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Uno de los más recientes y menos conocidos instrumentos de los monopolios europeos para asegurar el desarrollo de las reformas fiscales de los países miembros, en el sentido de la austeridad presupuestaria, y fortalecer así la tan manida ''gobernanza económica europea'', es el denominado 'Six Pack''. Se trata de un paquete, formado por un total de cinco reglamentos y una directiva, que sería aplicado a partir del 2012 a iniciativa de la Comisión Europea, y que se presenta por parte de las instituciones comunitarias y sus voceros como “el cuerpo más integral de medidas de reforzamiento del gobierno económico de la UE y de la zona euro desde el lanzamiento de la Unión Económica y Monetaria”. Más allá de la retórica a la que nos tienen acostumbrados las instituciones comunitarias, la finalidad de tan transcendentales reformas radica en facilitar por vía legislativa el descenso en los salarios indirectos que perciben los trabajadores de los países miembros, para satisfacer sus más básicas necesidades y reproducir así su fuerza de trabajo.

¿Qué se esconde tras el ya mencionado Six Pack? Estas seis medidas legislativas se dirigen a establecer estrictos mecanismos de control sobre los Presupuestos Generales de los países miembros de la UE por parte de la Comisión, garantizando que éstos asumen con total acatamiento las políticas de austeridad que se filtran desde las instituciones comunitarias, y que son dictadas a viva voz por los monopolios. Si a ello le añadimos el pertinaz Pacto Fiscal Europeo, acuerdo intergubernamental que implanta una férrea disciplina financiera a través de la obligación de establecer techos al gasto público de los estados adheridos, nos encontramos con una auténtica política de chantaje contra la clase trabajadora, amenazada de ser severamente castigada en caso de obstinada negativa, tal y como harían nuestros maleantes patrios bajo la clásica advertencia: ''¡La bolsa, o la vida!''.

¿Cómo repercutirá todo ello en la vida de las amplias mayorías trabajadoras de nuestro país? Los efectos no se han hecho esperar. A la hora de analizar los Presupuestos Generales del Estado de este año 2013, siendo éste el primer ejercicio en el que serían aplicadas estas nuevas medidas, el PCPE los caracterizaba como ''la línea estratégica de ofensiva económica en la guerra declarada por el bloque oligárquico-burgués contra la clase obrera''. Ello se expresaba con flagrantes recortes presupuestarios en materias esenciales, como prestaciones por desempleo (-6'3 %), gastos estatales en sanidad (-22'6%) o educación (-31%), y un profunda disminución de la inversión en las Comunidades Autónomas, que sienta las bases para una profundización de los recortes en competencias delegadas a éstas, lo cual conduce inexorablemente a un brutal empeoramiento de las condiciones de vida del conjunto de la clase obrera y los sectores populares en España.

¿Cuál es la actitud de las diferentes fuerzas políticas sobre todos estos hechos? Las diferentes facciones del bloque oligárquico-burgués y sus respectivos partidos de gobierno aseguran que es necesaria más Europa, fortalecer la gobernanza europea y la convergencia fiscal de sus países miembros. Por sus bocas hablan las grandes empresas multinacionales, interesadas en profundizar la construcción económica y política de una UE cuyas contradicciones internas adquieren un creciente antagonismo, y dotarse así del instrumento idóneo para la explotación y dominación de la clase obrera internacional. Los trabajadores no deben de depositar ningún tipo de confianza en ellos. Tampoco deben de albergar ni el más mínimo viso de esperanza en aquellos que proclaman la necesidad de construir ''la Europa de las personas'' sobre ''bases democráticas'' en contraposición a ''la Europa de los mercados'', y otros juegos de trileros similares. Las diferentes expresiones del oportunismo procuran cumplir a la perfección con su propio compromiso histórico: distraer a los trabajadores, crear falsos espejismos acerca de la viabilidad del camino reformista en el seno propio de la Europa del capital. Es el momento de tomar partido: o con los monopolios y su UE o con la clase obrera y su poder. Los términos medios son, como dijera el Che, la antesala de la traición.

A. Cremades.