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Cuba siguió el verdadero camino hacia la liberación política y económica al asumir de primer ministro Fidel Castro, el 16 de febrero de 1959, a pocas semanas de la alborada libertaria del Primero de Enero. Para el pueblo cubano el liderazgo de la Revolución radicaba en el joven Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, quien arribó a La Habana el 8 de enero al frente de la Caravana de la Libertad, aclamado en su recorrido desde Santiago de Cuba.

Fidel Castro encabezaba la lucha revolucionaria desde el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, y el inicio de la guerra de liberación en la Sierra Maestra, en diciembre de 1956.

En medio de un gran apoyo popular a la Revolución, fue apareciendo el descontento por la lentitud del Gobierno Provisional que no avanzaba, enfrascado en largas sesiones poco productivas.

La práctica mostró que una revolución verdadera era casi imposible de realizar con los personajes moderados y de derecha, presentes en el Gobierno Provisional.

El presidente Manuel Urrutia y el primer ministro José Miró Cardona se disputaban un protagonismo inexistente y paralizaban los cambios revolucionarios.

Por un decreto presidencial fue designado Fidel al frente del gobierno y tras asumir, presidió las sesiones del gabinete y dirigió la política general del Gobierno Revolucionario.

La Ley Fundamental de la República, promulgada días antes, restauró en esencia la Constitución de 1940 -suspendida por la dictadura- e introdujo cambios correspondientes a la nueva situación del país.

Así otorgó el poder legislativo al Consejo de Ministros y facultades constituyentes, siguiendo lo establecido por las constituciones mambisas de Jimaguayú y la Yaya.

Nada impidió entonces la aprobación de la Ley de Reforma Agraria -17 de mayo- y otras medidas prometidas a la población en el Programa del Moncada, el cual sirvió de bandera a la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958).

En octubre de 1960 Fidel Castro declaró cumplido este programa y el comienzo de una etapa de profundización económica y social.

LA REVOLUCION EN MARCHA

El 3 de enero de 1959 el Gobierno Provisional nombró al líder revolucionario jefe de las fuerzas de tierra, mar y aire.

Sin ocupar cargos políticos, con esa autoridad acometió el desarme de los cuerpos armados que sirvieron al sangriento régimen derrocado e impulsó el castigo a los criminales batistianos.

Los tribunales revolucionarios fueron creados por la Ley 33, del 26 de enero de 1959.

A partir del 17 de febrero fue adoptada una política de austeridad que comprendió la reducción en un 50 por ciento de los sueldos de los miembros del gabinete, la suspensión de los llamados gastos de representación y la disminución de los fondos para el Palacio Presidencial.

El 18 de febrero, por orden del jefe del Ejército comandante Camilo Cienfuegos quedaron disueltos formalmente el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC) y otros cuerpos represivos.

Sucesivamente se dictaron rebajas en las tarifas telefónicas y de electricidad, en los precios de los alquileres de las viviendas, de los medicamentos y libros de textos; se estableció un retiro mínimo a los obreros, carentes hasta entonces de pensiones. El Consejo de Ministros, mediante la Ley 561, creó 10 mil aulas y autorizó el nombramiento de cuatro mil maestros (18 de septiembre de 1959) y tres mil aulas rurales (15 de febrero de 1960).

Durante un plazo corto, 67 cuarteles militares fueron convertidos en escuelas; el 14 de septiembre de 1959 la fortaleza de Columbia -la ayor del país- pasó a ser Ciudad Escolar y el 28 de enero de 1960 también el Cuartel Moncada.

Poco a poco desapareció la mendicidad y no fueron vistos niños descalzos pidiendo limosnas.

De los pocos recursos económicos existentes, Cuba invirtió en la construcción de 11 nuevos hospitales y se dieron pasos en la construcción de viviendas, en el desarrollo de zonas olvidadas del territorio nacional, en el fomento de la pesca, la marina mercante y el turismo. Con el aliento vital de la joven revolución nacieron el ICAIC, la Casa de las Américas, la Imprenta Nacional de Cuba, Prensa Latina y otras instituciones que ahora celebran también su 55 aniversario, y comenzó a trazarse la política internacional en el campo de la cultura.

Tan temprano como el 24 de marzo de 1959, fue fundado por la Ley No. 169, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), dirigido por Alfredo Guevara, que nucleó a otros talentosos jóvenes como Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Alvarez.

Casi simultáneamente comenzó a desplegarse el sueño de un hogar para fomentar lazos de amistad y cultura con otros pueblos del continente, el 4 de julio quedó inaugurada oficialmente la Casa de Las Américas.

Con inteligencia y amor su primera directora Haydée Santamaría, heroína revolucionaria, aglutinó a su lado decena de intelectuales de América Latina y el Caribe para desarrollar uno de los proyectos más hermosos de la nueva Cuba.

El 31 de marzo del propio año la Ley No. 187 creó la Imprenta Nacional de la República de Cuba, adscripta al Ministerio de Educación, encabezada por el notable intelectual cubano Alejo Carpentier.

El Quijote, de Miguel de Cervantes -el más insigne de los escritores españoles- constituyó el primero de los millones de textos que desde entonces contribuyeron al desarrollo educacional, científico y cultural del pueblo cubano.

A mediados de 1959, en abierto desafío a la hegemonía de las agencias de noticias estadounidenses, inició sus transmisiones el 16 de junio desde La Habana, la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina, a la cual solo dieron un mes de vida los monopolios de la desinformación.

"Nacimos en Cuba, porque en Cuba nació la Revolución de Latinoamérica y nosotros tenemos la misión de hacer la revolución en el periodismo de Latinoamérica", afirmó su primer director Jorge Ricardo Masetti (1929-1964).

El comandante Ernesto Che Guevara y el propio Fidel Castro alentaron al argentino Masetti y al uruguayo Carlos María Gutiérrez, junto a colegas cubanos y de otros países de América Latina, para llevar adelante el proyecto

Marta Denis Valle


Imagen y texto extraídos de Prensa Latina