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Editorial Febrero 2021

ORGANIZARNOS PARA NO PAGAR SU CRISIS.

El capitalismo gestiona la crisis general de SU sistema desarrollando una estrategia camaleónica de confusión y engaño a la clase trabajadora. La que, por su posición en el ciclo de reproducción ampliada del capital, es la principal víctima de la dictadura burguesa, pero a la vez su verdugo, se mueve en la disyuntiva de optar entre la ocultada objetividad material de su realidad de explotación, defendiendo sus intereses y necesidades de clase, o inclinarse por vivir alienadamente la falsa evidencia idealista que, a modo de holograma y único mundo posible, conforma la dominación ideológica de la burguesía, confundiendo realidad con ficción y tratando de convertir en verdad la mentira. 25 siglos después, con internet y redes sociales en la pantalla del móvil de las multitudes, seguimos enfrentando la Caverna de Platón.

Con la justificación de la pandemia, todos los gobiernos, desde el ámbito municipal a la Comisión Europea, adoptan las más diversas medidas orientadas a propiciar un creciente proceso de concentración, centralización, destrucción de fuerzas productivas y sobre-explotación que está transformando la realidad social y laboral y nos introduce en un episodio de mayor dominación y violencia del sistema a todos los niveles.

Una transformación determinada por una nueva etapa de la realidad material del capitalismo, que está sirviendo para actualizar el ejercicio de la dictadura de clase sobre la base exclusiva de las necesidades de los monopolios. Lo único que importa es mantener activo el ciclo de reproducción ampliada del capital y todo lo demás se subordina a ese interés. En ese sentido, el denominado Fondo de Recuperación europeo, con el Plan Nacional de Reformas que exige a cada estado que lo reciba, serán la palanca definitiva para la implementación de todos los cambios legislativos necesarios para avanzar en esta nueva realidad antes descrita. A cambo de financiar con dinero de la UE las inversiones multimillonarias del capitalismo “verde”, vuelven los hombres de negro con una nueva agenda de recortes y privatizaciones.

Ante este escenario, surge la pregunta retórica de si esto tiene algo que ver con la gestión de una crisis sanitaria. Nuestra respuesta es NO, en mayúscula y con negrita, porque pese lo evidente de la cuestión, el pensamiento hegemónico y con él, la totalidad de la brunete mediática que trabaja para reforzar sus posiciones, nos dicen que sí cada día.

En eso consiste la gran mentira, en un hecho material plenamente objetivable fundamentado en que el capitalismo, aprovechando una pandemia y todas las consecuencias que se derivan de ella, en unas formaciones sociales capitalistas con los servicios sanitarios públicos en gran medida desmantelados y con muy poca capacidad de gestión socio-sanitaria, aprovecha la circunstancia para acabar con el mayor número de los derechos sociales, laborales, civiles y políticos ganados en décadas pasadas por la clase obrera y el pueblo mediante la organización y la lucha, y entrar en un periodo de individualización de las relaciones laborales y criminalización de la lucha obrera y popular, bajo la justificación ideológica que la organización obrera limita los inalienables derechos del mercado.

No existe ninguna conspiración internacional, lo único que hay es la firme voluntad del imperialismo - un sistema que se niega a morir sin dar la batalla- de hacer todo lo que esté a su alcance para sobrevivir.

Frente a esa agravada realidad del ejercicio de la dictadura de clase de la burguesía, en la que solo importan los intereses oligárquicos de unos monopolios cada vez más concentrados, y los más amplios sectores de la pequeña y mediana burguesía están condenados a proletarizarse, solo la clase obrera puede liderar un proyecto social radicalmente distinto y alternativo: el Socialismo.

EL CAPITALISMO ESPAÑOL, INCAPAZ DE FRENAR EL AVANCE DE LA PANDEMIA, ES EL RESPONSABLE DE TANTA MUERTE Y SUFRIMIENTO.

