Compartir

 

María Luisa Rodríguez es pensionista, es una de las fijas frente al parlamento en la concentración de los lunes de la Asociación de Defensa de las Pensiones públicas de Canarias, la primera en crearse en todo el Estado Español. Semana tras semana acampan por unas horas en una de las calles más transitadas de la capital chicharrera, con sus panfletos, carteles y megafonía haciendo que la reivindicación de unas pensiones públicas dignas para todas resuene constante. Su concentración semana tras semana no pierde ni fuerza ni alegría y se distingue por sus eternas camisetas amarillas con su lema claro, conciso y contundente: Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden.

Como es pensionista el año de pasado no vio mermados sus ingresos…” no tengo que salir a trabajar, en la pandemia la viví bueno, pues bien, no me puedo quejar”. Después de un año entero y habiendo pasado meses sin salir sin moverse mucho lo nota, “con la edad que tenemos, que yo tengo ya muchos años, pues sí lo notas un poco, pero no es que me queje”.

A nivel social hacemos lo que podemos a estas alturas, ahora estamos bastante mejor y así que estamos bastante activas en las luchas, en las luchas por las pensiones públicas y con todo lo que sea público”. A través de unos amigos conoció que iban a organizarse y empezar a luchar por las pensiones, de esto ahora hace ocho años.

A los 20 años puso una peluquería en Oviedo, para pedir el crédito tuvo que ir su padre, un tío y su novio al banco y después de toda una vida trabajando fuera y dentro de casa, en la actualidad, tiene tres pensiones que no llegan a los novecientos euros entre las tres… “no tengo muchos gastos y para cualquier cosa cuento con el apoyo de mis dos maravillosas hijas” pero entiende que la situación es tremenda… “la cosa está jodidísima, por ejemplo pues mira, yo con mi pensión, el otro día tuve que hacerle una compra a una amiga porque no tenía para comer, llevaba dos días que no comía, porque cuesta mucho cuando estás acostumbrada a sacarte las castañas tú del fuego como sea, pues cuesta mucho pedir ayuda”.

Una de las tres pensiones que cobra es la de viudedad, la mayoría de éstas son pensiones de miseria, las mujeres cotizan menos que los hombres, por un lado porque tiene trabajos más precarizados y peor pagados y por otro porque toda la carga de cuidados recae sobre ellas…”Son pequeñas porque si te casabas y tenías hijos, quien dejaba de trabajar siempre era la mujer. Normalmente si tu ibas a subir de categoría en un trabajo nunca podías por que se te ponía un niño enfermo o tenía un accidente, quien se quedaba en casa era la mujer".

Tiene amigas que cobran las pensiones no contributivas y considera que eso es una vergüenza lo que cobran… la verdad que las dos personas que conozco que cobran la no contributiva, el piso se lo habían dejado sus padres y tienen a una persona alquilada en una habitación y van saliendo, pero cuando hay un trabajo en la casa y tienen que pagar un dinero, no tienen… para esos gastos dedican la paga de junio o la de navidad…” yo por ejemplo las pagas de navidad o de verano, las dedico a pagar el dentista”.

El futuro lo ve oscuro, a la pregunta de qué cambiaría, reflexiona y dice que cambiaria cosas desde el principio, es el sistema lo que hay que cambiar. Vivió muchos años fuera de España, en Andorra y allí todos los trámites eran más sencillos, entiende que aquí la burocracia es lo peor que tenemos…”cuando ahora vamos a los ayuntamientos, por ejemplo, a decir que sí pueden pagar algún complemento a las personas que estaban cobrando las no contributivas, …cuando cobraban 350 euros, y nos dicen ¡ah bueno sí mira!.. Nos pasó con el ayuntamiento de La Laguna, que nos dijeron sí bueno sí, pues mira hay un millón, lo podemos utilizar para esto, ¡nosotras más contentas!.. Pasó el tiempo, vemos que pasa un año y no pasaba nada y fuimos a hablar con ellos y resulta que nos dicen, con toda su cara, que no sabían las personas que cobraban la no contributiva y que los ordenadores no estaban preparados para eso, o sea que hay dinero pero no se puede dar porque no están organizados, no me digas que eso no es lo más triste que te puede pasar”.

Secretaría Feminista.