Antes de nada, debo señalar que soy un perfecto ignorante sobre la realidad china y africana, por lo que en este artículo no se va a disertar sobre el carácter socialista chino ni sobre la realidad africana. Pero considerando que África es nuestra frontera sur y que China es la segunda potencia mundial y en muchos aspectos la primera, es de interés acercarse a una cuestión que rompe las costuras del tablero geopolítico mundial.

África, y especialmente el África subsahariana, ha sido una región controlada por las antiguas potencias coloniales europeas y por los Estados Unidos como potencia imperialista hegemónica. En la última década, no obstante, China ha puesto su mirada en África, disputando seriamente la hegemonía del imperialismo atlantista.

Sería ingenuo pensar que los movimientos de China en África responden únicamente a su vocación internacionalista y proletaria. China precisa de recursos ingentes para el desarrollo de su industria, y estos se encuentran en gran cantidad en África; desde combustibles fósiles, a tierras y minerales raros, maderas o alimentos. Igualmente, el continente africano representa un nicho de consumo de productos chinos muy interesante, y no me refiero solamente a las manufacturas baratas, también coches, motocicletas y equipos informáticos y de telefonía, tienen en África un nicho de mercado nada despreciable. Un ejemplo paradigmático es la expansión de Boomplay, el equivalente chino de Spotify, que ya tiene más del 48% del mercado africano de streaming musical.

África para los países imperialistas europeos y americanos ha sido siempre una fuente de extracción de recursos, dejando siempre un reguero de sangre y destrucción. Desde el apartheid surafricano, a los genocidios étnicos en África central, las guerras, los sangrientos golpes de estado y el terrorismo islamista, por poner unos pocos ejemplos.

China ha cambiado la lógica africana, y si bien extrae pingües beneficios de la región, su modelo de intercambio está beneficiando de una forma objetiva el desarrollo del continente.

Hace 21 años se constituyó el Foro de Cooperación China-África (FOCAC), y en este periodo la cooperación China ha invertido en el continente 110.000 millones de dólares en infraestructuras, construyendo 16.000 Km de carreteras y ferrovías, 20 puertos, 80 centrales eléctricas, 130 instalaciones médicas, 170 escuelas. A esto hay que sumar 20.000 millones de dólares en proyectos agrícolas y de fortalecimiento de las economías locales, 200.000 millones de dólares en intercambio comercial o más de 50 proyectos para el desarrollo ecológico, por poner unos ejemplos.

Ante la pandemia, mientras los países occidentales acaparaban las vacunas disponibles, China ya ha suministrado 550 millones de vacunas a África y el pasado mes de noviembre, en la reunión de la FOCAC celebrada en Dakar (Senegal) el presidente Xi Jinping anunció la donación de 1.000 millones de vacunas más a los países africanos, más 400 millones de dosis elaboradas en laboratorios africanos. En esa misma reunión anunció el envío de 500 especialistas para cooperación en proyectos de agricultura y reducción de la pobreza.

Miles de estudiantes africanos se forman en las universidades chinas en TIC, agronomía, ingeniería y otras especialidades.

Cientos de médicos y personal sanitario chino está presente en numerosos países africanos, fortaleciendo el precario sistema público de salud de la región. China participa activamente en el muro verde que se está realizando en el sur del Sahel para frenar la desertización.

En contrapartida, según reporta el South China Morning Post, el 17 de mayo de 2021, el 60 % de los grandes proyectos de construcción en África, estaban siendo ejecutados por empresas chinas. En la guerra del 5G, China es la clara vencedora en África, las manufacturas chinas de bienes tecnológicos son hegemónicas en África, y así en los principales sectores de bienes de consumo.

China, con su modelo de intercambio, está ganando la batalla en África al imperialismo estadounidense y europeo. La respuesta imperialista es, como siempre la guerra, generando golpes de Estado, terrorismo e intervenciones militares como en Mali.

Como el espacio no me da para más, invito a le lectora y al lector a informarse más de la realidad China en dongshengnews.org, dónde encontréis información de fuentes chinas traducida al castellano.

Ferran N.

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