Guillermina nació en el seno de una familia trabajadora y emigrante el 25 de junio de 1848 en el Puerto de la Orotava, actual Puerto de la Cruz de la isla de Tenerife. Pedro Rojas, su padre, nacido en Ferrol era zapatero y su madre de oficio Dolores Orgis, oriunda de un pueblecito cercano a la costa de Güimar, era costurera. La familia emigra a la península en 1854 cuando Guillermina contaba seis años, en 1854, estableciéndose en Cádiz.

Con 16 años comienza a ejercer junto a su madre el oficio de costurera, pero continuó al mismo tiempo con su educación, por lo que un tiempo después ingresa en la Escuela Normal de Magisterio, donde obtuvo el título de maestra elemental, más el curso adicional para la obtención del grado superior obtenido en 1868. Tras acabar los estudios Guillermina consigue una plaza de profesora ayudanta en una escuela pública para niñas. En 1870 abandona la Escuela Municipal por su desacuerdo con la educación que recibían las niñas, y organizó, junto a otras compañeras de militancia, una escuela de adultas, para mejorar la preparación de las mujeres y propagar las ideas republicanas. Al mismo tiempo, fundó un club republicano femenino que llevó el nombre de la mítica heroína Mariana Pineda de la que fue nombrada presidenta.

En octubre de 1871, intervino en un mitin en defensa de la Internacional de Trabajadores, que el Gobierno de Sagasta intentaba ilegalizar, tras los acontecimientos de la comuna de París, En el teatro Rossini, junto a Pablo Iglesias, José Mesa o Anselmo Lorenzo, enfocó su discurso, en la sociedad que degradaba la condición de la mujer, atacando a la Iglesia y denunciando que el matrimonio y la familia daban a la mujer un lugar subordinado en la sociedad.

Su defensa del amor libre provocó fuertes críticas y condenas desde diversos sectores, siendo atacada en la prensa madrileña. Participó en discusiones dialécticas con detractores, como el escritor Francisco Flores García. A pesar de la campaña de desprestigio, Guillermina continuó defendiendo sus ideas y recibiendo apoyo de la prensa internacionalista.

Guillermina fue reconocida por sus compañeros y actuó como secretaria de la Federación Local Madrileña. Después del golpe de Pavía, que puso fin a la República democrática, fue nombrada "secretario" corresponsal de la Federación Local de Murcia. Después de esta fecha, la información sobre Guillermina es muy poca, con algunas referencias administrativas en el Ayuntamiento de Cádiz hacia 1893 y su firma en una sección del periódico anarquista Rebelión en 1919.

Guillermina Rojas Orgis fue una mujer con una gran conciencia obrera, internacionalista y feminista, a pesar de la coplilla que la hizo famosa: “Guillermina, Guillermina / No vayas al Comité, / Que esas son cosas de hombres, / No son cosas de mujer” ella nunca dejó de ir a su comité y nunca dejó de luchar para cambiar la educación religiosa y sumisa que las niñas recibían en la época.

Azucena Roja

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