Nació en San Sebastián el 15 de mayo de 1921, y falleció en Madrid el 24 de noviembre de 2009. Era conocida como Amparitxu.

Literata, poeta y comunista, pareja del escritor Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, conocido como Gabriel Celaya, personaje que crearon juntos.

La familia de Amparo estaba implicada en la militancia comunista, y vivió las consecuencias de la guerra civil y, pasó, junto con su hermano, por la cárcel. A través de ella y su compromiso Celaya tomó conciencia de esta realidad y se convirtió en el conocido poeta social.

Fue vecina del madrileño barrio de  Prosperidad durante 50 años, incluyendo la dictadura. Durante su estancia allí apoyaron la resistencia del comunismo en la clandestinidad, acogiendo en su casa a varios militantes,  en concreto el caso de la detención antes de la Huelga Nacional Pacífica, y nunca abandonando ni esta casa ni sus ideas, pese a las detenciones de estos militantes y la represión.

Antes de la Huelga Nacional Pacífica del 18 de junio de 1959, Simón Sánchez Montero, que formaba parte de la dirección política del PCE en la clandestinidad,  iba a esconderse en su casa, pero faltó a la cita, y no apareció. Lo siguieron esperando en la casa y, pese a las recomendaciones de dejar la casa por si Simón estaba detenido y hablaba, Amparo se mantuvo allí.

Este gesto, era una confianza en el detenido, que pese a la privación de libertad y la tortura, confiaban en que no hablaría. Quedarse en la casa era un modo de enviarle fuerzas, si se mantenían allí le acompañaban de alguna forma.

Escribió varias obras en solitario, las cuales no aparecen en las entradas biográficas sobre ella en internet, y algunas en conjunto con Gabriel Celaya. Además, formó parte de los homenajes, como a Antonio Machado en Baeza en el 66 o a Lorca en Brasil en el 68, o las conversaciones poéticas de Formentor en 1959.

Amparitxu es una mujer cuyo nombre pasa como un susurro al lado del de Celaya, ocultándose su apoyo al comunismo. Sus obras no han sido reeditadas, y, actualmente, son libros descatalogados, de los cuales es muy difícil encontrar hasta el título.

Ella realizó una gran labor reeditando y conservando la obra de Gabriel Celaya, pero sus obras, tanto propias como comunes, no han pasado a las antologías de la época.

La obra de Amparo Gastón, tanto política como poética, es borrada de la historia, como la de tantas mujeres que acaban siendo una sombra detrás de un hombre.

Edurne Batanero

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