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Los sucesivos recortes a la negociación colectiva, cuestión central en las sucesivas Contrarreformas laborales promulgadas por los gobiernos de la oligarquía del PSOE-PP, constituyen un durísimo ataque no sólo a las condiciones de trabajo y de vida de la clase obrera, sino a su capacidad de autodefensa colectiva.

Significación de la negociación colectiva

Con la histórica conquista de la Negociación Colectiva la clase obrera se dotó a sí misma de un poderoso instrumento para la defensa y mejora de sus condiciones laborales y de unidad clasista en torno a la defensa colectiva de sus derechos.

El brutal proceso liquidador que está en marcha tiene como objetivo individualizar la relación laboral y crear las condiciones para endurecer el ataque de la patronal contra una clase obrera atomizada, indefensa y dividida.

Liquidación de la ultraactividad de los convenios

La ultraactividad de un convenio colectivo (el período en el cual el convenio mantiene su vigencia o actividad, una vez caducado y mientras no se negocia uno nuevo; período de uno, dos o más años hasta la reforma pasada), garantizaba que aunque no se prorrogase el convenio o se negociase uno nuevo, el anterior mantenía sus efectos, por lo que siempre se negociaba partiendo de los derechos ya conquistados.

La reforma laboral del PP modificó el artículo 86 del ET, limitando a un año la ultraactividad de los convenios desde su denuncia por la patronal o los trabajadores. De aplicarse estrictamente la RL, miles y miles de trabajadores quedarían este mes sin convenio teniendo que negociar sus condiciones laborales individualmente y desde cero, siendo “cero” el Estatuto de los Trabajadores y el SMI para quienes no puedan acogerse tampoco a un convenio colectivo de ámbito superior.

¿Qué capacidad de autodefensa le queda a un/a trabajador/a reducido/a a la soledad, privado/a de los derechos ya conquistados y de la fuerza del Convenio, en la negociación individual con la patronal, de unas condiciones laborales que ésta, en virtud de la propia RL, puede modificar alegando razones "económicas, técnicas, organizativas o de producción"?

Capitulando ante el chantaje patronal, las direcciones sindicales colaboracionistas negocian a la baja en numerosos ámbitos fuertes retrocesos en materia salarial y de condiciones laborales en beneficio de una ampliación de la prórroga; el acuerdo firmado el 23-05 entre patronal y cúpulas sindicales no hace otra cosa que prolongar el vigor del convenio mientras no se negocie otro nuevo, (siempre y cuando así lo decidan las patronales sectoriales y territoriales y no decidan desvincularse y denunciar el convenio), período de negociación en el que el legítimo uso de la huelga -única fuerza de los trabajadores para presionar por un convenio justo- será considerado ruptura unilateral de la negociación. El pacto, que inspirado en el II AENC potenciará la "flexibilidad" en cuanto a tiempo de trabajo y salario, es (poco) pan para hoy y hambre para mañana, una manera de aplazar la necesaria respuesta de la clase obrera ante la agresión que está en marcha contra sus derechos laborales.

Esa respuesta pasa por defender, en cada centro de trabajo, cada Convenio, cada conquista, la prevalencia del Convenio colectivo respecto a pactos o acuerdos individuales de ámbitos inferiores, y su ultraactividad automática e indefinida.

El golpe mortal que se asesta a la Negociación Colectiva forma parte de la guerra general desatada por la oligarquía contra la clase obrera para prolongar la agonía del acabado modo de producción capitalista abaratando la fuerza de trabajo y endureciendo la explotación.

A esta ofensiva, la clase obrera tiene que responder construyendo la unidad en cada centro de trabajo y haciendo converger todas las luchas de empresa o sector en una nueva Huelga General que sea una demostración de la fuerza y la unidad combativa de la clase, en el camino de preparar nuestras fuerzas para quebrar el espinazo del sistema de explotación y avanzar hacia nuestro propio Poder, el poder de quienes creamos todas las riquezas.