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Crónica de una infamia anunciada

Durante las últimas semanas, medios de comunicación de diferente índole se han hecho eco de la última polémica suscitada en las entrañas de la corporación municipal de Rivas Vaciamadrid, sustentada en la mayoría absoluta obtenida por Izquierda Unida en los últimos comicios locales.

Esta crisis del gobierno local, protagonizada por una parte por el Alcalde de Rivas, José Masa, y de otro lado por Pedro del Cura, segundo teniente de alcalde y coordinador del área de servicios sociales del consistorio hasta su cese el pasado 30 de diciembre, además de líder del sector mayoritario en la asamblea local de Izquierda Unida, tambalea los cimientos de la presentada durante años como ‘’aldea gala’’, contrapuesta a las políticas del gobierno regional del Partido Popular, y buque insignia de Izquierda Unidad-Comunidad de Madrid. Sirvan estas líneas para la reflexión acerca de la viabilidad del proyecto reformista de forma funcional a los intereses de las amplias mayorías trabajadoras de nuestro país y las limitaciones históricas objetivas del oportunismo, particularmente a aquellos y aquellas que arrastrados por sus cantos de sirena, confían o confiaron en la realización de su programa.

Tal y como se conoce, el origen de la crisis de gobierno se hace notoria una vez la Cámara de Cuentas publica, en noviembre del pasado año, el informe de fiscalización del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid y de sus entidades dependientes durante los ejercicios 2010 y 20111. Pese a la evidente limitación temporal de dicho informe, este pone de relieve las profundas irregularidades habidas en la gestión de la Empresa Municipal de Vivienda durante ese periodo, resultando de ello un desajuste contable que asciende a los 20’9 millones de euros. Es necesario recordar al lector que la EMV de Rivas fue prestada a gestión privada desde su constitución en 2004 a la empresa Habyco XXI, encargada también de la gestión de la EMV del municipio madrileño de Torrejón de Ardoz gobernado por el Partido Popular, siendo esta concesión realizada bajo la alcaldía de Fausto Fernández, que tras su periplo como diputado autonómico en la Asamblea de Madrid, ocupa en la actualidad el puesto de primer teniente de alcalde de Rivas, siendo electo como concejal en las elecciones municipales de 2011 y nombrado coordinador de las concejalías de Política Territorial, Urbanismo, Movilidad Sostenible y Medio Ambiente, y ocupando, por si fuera poco con lo dicho hasta el momento, la presidencia del Consejo de Administración de la EMV hasta el pasado mes de diciembre, una vez fue sustituido por Masa.

Las irregularidades señaladas por el mencionado informe son varias y de diferente magnitud, pero en definitiva vienen a poner de manifiesto la ausencia total de control interno de la EMV, cuya gestión ha sido realizada con total opacidad. En las catorce páginas del informe que ocupan el punto VIII, consignado enteramente a la EMV, son constantes en todos los párrafos la mención de infracciones e irregularidades en que incurrió durante años la EMV, la empresa Habyco XXI y el Ayuntamiento de Rivas. Irregularidades en las auditorías, contratadas todas a una misma empresa (AUDILEX AUDITORES S.L.), llegando a comprometer –según la Cámara de Cuentas una vez más– “la independencia del auditor” y “resultando inexplicable” que los informes de éste hayan resultado favorables en los últimos años. Falta casi total de cualquier documentación a la Cámara y ausencia de inventario valorado de existencias. Innumerables irregularidades en la consignación de gastos e ingresos. Cambios de criterio sin justificación en los costes de garajes y trasteros. Exceso de facturación de Habyco XXI en casi 4 millones de euros, al estudio de una sola parte de los planes de construcción de vivienda pública. Por mencionar solo algunos ejemplos.

