiza daba cobertura legal a la llegada de inmigrantes y a acuerdos comerciales preferenciales con la UE, era porque su economía necesitaba de esa mano de obra barata de manera masiva. De hecho, en la actualidad, algunas organizaciones empresariales han planteado reticencias al respecto, ya que sus empresas necesitan todavía de esa mano de obra barata. Si ahora triunfan las tesis de la extrema derecha, no es porque los suizos hayan dejado de ser humanitarios sino porque ese flujo masivo de mano de obra no es una prioridad, o al menos no que los/as trabajadores/as recién llegados/as adquieran derechos civiles, políticos y sociales, es decir, que tengan “papeles”. Lo que plantean ahora es una selección de inmigrantes, una recepción de cerebros, fuga de cerebros para nuestra clase. Es evidente que las necesidades del capitalismo evolucionan y este referéndum lo demuestra. Si antes la necesidad del capitalismo era la afluencia masiva de inmigrantes, ahora la necesidad es una selección. Aun así, el debate de la mano de obra barata y las necesidades del capitalismo suizo no es nuevo, hace años ya hablaban de que el capitalismo suizo tenía “esclavos” baratos a los que les daba permisos laborales de 9 meses sin posibilidad de asentarse y tener una estabilidad en Suiza.

En España miles de trabajadores formaron parte del flujo migratorio en los años 60 y 70 para garantizar las necesidades del capitalismo suizo, hoy en día vuelven a jugar el mismo papel pero con otras características, emigran trabajadores españoles en su mayoría altamente cualificados que se verán afectados por este referéndum xenófobo. Sólo hay que indagar un poco en internet y la prensa burguesa para conocer la dura realidad de los trabajadores españoles en Suiza y para entender que la lucha sigue pasando por conquistar derechos como clase y no en la emigración. La gran mayoría de estos/as trabajadores/as buscan una salida individual a la crisis. Buscan un trabajo o simplemente una mejor oferta por su fuerza de trabajo, literalmente cobrar más y tener mejores condiciones. Este referéndum sienta las bases para que eso no sea así.

Álvaro Luque