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La política de la privatización y destrucción de los servicios deportivos en las ciudades conlleva la destrucción del deporte base y de la práctica popular del deporte. 

Los Juegos Olímpicos son la muestra mundial del desarrollo deportivo de cada país. Los pasados de Londres, dejaron una Cuba en 16º lugar y una Corea del Norte, justo una posición por delante de España, 20ª. No fue casualidad que estos dos países socialistas superasen a España. Si bien los JJ OO son la élite del deporte mundial, debemos analizar que esos resultados son posibles debido a un desarrollo del deporte de base. Cuba no tendría los mejores boxeadores si no fuese porque tiene la mejor escuela de boxeo. Del mismo modo ambas no serían potencia en judo o halterofilia si no es por su método de enseñanza.

Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿cuál es ese método? Sencillamente la promoción del deporte, desde la base hasta la élite. Para que salgan buenos boxeadores cubanos, los cubanos tienen que boxear. Si aumentas tu muestreo de diez a mil, por estadística pura tendrás más campeones mundiales. Si todas tus judokas tienen kimono y un tatami pasas de tener una posible campeona a tener diez. Una cuestión muy básica. Tan básica que el gobierno de la oligarquía en España pretende obviarla.

Dice mucho de la composición de clase en el deporte de un país que de sus tres medallas de oro dos sean en vela. La verdad es que nadie se imagina al proletariado cargando un timón y una orza en su ranchera mientras vuelve al club marítimo. Lo que no es complicado imaginarse es a la prole de un barrio periférico haciendo dos porterías con piedras y sudaderas para jugar un partido en un descampado. Pero, ¿qué ocurre con los deportes que necesitan algo más que piedras, sudaderas y un balón para practicarse? Simple también, que no se practican. La privatización de los servicios deportivos de las ciudades como táctica en la estrategia capitalista de aumentar la tasa de ganancia conlleva a la destrucción de la práctica del deporte entre la juventud de extracción obrera y popular. En Madrid se ha registrado un aumento de precios que varía entre un 10% y un 25% siendo el 20% la media total.

El ataque al deporte base hace que la juventud obrera no lo practique. Esta también es una cuestión muy básica. No hay que ser licenciados en economía para comprender que si es más barato estar en un banco de un parque que hacer deporte, la clase trabajadora tenderá a estar más en un banco de un parque. Tampoco es de lumbreras el conocer que si es más barato emborracharse o drogarse cada fin de semana que practicar un deporte, la práctica del mismo quede relegada a un segundo plano. De hecho, así lo prefiere la oligarquía. Una juventud sedentaria y domesticada que ni se organice ni combata les resulta mucho más cómoda que una juventud de extracción obrera y popular a la ofensiva, y de paso todo sea dicho, redistribuyen la renta que capta el Estado a sus bolsillos en vez de a políticas públicas.

Hasta aquí todas han sido cuestiones muy básicas, así que siguiendo el planteamiento de la sencillez: tenemos una destrucción de servicios públicos, deporte entre ellos, para recuperar la tasa de ganancia. El planteamiento es cómo cambiar eso. Anticipémonos a la socialdemocracia que propugna por otra gestión del capitalismo. No hay otra manera de hacer una política de interés para la clase obrera que siendo la propia clase obrera quien haga esa política. La única manera de un acceso universal al deporte es la lucha por el socialismo-comunismo. 

Pedro Pérez