La intervención municipal, por su parte, se caracterizaba por “la falta absoluta de control sobre las operaciones que realizaba esta empresa”, en palabras textuales del propio informe de fiscalización. De tal modo, la Cámara de Cuentas señala que la empresa Habyco XXI no ha pagado ningún tipo de alquiler por el edificio de tres plantas propiedad de la EMV que actualmente ocupa, así como del mobiliario de dichas instalaciones. Del mismo modo y según la Cámara de Cuentas, la EMV tampoco dispone ni de personal propio ni de gerente. Todo ello sentó las bases que propiciaron la causa central del desajuste contable, y que radica en las sucesivas retasaciones realizadas sobre un terreno municipal cedido a la EMV: en primer lugar, esta parcela se valoraría en 2009 por la Dirección General del Suelo de la Comunidad de Madrid en 23’338 millones de euros, para posteriormente ser valorada en 11’104 millones de euros por un arquitecto contratado por la propia EMV. Sobre dicha parcela, no está de mas decirlo, se levantó la Ciudad Escolar Hipatia, de carácter concertado y cuya gestión fue concedida a la Fundación Hogar del Empleado, vinculada al PSOE, lo cual no estuvo exento de críticas al suponer, de facto, un grave atentado contra la educación pública que decían –¡y dicen!– defender.

En cualquier caso, el gobierno municipal hizo gala de todos sus ardides retóricos para justificar políticamente lo que, en el mejor de los casos, no es otra cosa sino una concesión a las políticas de austeridad de la Comunidad de Madrid, lo que pone de manifiesto la inviabilidad de una propuesta de gestión gubernamental favorable a los trabajadores y trabajadoras en el marco del capitalismo, se revista o no de fraseología pretendidamente progresista o incluso revolucionaria.

No le será difícil al lector el hallar en las hemerotecas las declaraciones públicas de los unos y los otros alabando la excelsa gestión municipal en aquellos tiempos en los que la corporación municipal se regía por la paz y concordia, hoy desaparecidas. Al igual que ante el paso a manos privadas de la gestión de la EMV, la construcción de esta ciudad escolar concertada fue defendida de forma numantina y sin disensión pública alguna por todas y cada una de las facciones de IU-Rivas en disputa en la actual crisis. De hecho, el hoy depuesto Pedro del Cura ocupaba la concejalía de educación en 2010, año en el que fue inaugurada la Ciudad Escolar Hipatia. Entonces, del Cura justificaba la renuncia implícita a un modelo educativo plenamente público en base a la nula inversión que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid facilitaría para la construcción de un nuevo colegio público en el municipio, incluso vanagloriándose de haberse realizado ‘’con los criterios de los centros públicos, sin piscinas ni excentricidades’’2.

De la misma manera cabe preguntarse si José Masa y Fausto Fernández –actual y anterior alcaldes de Rivas, miembros de Izquierda Abierta, la facción creada por Gaspar Llamazares y que cuenta con el control de IU en Madrid– no quedan acaso retratados en las concesiones hechas, una tras otra, en beneficio de intereses privados, desde la Ciudad Escolar concertada Hipatia, a la EMV con un agujero a primera vista de 20 millones de euros. Sus acólitos, como la concejala de deportes Yaiza García, tendrían que dar cuentas también (las que no dieron a la Cámara de Cuentas) de muchos caprichos misteriosos, como el porqué de cambiar un suelo recién colocado (por la empresa OBRECOM) en las instalaciones de la EMV, y la contratación de la nueva obra a una segunda empresa (SIMA), y que la respuesta ofrecida no sea del peregrinaje dado al técnico supervisor de las obras, a quien según la Cámara de Cuentas, se le argumenta que el suelo tiene que coincidir con el de otros espacios deportivos del Ayuntamiento.

¿Cuál fue la posición de la corporación municipal y de Izquierda Unida ante tales hechos? ¿Neutralidad benévola o mera y simple ignorancia? Sin aventurarnos, podemos afirmar que ambas han sido propias de unos y otros, incluso de los que hoy se rasgan las vestiduras una vez son víctimas de las malas artes de sus contrincantes.

En el transcurso de los últimos días, el enconamiento de posiciones y movimientos por parte de las dos facciones enfrentadas ha alcanzado ecos mediáticos de gran efectismo. Lejos de querer entrometernos en riñas familiares, ni de injerir en la vida interna de organizaciones que nos son ajenas, pues ni nos compete, ni nos interesa como mero chismorreo, dejaremos para una próxima entrega las caracterizaciones que nos ayuden a entender quiénes son unos y otros, si es que acaso son algo distinto…

Alfonso Reyes y Eduardo Corrales