La permanente insistencia por parte del discurso oficial del sistema trata de eludir un debate que debería ayudar a resolver o aclarar principios tan inviolables como la soberanía.

En la conformación del Estado nacional en el territorio español, la vergonzante burguesía siempre ha adoptado un papel secundario y en alianza con los sectores más retrógrados del poder imperante que se regía y centraba en torno a la dinastía de los Borbones, acompañada siempre por la Iglesia católica de la Contrarreforma de Trento.

¡No hay novedad en el panorama actual!, en cuanto a un cambio positivo que podría haberse producido en el sector oligárquico del caduco régimen monárquico-burgués, toda vez que la crisis capitalista del 2007 no solo no atisba ninguna recuperación, sino que se impone terca y tozuda sobre las “realidades manipuladas” que, con formas envejecidas, nos bombardean cada minuto (como parte de la letra de Silvio en “Llover sobre mojado”: – “reviso cual la fecha de la prensa, parece que ayer decía lo mismo”).

Revisamos, pues, la fecha del 4 de abril de 1949, que rige como la fundacional de la OTAN, y nos encontraremos con las mismas frases laudatorias y de “libertad” que se continúan vertiendo hoy, si acaso, ahora, con más insistencia. Nada se mueve y solo faltan más recursos económicos para manifestar “nuestra soberana libertad” para liberar los pueblos que han escogido un “camino equivocado” o que “han votado mal” (sic. del hechicero de la tribu): ¡deberemos seguir bombardeando! (Iraq, Irán, Afganistán, Somalia, Sáhara, Palestina, Yemen, Yugoslavia…).

¿Cuál es la retórica que se plantea? La necesidad de contar con un ejército que genere pánico para seguir aplicando las medidas y amenazas contra los pueblos,; es de manual de terrorismo. La sinfonía de la paz se toca con los instrumentos mortales de la guerra, y en esa orquesta, el Gobierno del PSOE/UP, que lidera Pedro Sánchez, persiste en la posición adoptada con la presidencia de Felipe González el ya fatídico 30 de mayo de 1982, cuando el Estado español se convirtió en el miembro número dieciséis.

Ahí volvieron a sonar las campanas por un réquiem de la soberanía nacional. Una muestra más de las farsas y mentiras con las que se construye un universo, en este caso, también de ideas o de pertenencias a organizaciones militaristas como la OTAN.

A falta de un mes para la Cumbre de la OTAN en Madrid, la dependencia mostrada por el Gobierno español a los intereses yanquis, tanto en la forma como en el fondo y en los gestos del propio presidente, así como de sus ministros y la práctica totalidad del arco parlamentario, ha dispuesto de dos escenarios bien visibilizados a través de sus medios. La incursión militar rusa en parte del territorio ucraniano, les ha dado alas para interpretar un papel que vulgarizarían Keaton o Chaplin de una manera natural en cualquier celuloide de su época.

En el otro escenario también nos encontramos con sendas películas que desnudaban las miserias de las dictaduras que padeció el pueblo español. En La kermesse heroica se hace escarnio de la conducta de los Tercios españoles en la Guerra de los Treinta Años. Bienvenido Míster Marshall, continúa por la senda de la ridiculización, sometimiento y entrega de la soberanía nacional.

¡Le toca al pueblo protagonizar el guion de la recuperación de la soberanía nacional!

Víctor Lucas