Compartir

“Lo vivo mal porque me cuesta vivir en esta diatriba de dejar a los míos en manos de otra persona para poder cuidar de otros, yo no sé pero a me afecta bastante esta ambivalencia… me lo tendré que trabajar, fuera de la pandemia y demás, porque va implícito dentro de nuestro trabajo y nuestra vocación de de cuidado que tenemos los sanitarios en general”.

Natalia vivió la primera ola con un importante estrés y ansiedad porque a toda la carga asistencial, a la humedad, a tener que estudiar y enfrentar una patología nueva, se añadió el confinamiento en casa y los niños sin colegio y sin capacidad de reaccionar, sin que se facilitaran ayudas para conciliar. Se prohibieron todo tipo de permisos o excedencias por cuidado de familiares, en su caso ambos progenitores son sanitarios y la situación se complicaba en exceso,…”se presuponía que teníamos que estar dispuestos a dar el do de pecho y tener que trabajar muchísimo más de lo que nos correspondería, incluso en este tipo de situaciones. Se presuponía que teníamos que doblar turnos, aumentar las horas de guardia, etc., pero la realidad es que teníamos a nuestros menores a cargo descuidados porque además en nuestro caso y en el caso de muchos compañeros los recursos que teníamos eran familiares de alto riesgo, con lo cual los desechamos de la ecuación, complicando muchísimo más toda la situación”.

Con lo cual la primera ola fue de locos y tardamos en ver la luz, pero bueno al estar todos en casa era de esperar que en algún momento la cosa empezara a decaer, que empezaran a descender los ingresos y que el sol saliera. Pero la situación fue muy dura por la situación en casa, por la situación en el hospital, por los casos tan malos y los pacientes tan críticos como llegaban, las historias tan espeluznantes de pacientes jóvenes que fallecían, que fallecían solos, ver que a pesar de estar dando el do de pecho y lo mejor de cada uno, muchos pacientes fallecieron por no tener un hueco de críticos disponible, saber que esos pacientes fallecieron quizá cuando no les tocaba y además de una forma muy deshumanizada, solos. Y bueno es una de las cosas que más me marca, me sigue marcando en esta patología, la deshumanización de este bicho, cómo te aísla, desde los caso leves que te obligan a estar en una habitación perfectamente consciente mientras el resto de las personas hacen su vida normal y estas desconectado, el individuo esta desconectado, como en los casos más graves que no pudieron despedirse, que no pudieron ver a su familiar, que no pudieron hacer duelo….y la parte de la información de los pacientes, vía telefónica, es una parte muy dura que mella en el ánimo de los profesionales por toda la crudeza y dureza de la situación.

En todo esto proceso le ha resultado imposible conciliar, su pareja también es sanitario y con tres criaturas al final tuvieron que recurrir a ayuda remunerada en casa, contrataron a una persona que ayudara en las tareas de cuidado de ante la posibilidad de que tuvieran que ser aislados o cerraran los colegios otra vez y estar continuamente haciendo cambios de turno….”es verdad que es una posición privilegiada en el sentido que nosotros podemos permitirnos económicamente pagar a una persona para que podamos conciliar, pero bajo mi punto de vista no es conciliar, es estar al servicio de mi trabajo por evitarme un problema, porque en mi trabajo no se ha dado valorar otro tipo de medidas para poder conciliar o dar cabida al cuidados de los hijos, tipo permiso remunerado o apertura de escuelas para hijos de sanitarios o profesionales esenciales etc.”

Vive esta situación con mucha contradicción, como una situación complicada, bastante dura, sus hijos también se dan cuenta de lo que está pasando, de todo lo que se les exige, volver a hacer muchas guardias y pasar mucho tiempo fuera de casa…”no está siendo fácil para nadie y para los niños, a pesar de que son capaces de entender muchas más cosas de las que nosotros pensamos, es una situación bastante dura. Lo vivo mal porque me cuesta vivir en esta diatriba de dejar a los míos en manos de otra persona para poder cuidar de otros, yo no sé pero a me afecta bastante esta ambivalencia… me lo tendré que trabajar, fuera de la pandemia y demás, porque va implícito dentro de nuestro trabajo y nuestra vocación de de cuidado que tenemos los sanitarios en general”.

Para ella el Zendal es toda una declaración de intenciones, el apostar por un hospital de pandemias implica muchísimas muertes, colapso y paralización de la actividad. El retraso de diagnostico de otras patologías provocará muchas muertes, se tardará dos o tres años pero efectivamente se verá su aumento….”la estrategia tenía que haber sido reforzar la atención primaria para detectar los casos de manera precoz, dar alternativas a los pacientes o a los positivos para evitar la diseminación del virus, favoreciendo aislamientos fuera del domicilio, o poniendo el objetivo en las condiciones de vida de muchos pacientes, gente que no podía aislarse por condiciones laborales, por vivir en una casa sin muchos metros cuadrados, sin varios baños, sin poder aislarse con la gente con la cual convivía, etc”.

Le gustaría que cambiara la manera de gestionar la pandemia a todos los niveles, que se hubiera reforzado en personal y que el dinero que se ha gastado en la construcción del hospital Isabel Zendal hubiera sido empleado en contratar gente, formar rastreadores y reforzar la atención primaria para evitar que los hospitales colapsen por tercera vez…”un montón de pacientes que quedaron pendientes de ver los primeros meses y que todavía a muchos de ellos no se había conseguido citar ni para las consultas, ni para las pruebas de imagen ni por supuesto para las intervenciones quirúrgicas”.

Fundamentalmente lo gustaría que hubiera una planificación que actuara como única área sanitaria, es decir que no tuviéramos que cada hospital librar la batalla con el virus de manera aislada …”esto crea inequidades en función de la zona donde vivas y no es lo mismo drenar en un hospital pequeño y saturado como el mío que en un hospital grande y con más recursos, porque al final tu pronostico depende de donde residas y eso es injusto porque en algunas zonas no solo te matará el Covid sino también corres el riesgo de morir por una causa ajena al Covid pero relacionada por la desatención… mientras que en otro lado a lo mejor no es tan importante el colapso”,

Redacción UyL