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Este martes por la mañana, a las 8:45 horas, fallecía en un accidente laboral un joven trabajador de 28 años. El suceso tenía lugar en la localidad madrileña de Arganda, en el sureste de la región, núcleo productivo industrial que concentra a miles de trabajadores. El trabajador, vecino de la localidad, parece que se vio afectado por un fuerte impacto en la cabeza, en lo que CCOO de Madrid ya calificaba a las pocas horas como un suceso en el que habían fallado “todas las medidas de seguridad”.

Este fallecimiento viene a sumarse a las silenciadas estadísticas de siniestralidad laboral que en el último año dejaron cerca de medio millar de muertos. Las células del PCPE y de los CJC en la localidad han manifestado, a través de un comunicado público, su pésame a la familia y a los compañeros del trabajador, y la exigencia en la depuración de responsabilidades penales para la empresa, así como la denuncia contra un sistema en el que “un accidente laboral es la más descarnada expresión de la injusticia de un sistema basado en la explotación de una clase por otra”.

Reproducimos a continuación el comunicado completo.


PCPE y CJC ante la muerte de un joven obrero en Arganda en su puesto de trabajo: “Este accidente es un crimen de clase”

En la mañana de este martes, 21 de enero de 2014, fallecía en su puesto de trabajo un joven obrero de 28 años en la localidad de Arganda (Madrid). El trabajador perdía la vida de un fatal golpe en la cabeza, producido por una máquina troqueladora en la empresa Procartón, situada en uno de los polígonos industriales del municipio.

La vida de este joven obrero argandeño viene a sumarse a la de los centenares de muertos anónimos que cada año mueren en accidentes laborales en España. El pasado 2013 fueron cerca de medio millar lo muertos en el tajo. Nada se dice de ellos, a una media de casi dos muertos diarios los telediarios se colapsarían todos los días de estas noticias. Y la burguesía no puede permitirse esto, que la clase obrera, explotada, sea diariamente consciente del brutal crimen que se comete cada jornada laboral en algún punto de la geografía española.

Sin embargo, en la zona sureste de Madrid, y en el caso particular de Arganda, con uno de los entramados industriales más grandes del país, donde se enredan una quincena de polígonos que ponen en marcha diariamente miles de trabajadores, noticias de este tipo no son extrañas. Cada poco tiempo las familias obreras de Arganda y de la zona circundante se estremecen ante un nuevo accidente laboral, que, como en el caso de hoy, termina en resultado de muerte.

El accidente que ha segado la vida este martes, casi cuando aún no había amanecido, de un joven de 28 años es algo más que un accidente. CCOO denuncia a las pocas horas que “la máquina carecía de protecciones laterales, fallando todas las medidas de seguridad, pues no debía de ponerse en funcionamiento sin que el trabajador la hubiera accionado”. Un accidente laboral no es sencillamente un accidente, un azar trágico. No, un accidente laboral es la más descarnada expresión de la injusticia de un sistema basado en la explotación de una clase por otra. Este accidente es un crimen, un crimen de clase. Como se suele decir: es terrorismo patronal.

Los/as obreros/as nos esforzamos y jugamos la vida cada día en el centro de trabajo, para ganar un salario que en la gran mayoría de los casos ya ni siquiera basta para alimentarnos a nosotros y a los nuestros. Nos jugamos la vida y la perdemos, como se ve; todos los días muere algún obrero mientras el patrón sigue sumando beneficios a su cuenta. Mientras continúe existiendo un sistema como este, el capitalista, en que manden unos pocos sobre la vida de la gran mayoría trabajadora, no cesarán las muertes en el puesto de trabajo, porque la ley del máximo beneficio –que es la que impera en el capitalismo, invariablemente, se diga lo que se diga– exige tales sucesos. En el último período anual consignado hasta septiembre de 2013, los fallecidos en accidente laboral en España eran 439 trabajadores/as. Estos son los números del genocidio del capitalismo español tan solo en el último año.

Desde el PCPE y los CJC en Arganda queremos expresar a la familia y compañeros de trabajo del joven fallecido nuestro más sincero pésame.

Exigimos que se depuren todas las responsabilidades y que los culpables, para variar, sean juzgados y condenados.

Ni una sola gota de sangre obrera más que se derrame en el puesto de trabajo.

Madrid, 21 de enero de 2014

Partido Comunista de los Pueblos de España

Colectivos de Jóvenes Comunistas