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La primera huelga general de la que se tiene constancia en el Estado español se produjo en el año 1855 y se circunscribió a Catalunya. Su lema fue “Asociación o muerte. Pan y trabajo” dejando constancia de que la lucha más importante en el seno del movimiento obrero ha sido siempre la de la organización.

En aquellos años las asociaciones obreras estaban proscritas y los empresarios negociaban de manera individual con los trabajadores y trabajadoras, ahora sin embargo, legalizadas, financiadas y toleradas, son dirigidas por unas cúpulas sindicales que no practican y no entienden el sindicalismo como un elemento vivo y clasista.

La última crisis del sistema capitalista, en su última fase de desarrollo, ha puesto de manifiesto varias cosas importantes, cosas de las que es necesario reflexionar y que nos aportan mucha información sobre el estado del movimiento obrero y la propia clase obrera, y que abren un debate sobre eso que llamamos sindicalismo. Porque en definitiva cuando hablamos de sindicalismo oímos muchísimas cosas, como que el sindicalismo es el dialogo social entre las partes. O que el sindicalismo es garantizar los derechos (así, en abstracto, sin mencionar a la clase obrera). O que sindicalismo es luchar por la soberanía nacional (también en abstracto) de algunas de las naciones oprimidas del Estado.

Es necesario detenerse un momento en este punto para explicar varias cosas. Cuando hablamos de sindicalismo ¿realmente hablamos de algo que ha permanecido inmutable desde el principio de los tiempos? Rotundamente no. De hecho, cuando hablamos con personas que vivieron el final de la dictadura franquista es lo primero que nos recuerdan. Antes, ese antes donde todo era mejor porque existía la unidad de la clase obrera, las cosas se hacían de otra manera. Luego lo que hoy entendemos por sindicalismo, o ese engendro al que ahora llaman sindicalismo no ha sido siempre igual y está completamente determinado por el nivel de la conciencia entre las masas. No es necesario explicar la contrarrevolución en el campo socialista, la necesidad de acometer una serie de medidas por parte de la oligarquía española, etc.

Con la crisis actual se da un desarrollo de la conciencia en el seno de la clase obrera que distancia a esa clase obrera y las bases de los sindicatos de las cúpulas de todos los sindicatos. Es un proceso normal motivado por la presión constante en la que mantienen a las masas trabajadoras y populares con las reformas estructurales que sufrimos. Y ese cambio está fomentando que la clase obrera se organice dentro y fuera de los sindicatos por la defensa de sus derechos colectivos y sus salarios.

Por lo tanto, como el sindicalismo es la defensa de los intereses inmediatos de la clase obrera desde la organización, la unidad y la lucha conjunta, en estos momentos es evidente que existe un divorcio entre el sindicalismo, practicado por la clase obrera de manera espontánea, y sus sindicatos, dirigidos por cúpulas corruptas y oportunistas.

Existen múltiples ejemplos de cómo la clase obrera se autoorganiza para su defensa al margen de las cúpulas sindicales y de la aristocracia obrera, condicionando la actividad de los sindicatos y elevando el nivel de las luchas. Aquí, en Bizkaia, en el extinto convenio de Oficinas y Despachos hemos vivido algo así. Una asociación de delegados y delegadas de empresas TIC (informática) llamada ADETIK, que la componen delegados y delegadas de todos los sindicatos con presencia en el sector, ha conseguido condicionar parcialmente la negociación del convenio hasta llevarlo a ser el convenio más combativo de Bizkaia en la negociación. ADETIK nació por la desconfianza de las bases sindicales en sus cúpulas y la asunción de la unidad como elemento necesario dentro de la lucha por el mantenimiento del convenio. Varias manifestaciones, 2 huelgas y una presión constante han unificado todos los procesos sindicales en uno solo. Pese a no conseguir mantener el convenio, ADETIK sigue su curso asumiendo un papel cada vez más importante. La patronal, sabedora de la fuerza que tiene la unidad obrera, trata de hacer lo que siempre ha hecho: negociar de manera individual con los trabajadores y trabajadoras de cada empresa.

Es más que evidente que cuando el PCPE habla de crear un organismo unitario en forma de comité, llamado Comités para la Unidad Obrera (CUO), habla el mismo lenguaje que la clase obrera, hace un análisis correcto del momento concreto y aporta una solución al problema de la organización de la clase obrera desde dentro y fuera de los sindicatos. En definitiva se trata de ir un paso por delante, planteando la necesidad de la organización, eterno debate en el seno del movimiento obrero, desde posiciones clasistas y con el objetivo de dotar a todo el movimiento de una dirección única. Esa es la única manera existente para poder comenzar a ganar pequeñas victorias, golpeando como un único puño, creando conciencia y desarrollando organización, dirigiendo a todo el movimiento hacia posiciones revolucionarias para poder, mediante una correcta política de alianzas en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS) conquistar el poder y construir el socialismo.

Sergio Sáenz Álvarez