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Teresa Vega, una mujer de 47 años, quienes la conocen la definen como una luchadora nata que no se ha rendido ni cuando fue despedida a raíz de defender los derechos e impulsar en la calle la lucha de las Kelly. Es una persona que tira del carro, una sindicalista con las ideas muy claras y un gran instinto de clase. Se pasó al turismo proveniente de una familia luchadora del mundo agrícola, de los tomateros a los hoteles, viaje de una mujer por la economía del latifundio en Canarias. En definitiva como se dice aquí, Teresa es una puntal.

El confinamiento la encontró desempleada. Lleva casi dos años así que en lo laboral no le afectó, pero como representante de un colectivo de camareras de pisos sabe de primera mano que a muchísimas compañeras sí de manera directa muchísimo … “se convirtió en una de las profesiones esenciales, que nosotras pensamos que de siempre ya lo era pero con esta situación Covid aun más, requería limpiezas más exhaustivas y desinfección de todas las zonas en complejos hoteleros y apartamentos, no solamente las zonas comunes sino también las habitaciones”. Se incrementó la carga laboral, la exigencia requerida, pero exactamente con el mismo número de trabajadoras, que ya venía siendo escaso, ya veníamos siendo sobreexplotadas y con esta situación se ha incrementado muy mucho”. Entiende que la exigencia es lógica pero no que se haya hecho sin personal suficiente.

Su vida ha cambiado como la de la mayoría, han cambiado rutinas, “acostumbrados a vivir con total libertad, sobre todo aquí en Canarias, que somos gente muy cariñosa, cercanas y demás, hemos tenido que reducir esa cercanía, esos contactos físicos, esas demostraciones de afecto, con el distanciamiento social, luego las mascarillas, las rutinas de desinfección de manos, al entrar a casa, desinfectarlo todo”. Sobre todo las personas que encima tenían personas de alto riesgo en casa, personas mayores o con enfermedades crónicas, pues ha cambiado.

Nos cuenta que compañeras camareras de piso tenían factores de riesgo por lo que sus condiciones de vida se han cambiado muchísimo, tenían que hacer doble trabajo, limpiar y desinfectar los espacios y cuidarse a sí mismas para no contraer la enfermedad con los riesgos que conllevaba.

“A unas se les ha hecho más traumático, con estados de ansiedad severos y a otros más llevaderos, más de resignación por así decirlo, pero si es verdad que nos ha cambiado muchísimo la vida sobre todo si tienes personas a tu cargo, personas que son vulnerables por diferentes circunstancias, que han tenido que cambiar y han tenido que ir reinventándose”.

En su casa el trabajo de cuidados es más o menos el mismo pero si conoce que hay muchas mujeres del sector, de las Kellys, se le ha incrementado sobre todo porque al tener los niños en casa tanto tiempo, al restringirse las clases, o porque tienen que cuidar a otras con dificultades físicas, discapacidad, personas mayores o situaciones especiales...”desgraciadamente el tema de cuidados si recae más en la mujer, está muy feminizado, sigue estando muy feminizado. Es cierto que poquito a poco, granito a granito han ido cambiando las circunstancias, y gracias a las propias mujeres que hemos ido educando a los hijos en total igualdad, se va equilibrando la balanza, pero si es verdad que hay otras tantas que tiene impregnados esas educaciones y que piensan es obligación total de la mujer”.

Tiene personas a su cargo, depende económicamente porque el único dinero que llega su casa es el ingreso por desempleo, 700 euros, con hipoteca y todo lo que conlleva…” desgraciadamente dependen de mi porque mi marido llevaba un par de años en el paro sin cobrar nada, mi hijo de 29 años, con opciones de trabajar también escasas y la niña de 14 está estudiando”. También cuida de su suegra y su madre, 81 años, esta tarea la comparte con sus hermanos.

En febrero que se le acaba el subsidio por desempleo y ha solicitado diferentes tipos de ayuda, como la moratoria de hipoteca, a servicios sociales, el IMV, todo lo que ha podido, se manejó bien por redes y demás. En la asociación se han tenido que poner al día con todo…” desgraciadamente nos hemos dado cuenta que no todas las mujeres tienen toda esa información o carecen de conocimientos de cómo solicitarlo. Las administraciones y diferentes plataformas administrativas están colapsadas, y sé que hay muchísimas compañeras que lo están pasando realmente mal”.

Aunque no han tenido posibilidad de encontrar empleo, su marido también trabaja en hostelería, ve como positivo, dentro de todo lo malo que hemos visto, que directamente no le ha afectado en la salud y ha tenido accesibilidad a todas esas ayudas…“Ha sido una año bastante malo al igual que el 2008, que también lo pasamos bastante complicado aunque no afectó tanto a la hostelería pero si nos afectó el tema de la hipoteca que subieron el Euribor. Malo pero no tanto como pensaba, ha sido un año de supervivencia”.

Aunque cree que la navidad la han inventado, que es un modo más del sistema capitalista que vivimos, hace una lista de deseos, le gustaría que cambiara el tipo de turismo, en general el tipo de economía en las islas, afirma que es el mejor momento. “Nos han enfocado al sector servicios, somos las chachas, los chachos de Europa porque nada más que nos quieren para eso, sol y playa y creo que en nuestras islas tenemos más fuentes de economía igualmente buenas o más que la hostelería y el turismo y deberíamos fomentarlas e iniciar nuevos campos”.

Nacida y criada en el sector de la agricultura cree que se ha dejado perder y nos los han quitado casi todo, contundente afirma “no dejarnos robar, porque hay que decirlo con todas la letras, es lo que hemos dejado hacer durante todos estos años. En el sector turístico podría mejorar muchísimo, si se escucharan las reivindicaciones de muchos colectivos de trabajadores de la hostelería, entre ellos también el de las kellys, que seguro que mejoraría muchísimo, sobre todo lo de los trabajadores y trabajadoras. Si no se mirasen tanto nada más que el bolsillo, la productividad y el enriquecimiento siempre de los mismos”.

Es la primera vez que recuerdo que hay un cero turístico, es la mejor oportunidad, se pueden poner los cimientos fuertes para todos, parte y parte, no solo para productividad y empresarios hoteleros sino principalmente para trabajadores, para respetar los derechos laborales que teníamos, que no nos los estaban respetando casi ninguno y por supuesto mejorar, que hay muchísimo que mejorar y hacer un turismo fuerte, sostenible en todo el sentido de la palabra”.

Secretaría Feminista.