Y con su fracaso en la gestión, que contrasta radicalmente con las cifras conseguidas por los países socialistas, pronto serán más de 100.000 las personas fallecidas por la incapacidad manifiesta del sistema y todos sus gestores para ponerle freno al avance de la pandemia.

Hospitales desbordados, triaje de descarte humano, incremento en paralelo del negocio de la sanidad privada, aumento de la precariedad laboral en el sector socio-sanitario, nepotismo en la dispensación de las vacunas… y absoluta sumisión al vellocino de oro capitalista que impide adoptar las medidas necesarias para salvar la vida de las personas, es la realidad que enfrentamos y la que el gobierno de coalición PSOE/UP consolida día a día con cada una de las medidas que adopta.

Por todo ello, y de forma resumida, las exigencias inmediatas acordadas por el Comité Central del PCPE para frenar este crimen que, fundamentalmente, padece la clase obrera, son:

  • Intervención gubernamental inmediata de todos los recursos públicos y privados existentes y su puesta a disposición de las necesidades sociales y de la gestión sanitaria planificada contra la pandemia, con la consecuente nacionalización inmediata de toda la sanidad privada, incluidas las residencias privadas o concertadas de personas mayores. Poner fin a cualquier convenio de colaboración de la sanidad pública con las empresas privadas y derogación inmediata de la Ley 15/1997.
  • Contratación inmediata sin más excusa de los 1.244 médicos/as y 5.246 enfermeras/os que en enero de 2021 siguen en paro. Estabilización de las plantillas sanitarias poniendo fin a los contratos en precario.
  • Confinamiento de la población a partir de determinado nivel de incidencia y cese de la actividad no esencial para la reproducción de la vida, hasta lograr reducir el porcentaje de incidencia.
  • Adopción de las medidas económicas y sociales necesarias que garanticen la puesta en marcha de un Plan Urgente de Emergencia Social:
  1. Más allá de los ERTE activados por el gobierno y de la puesta en marcha real del Ingreso Mínimo Vital, exigimos una prestación indefinida de desempleo para todos los trabajadores/as en paro. Refuerzo de plantillas en los organismos encargados de la gestión de recursos y prestaciones, especialmente el SEPE, recuperando la atención presencial en todos ellos con plazos razonables de espera. Aperturas de oficinas de atención ciudadana en los barrios obreros, y refuerzo a los servicios sociales para garantizar el pleno acceso a estos recursos y ayudas.
  2. Es necesario acabar con los desahucios de todas las personas imposibilitadas de hacer frente a sus obligaciones hipotecarias y/o de alquiler frente a grandes propietarios.
  3. Ningún corte de suministros a las viviendas de las familias obreras con sus miembros en paro. Regulación de precios, reversión de todas las privatizaciones en la gestión de aguas y nacionalización de las empresas energéticas.
  4. Exigimos comedores sociales públicos en todos los barrios obreros con mayores índices de paro, con especial atención a la población infantil. La gestión de la pobreza no puede convertirse en una oportunidad de negocio para las empresas privadas.
  5. Expropiación de todo el parque de viviendas vacías propiedad de bancos, fondos, inmobiliarias o grandes propietarios para constituir con ellas una bolsa de vivienda social en alquiler.
  6. Reversión de las privatizaciones en el ámbito de las prestaciones y ayudas sociales, garantizando una gestión pública de calidad en toda su extensión y evitando que las empresas puedan hacer negocio con nuestras dificultades.

Hacemos un llamamiento al pueblo trabajador a organizarse y pelear por el pan y la salud, para construir un futuro donde no se sacrifiquen nuestros derechos y hasta nuestras vidas para que una minoría siga acumulando más y más beneficios.

Tenemos que ser capaces de armar esta potente contraofensiva para, con todo el impulso que nos da ser la inmensa mayoría y producirlo todo, unir al pueblo en un combate decidido por el poder obrero y el Socialismo.