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CHILE

En 1973 se quebró la aspiración del pueblo chileno a ser libres. El golpe militar de Pinochet dio paso a una de las etapas más oscuras de la historia, el terror, el asesinato, el secuestro, la tortura fueron aplicados con impunidad a todo un pueblo que apoyaba la esperanza democrática y soberana liderada por Salvador Allende.

Pero el golpe de estado no solo instituyó una dictadura política de terror, también se implantó un modelo económico que priorizó el capital extranjero sobre los recursos de Chile.

Esto permitió que el poder económico se ejerciera desde el exterior, aliándose con la burguesía chilena para quitar al pueblo el beneficio de sus propios recursos . El modelo de producción de la minería se practica con el llamado modelo sucio, en el que intervienen desde el gobierno a los ministerios que legalizan la forma de explotación.

Ejemplo de esta gestión económica es la Minera Doña Inés de Collahuasi, propiedad de las multinacionales Glencore y Anglo American, acusada de practicar un método de explotación sucio, atentando contra la naturaleza y el medio ambiente, no solo en Chile, también en otros países latinoamericanos. Los trabajadores de la minería llevan años en lucha en defensa de sus derechos.

En estos casi cuarenta años, la burguesía ha mantenido las mismas estructuras políticas y económicas que implementaron con el asesino Pinochet, y que mantienen la alternancia en el poder para facilitar a la oligarquía la cara democrática y así continuar controlando el poder económico. Las dos terceras partes de la riqueza natural de Chile están en poder de multinacionales.

Doce meses de represión de las fuerzas policiales que ha dejado un reguero de sangre, muertos y más de mil heridos, una gran parte con traumas oculares por gases lacrimógenos y balas.

La lucha del pueblo contra una política económica que lo mataba de hambre y una constitución vigente desde la dictadura que lo ha reprimido brutalmente ha movilizado generaciones de chilenos herederos de de la dignidad de Allende. Se encontraron en las calles y propiciaron un plebiscito que ganaron, con el 78 %, el Apruebo por una nueva constitución, y el 79 % elegía una convención constituyente integrada en su totalidad por miembros elegidos popularmente para redactar la constitución.

Piñera, responsable directo de las torturas, desapariciones y heridos producidos a lo largo de este último año, se pronunciaba neutral ante un referéndum que sabía perdido de antemano. Ni siquiera la utilización que ha hecho de la pandemia, anunciando peligros inminentes para todos aquellos que fuesen a las urnas, impidió que más del 50 % de la población acudiese a depositar su voto. Hoy Allende regresa multiplicado abriendo las grandes alamedas por donde caminará el hombre libre.

BOLIVIA

El presidente Evo Morales ha liderado una transformación profunda en Bolivia, a través de un programa que ha permitido que la economía crezca un 5 %. Entre otras medidas económicas, el gobierno del presidente Evo nacionalizó los hidrocarburos aportando al desarrollo del pueblo 37 884 millones de dólares.

Entre 2005 y 2018, 1.8 millones de personas han salido de la pobreza extrema.

En 2008, Bolivia fue declarada territorio libre de analfabetismo por la UNESCO.

En 2010, el gobierno de Evo declaraba el estado plurinacional que reconoce la inclusión de los pueblos indígenas y las 36 nacionalidades culturales recogidas en el texto constitucional.

La burguesía boliviana veía seriamente afectado su poder por la política de nacionalizaciones. El MAS nacionalizó una gran parte de las empresas estratégicas de hidrocarburos, energía, infraestructura y telecomunicaciones. Esta política sumada a la creación de empresas estatales, facilitaba al gobierno de Evo Morales la gestión aproximadamente el 40 % del PIB, repercutiendo en el crecimiento económico del pueblo.

En las elecciones del 20 de octubre de 2019, el MAS se alzaba con la victoria con el 46.80 % de los votos. Días después, el 10 de Noviembre de 2019, se materializaba un golpe de estado contra el gobierno de Evo, nombrando presidente a la representante más reaccionaria de una derecha racista, esclavista, dispuesta a devolver a las multinacionales los recursos naturales de Bolivia y frenar el avance popular.

Desde el mismo momento del golpe de estado, el pueblo de Bolivia salió a la calle, sus protestas no cesaron, exigiendo el regreso de su presidente Evo Morales.

Bolivia retrocedía décadas con la golpista Añez, que se erigía presidenta de Bolivia sin los votos necesarios, sin convocar la Cámara de Representantes para su elección, y, que Biblia en mano, se comprometió al saqueo del pueblo, a devolver a las multinacionales las empresas nacionalizadas por el gobierno de Evo Morales con expresiones de racismo colonial anunciaba que los indiecitos debían regresar al lugar que les correspondía. El golpe era apoyado por EE. UU., la OEA, los gobiernos lacayos del imperialismo y los grandes medios de comunicación a su servicio.

En este año de represión del gobierno golpista, los pueblos originarios han pagado con la vida de decenas de víctimas la defensa de sus derechos. Las masacres de Saca y Senkata y los cientos de heridos no han parado a un pueblo firme en su lucha por la restauración de la democracia.

Justo un año después, el pasado 18 de octubre, el Movimiento al Socialismo (MAS), representado por Lucho Arce, se alza con la victoria contando con más del 55 % de los votos.

El pasado 9 de noviembre, Evo Morales regresó del exilio a su patria, miles de bolivianos lo esperaban : Somos la fuerza incontenible de un pueblo que ha decidido nunca más retroceder.

LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO

Secretaría de Antiimperialismo del CC