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Desde que en 2012 Julian Assange, fundador de Wikileaks, se asiló en la embajada de Ecuador, se han conocido documentos que nadie ha podido desmentir sobre guerras y torturas que con impunidad ha cometido y comete el imperialismo en diferentes lugares del mundo.

La normalización de la tortura que ha practicado el imperialismo estadounidense en Afganistán y en Irak, ha sido demostrada a través de documentos publicados por Wikileaks en 2010. La obtención de dichos documentos no ha alterado la seguridad de ningún país. Sin embargo, la molesta verdad ha llevado a  la constante persecución a Julian Assange, acusado por Washington de presunción de espionaje.

Según Ellsberg (exanalista de las fuerzas armadas de EE. UU. ), al hablar del caso de Assange, declaraba que  los documentos fueron publicados  porque el pueblo estadounidense necesitaba saber con urgencia lo que se hacía rutinariamente en  su nombre y no había otra forma de saberlo que mediante la divulgación no autorizada.

El imperialismo tendría dificultades si se revela la mayor cantidad de crímenes de guerra perpetrado por la maquinaria de guerra y los diferentes gobiernos estadounidenses, porque si la verdad viese la luz, el mundo asistiría al horror que son sometidos los pueblos, víctimas de la intervención imperialista.

Casi una década después, sin pruebas, el imperialismo mantiene la acusación  de  presunción a la libertad de expresión, utilizando la injusticia desequilibrada y ciega, en este caso concreto pidiendo 175 años de prisión, por presuntos delitos de espionaje.

Sin embargo, Julian Assange sí  ha sido víctima de espionaje  en el tiempo que estuvo asilado en la embajada de Ecuador,  de ese espionaje se ha ocupado la empresa española UC Global, S.L. propiedad de un ex militar retirado, que ofrecía servicios de seguridad, y que estuvo contratada para la seguridad de la embajada de Ecuador, cuando en realidad para quien trabajaba  era  para la CIA.  Según un diario español, el propietario de esta empresa habría entregado vídeos y grabaciones de Assange con sus abogados y colaboradores, obedeciendo a un plan elaborado por la CIA y el gobierno de EE. UU. Algunos testigos que han trabajado para UC Global, hicieron declaraciones sobre la existencia de una propuesta para secuestrar o envenenar a Assange.

El pasado 4 de Enero de 2021 un tribunal británico, argumentado la alta probabilidad de suicidio al enfrentarse a las difíciles condiciones de prisión que tendría Julian Assange en las cárceles norteamericanas, denegó la insistente solicitud de Estados Unidos para extraditarlo. La jueza que representaba al tribunal declaró que el aislamiento al que Julian Assange sería sometido facilitaría la posibilidad de un suicidio.

Para situar correctamente esta condena a que el imperialismo somete a cualquier persona que se enfrente a él, defendiendo la justicia o la verdad, podemos ver  ejemplos trágicos, entre otros,  la situación de Simón Trinidad, secuestrado por el servicio de inteligencia de EE. UU. cuando participaba en un proceso de paz, en aislamiento desde su secuestro, con grilletes en manos y pies, sin ver la luz,   o Ana Belén Montes, acusada de comunicar al gobierno cubano planes terroristas contra el gobierno de Cuba, prisionera en una prisión psiquiátrica . Los dos son sometidos a aislamientos, sin visitas, en algunos casos sin permitir leer ni comunicarse con el exterior con el objetivo de doblegar sus voluntades. 

Hay pruebas, facilitadas por  Wikileaks y otras fuentes  del genocidio directo del imperialismo americano en Afganistán, en Irak, también a través de sus socios de la muerte  en otros lugares como Siria, Libia, Yemen y Palestina. El delito de Julian Assange es publicar la verdad de los crímenes y torturas del imperialismo estadounidense para que el pueblo se levante ante tanta barbarie.

Teresa Pantoja

SECRETARÍA DE ANTIIMPERIALISMO