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Mi nombre es María, trabajadora de la empresa Mnemon Consultores SL, con denominación de la misma en Actividades de Servicios Sociales sin alojamiento para personas dependientes, con sede social en la Avda. Juan XXIII, nº 15B, Pozuelo de Alarcón (Madrid)

Fui contratada por primera vez el pasado agosto de 2013, mi curriculum vitae fue escogido a través de una de los muchos portales de empleo. Contactada por teléfono móvil, me ofrecen un contrato de interinidad a tiempo parcial, con la categoría de auxiliar de ayuda a domicilio o trabajadora de cuidados personales a domicilio; el trabajo consiste en dar atención personal y domestica a personas en situación de dependencia, la mayoría de ellas con problemas de movilidad e incluso en algún grado psíquicos.

En la misma línea, me hacen la entrevista por teléfono, dentro de la urgencia de la contratación, se puede llegar a entender el método. Mando por fax toda la documentación que me piden, se formaliza el contrato y recibo por correo electrónico el cuadrante de trabajo.

Me sorprendí enormemente que no se interesaran ni se preocuparán de saber cómo era yo físicamente. No me conocen (y a día de hoy sigue siendo así). En nuestro trabajo esto tiene importancia, pues personas que aunque te hayan visto muchos días, al día siguiente no te reconocen, no sé si será legal o como mínimo tiene poco de ética.

Nunca tuve ni ropa de trabajo ni guantes, son obligatorios en este tipo de trabajo. En los veinte días que estuve contratada conocí a las coordinadoras por teléfono, firmé el cese y el contrato. Pero ahí no quedo todo. Ustedes saben que tenemos días limitados para llevar documentación al SEPE, mi primera cita en el SEPE fue el 11 de septiembre. Mi sorpresa fue cuando descubro que no habían enviado al mismo el certificado de empresa, obligatorio en el plazo de 10 días.

Después de la peregrinación por el SEPE, llega a mi casa una carta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social en la que por no haber aportado la documentación necesaria no podía tramitar el subsidio. Tuve que pasarme yo misma por una oficina que tienen, supongo, para este tipo de trámites. No obstante, solicité la prestación, aunque, por supuesto, sancionaron; a 30 de octubre aún no constaba el certificado en el SEPE.

El 22 de noviembre recibo una nueva llamada, me ofrecen un nuevo contrato, empezaría el 25 de noviembre. La misma estructura.

El día 25 de noviembre empecé el nuevo contrato, con la primera usuaria ya hubo incidencias, llamo a mi coordinadora y a día de hoy todavía estoy esperando el arreglo de la incidencia. Gracias a otras compañeras se pudo solucionar el mismo.

El 27 de noviembre me puse enferma, llamo y comunico que estoy en urgencias, que no podría ir a trabajar. Allí mismo me llega un mensaje de SMS diciéndome que pasará por la oficina de Torrejón a firmar el despido.

Al llegar a casa llamo por teléfono y encuentro, como siempre, la callada por respuesta. Cuando consigo hablar, pretenden darme aún lecciones de moral y ética; además de ser profesional hay que parecerlo y tener la decencia de mirarme a la cara de despedirme si es que se puede.

Desde el 27 de noviembre estoy de baja médica, hasta el día de hoy aún sigo sin tener noticias suyas

Insto a todas las trabajadoras y trabajadores: ante el mínimo resquicio hay que plantar cara al empresario y defender los pocos derechos, que este gobierno lacayo de la patronal, nos va recortando.

Nos están llevando a una situación de precariedad y semiesclavitud. La reforma laboral recientemente aprobada no solo ha dejado de crear empleo sino que está favoreciendo a la destrucción del mismo un despido libre y gratuito, despido más fácil, despido más barato y más rápido, sin derecho alguno.

Hay que defender nuestro derecho al trabajo por encima de todo y denunciar por todos los medios posibles, periódicos, radio, redes sociales, además existe la inspección de trabajo (creo que aún funciona). No dejemos que nos sigan pisoteando.

VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA

Maria