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Un matrimonio de conveniencia muy rentable

“El aborto no vuelve a ser delito con esta ley, sino que nunca ha estado despenalizado, en un país donde la Iglesia católica impone su ideología misógina y reaccionaria en todos los ámbitos públicos; y que por ser la religión de las clases dominantes es también la religión del Estado. Esa ideología del odio hacia la mujer, alimentada con dinero público por los distintos gobiernos (el concordato con el Vaticano lo renovó el gobierno del PSOE), a través de prebendas, exenciones de impuestos, subvenciones a sus colegios, salarios a sus clérigos, y manteniendo como asignatura en las escuelas lo que no es sino oscurantismo acientífico, la maternidad obligatoria… han sido las constantes en la configuración del derecho al aborto y un claro exponente de la injerencia religiosa. La Iglesia católica siempre ha considerado a la mujer como ser inferior (en alguna época llegó a predicar que carecía de alma, y siempre la ha excluido del sacerdocio, violando la misma ley burguesa), siempre ha sido tratada como persona irreflexiva y frívola, necesitada de supervisión en sus decisiones. Sobre todo, y especialmente, en lo relativo a la maternidad. El derecho de la mujer a decidir siempre ha estado mediatizado, contemporizando con los representantes del patriarcado en la tierra por un lado, y a mayor gloria de la propiedad privada por otro”

Leyendo este párrafo de la reciente declaración del CE del PCPE sobre la nueva Ley del gobierno contra el derecho al aborto, me abordó la necesidad de reflexionar mínimamente sobre la realidad material y política de los privilegios de la secta de los discípulos de Pedro, y buscando en fuentes fiables, lo primero que te encuentras es una serie de datos que te ponen los pelos de punta.

11.337.100.000€, sí, más de once mil millones de euros, más del 1% del PIB y el equivalente a 260€ por habitante y año, o más de dos planes E – el de ZP– de los que por importe de 5.000 millones de euros pusieron inútilmente España patas arriba durante 6 meses. Esa es la cifra que resume las aportaciones directas del Estado y las exenciones fiscales de las que es beneficiaria la Iglesia Católica (IC) en España.

En resumen (1):

Asignación IRPF para financiación del culto y el clero -----------------------------------------------247,1 millones €

Asignación IRPF (fines sociales y ONGs IC)-------------------------------------------------------------120 millones €

Exenciones y bonificaciones tributarias (IBI, patrimonio, impuestos renta….) -----------------2.500 millones €

Enseñanza-------------------------------------------------------------------------------------------------------4.610 millones €

Para la obra social y pía--------------------------------------------------------------------------------------1.900 millones €

57 Complejos hospitalarios------------------------------------------------------------------------------------900 millones €

Funcionarios capellanes------------------------------------------------------------------------------------------50 millones €

Mantenimiento de Patrimonio propiedad de la IC---------------------------------------------------------700 millones €

Subvenciones y gastos eventos religiosos-----------------------------------------------------------------300 millones €

Obra pía y otros------------------------------------------------------------------------------------------------------10 millones €

Mucho más de lo que cualquier persona se imagina y dimensión exacta de la absoluta falacia que es afirmar que España es una estado aconfesional. Desde la propia Constitución del 78, que en sus artículos 16 y 27 privilegia el hecho religioso, al mantenimiento mediante diversos acuerdos del Concordato con la IC de 1.953 y la existencia de una Ley orgánica de Libertad Religiosa desde 1.980, todas esta legislación demuestra –junto a multitud de otras leyes que benefician a todas las sectas religiosas en función de su tamaño y patrimonio– que España es un Estado en el que el bloque de poder oligárquico-burgués mantiene una perfecta relación de convivencia con la las religiones y, muy especialmente, con la Iglesia Católica.

Siglos de opresión en el que la IC ha jugado un papel fundamental en la conformación de la ideología dominante y que han facilitado el desarrollo histórico del capitalismo español. No es un castigo de su dios, ni nada parecido el que, con el advenimiento de la burguesía como clase dominante en España, no se fundara un estado nación laico al estilo de la ejemplar y revolucionaria Francia de 1.789. Tampoco es que sigamos pendientes aún de culminar la revolución burguesa, pues esa teoría defendida aún de forma totalmente acientífica por algunos listos de tertulia radiofónica y repetida por algún que otro reformista ignorante, no supera el más mínimo análisis riguroso. Es mucho más sencillo de entender; simplemente se trata de la perfecta simbiosis entre un sistema basado en la explotación y una religión que al legitimarlo socialmente, paraliza y bloquea la respuesta de la clase y los sectores sociales que sufren la explotación.

Dominación ideológica, especialmente misógina, que prometiendo la felicidad en la otra vida, promueve la sumisión en ésta y confronta con todas aquellas corrientes políticas decididas a acabar con la sociedad dividida en clases y con la injusticia del patriarcado. Es la historia del movimiento obrero y del feminismo en España, una sucesión constante de radicales enfrentamientos con los legalizados traficantes de esa plaga que Marx calificó como el opio del pueblo.

Y frente a esta realidad, en la que con dinero público se les sigue financiando que adoctrinen desde las escuelas a millones de niños/as y jóvenes y en la que leyes como la LOMCE o la más reciente contra el derecho al aborto, demuestran que el matrimonio Iglesia-Estado goza de un perfecto estado de salud, ¿qué hacer?, cuando queda claro que el bloque de dominación oligárquico-burgués se siente más seguro con la intromisión de la religión en asuntos públicos, y esa es la razón por la que les ayuda profusamente para acabar de conformar la superestructura que le permite mantener los altos niveles de consenso social que aún conserva, pese a las altas dosis de violencia que usa y a la creciente exclusión social de millones de personas.

Hay dos opciones: la liberal, la socialdemócrata, la de los oportunistas que hacen profesión de su misión de confundir a las masas y se recrean en reclamar un capitalismo imposible, un capitalismo social y laico que haga realidad la división entre Iglesia y Estado; y la que sitúa la imposibilidad de avanzar en ese sentido en el capitalismo senil y plantea atacar las bases materiales de esta situación de confesionalidad del Estado y propone la República Socialista, la basada en el poder obrero como único marco legal capaz de garantizar la verdadera libertad de conciencia.

Se trata de elegir entre 1789 y 1917; optar por reivindicar un estado burgués que, en su fase actual de desarrollo, nunca más volverá a ser progresista, o situarse con acierto en el carácter real de nuestra época y plantear que vivimos en el periodo histórico de transición del capitalismo al socialismo y que los únicos avances democráticos que pueda llegar a tener esta sociedad vendrán de la mano de una transformación real del Estado y de la clase social que lo sustenta. De manos de la burguesía y del bloque de poder que domina el Estado en España no podemos esperar ningún avance en materia de laicismo. Sólo en un estado dominado por la mayoría social que todo lo produce y, consecuentemente libre de las ataduras y limitaciones que le imponía la sacrosanta alianza entre capitalismo e Iglesia Católica, se darán los avances y la explosión de conocimientos y libertades que la ciencia y el ateísmo generarán en un Estado verdaderamente laico.

Julio Díaz


(1) Autor de este estudio Francisco Delgado Presidente de Europa Laica. Fuente laicismo.org