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La realidad se impone, y son los hechos, y no las palabras, las que marcan el carácter ideológico de los gobiernos.

Pese a la declaración de intenciones, la defensa de una gestión diferente de la crisis capitalista, a la utilización de siglas y cierta simbología, el P(so)E - IU demuestran su carácter clasista con ejemplos como el siguiente.

Desde junio de este año, más de 800 compañeros/as del colectivo de monitoras y monitores de apoyo administrativo de los colegios públicos andaluces, están en lucha por sus puestos de trabajo.

Este colectivo, mayoritariamente femenino, lleva trabajando en los centros educativos andaluces desde 2006, en condiciones de invisibilidad y sobreexplotación; subcontratados/as por empresas y ETT'S, por 4 euros la hora, cobrando por jornales, sin derecho a vacaciones ni descansos semanales, sin convenio colectivo ni permisos o licencias, coaccionados a renunciar a finiquitos y reconocimientos médicos, solo por citar algunos casos.

Tras haber denunciado su situación de sobreexplotación laboral, la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía ha dejado en la calle a más de 800 trabajadoras y trabajadores de este colectivo, que están luchando para que la Consejería de Educación reconozca al colectivo su tiempo de servicio y la homologación de sus titulaciones para que puedan optar a los empleos que llevan realizando, en condiciones de semi-esclavitud, desde hace más de siete años.

Esta lucha encarna la auténtica apuesta en “defensa de lo público y la prioridad por el empleo” del P(so)e-IU, y la materialización de que otro capitalismo no es posible.

Antonio Perez