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No se pretende aquí desligar la realidad de la banca mundial, cuyo fin es siempre el mismo, de la realidad española, pero es que analizar cualquier sector económico español sin tener en cuenta de dónde viene su acumulación de capital es perderse en el mar de la confusión.

La gran banca se apoya y consolida con el golpe de estado fascista. La mal llamada transición no mejoró nada y los mismos que apoyaban al fascismo se transformaron en demócratas de toda la vida, demócratas y muy mucho constitucionalistas.

El lloriqueo institucional de la banca se ve a diario y, además, apoyado por personajillos cuyo interés no puede ser más negro. Recordamos el artículo de la fusión de Bankia1, donde ya se hacía referencia a este personajillo: Luis de Guindos, que pretende la consolidación de la banca europea para reducir costes y que habla de su baja rentabilidad.

Hay que (perdón por la palabra) joderse. Los seis principales bancos españoles presentaron unas cuentas con 13.592 millones de beneficios en 2019. Ganan hasta más dinero que la Iglesia Católica…

Comentábamos tiempo atrás de las posibles fusiones venideras, y aquí viene la segunda gran fusión: Sabadell y BBVA. La concentración de capital no puede ser más manifiesta, el perjuicio que esta posición de oligopolio va a provocar ¿será atacada por la UE, esa que atacaba la posición monopolística de las sociedades estatales, o es que sólo se atacaba lo público? Valiente tomadura de pelo.

La banca no gana dinero, sólo 13.592 millones entre los 6 más grandes. ¿De qué tiene miedo la banca española/europea? ¿Puede ser de los bancos chinos? Puede que sí, pero lo que está claro es que la rentabilidad sigue siendo alta, la morosidad baja y les sirve cualquier cosa para seguir aplastando a la clase obrera.

Y esto en plena crisis, crisis pandémica y cíclica del capital, crisis en las que están los bancos desde 2008. Y de la que los rescatamos diariamente, ya sea con ayudas del gobierno de turno, ya sea con la inactividad del mismo gobierno y la “justicia” que les permite sacarnos los cuartos a diario.

¿Por qué? En España existe una ley contra la usura de 1.908, que en su artículo 1 dice: “Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales…”

Según el Banco Central Europeo, que es quien fija el precio oficial del dinero, este se encuentra al 0% desde marzo de 2016. O sea, que un banco español, de estos que no ganan dinero y son poco rentables, compra el dinero al 0% y nos lo vende a lo que les da la gana. El precio normal de las hipotecas se referencian con el Euribor, con lo que la ganancia de la banca debería ser más que suficiente para pagar sus gastos generales y obtener un beneficio. Pero esto es poco cuando vamos a los préstamos personales, ahí el TAE puede ser del 6%, el 7% o más. Según la ley de 1908 eso ya debería ser usura, pero no, nuestros tribunales, tan duros con las urnas en Cataluña o con los jornaleros, son muy suavitos con sus amigos. Empiezan a considerar usura a partir del 24 o 25%, en concreto la primera sentencia del Tribunal Supremo que ha considerado un préstamo usurario es con las tarjetas de crédito “revolving” que llegan hasta el 27% de interés.

No os alegréis, ingenuos, esta sentencia no sienta jurisprudencia.

La realidad que fija esta situación es la siguiente:

  1. Los bancos siguen ganando dinero con los préstamos hipotecarios.

  2. Los bancos ganan más dinero con los préstamos personales.

  3. Los bancos ganan aún más con los préstamos inmediatos. Por ejemplo, hoy mismo, 24 de noviembre de 2020, he recibido una oferta del Santander Consumer para un préstamo inmediato de 11.000 € a un módico TAE del 13,28%, o sea, un 13,28% más caro de lo que ellos compran el dinero.

  4. Los bancos se forran con las tarjetas de crédito.

  5. Los bancos siguen diciendo que ganan poco, entonces surge el gran elemento: LAS COMISIONES.

Las comisiones bancarias crecen sin parar, obviamente no hay cláusulas en las que puedas negarte, no puedes negociar, sólo irte a otro banco, que, por casualidad, tiene los mismos importes de comisiones. Eso es una infracción de la competencia ¿no?...pues no, sólo si lo hiciera un banco público. ¡Qué gracia!

Los bancos con fusiones o sin ellas hace tiempo que cierran sucursales, despiden personal y se agarran al trabajo online y a la atención online. Vamos, que de servicio directo nada, de atención al cliente menos, y aún peor si tienes que llamar a uno de esos maravillosos 902.

La mamandurria continúa porque “nuestros” poderes públicos participan de ella. Obviamente estos poderes públicos son el órgano de administración de la oligarquía burguesa y financiera, ya sean los declarados “liberales” como PP, Cs y Vox, ya sean los “socialdemócratas” de PSOE y UP. No son representantes del pueblo, miran a la clase obrera por encima del hombro y, con el placet, de su Europa de mercaderes, facilitan el robo de bancos y multinacionales.

Arreglaría algo un banco público, ese banco recuperado que se ha vuelto a vender al mejor postor (BANKIA)? La experiencia pasada demuestra que sirven para poco, salvo para dar cobertura a un sistema que por una parte te obliga a tener cuentas bancarias y por otra las convierte en el negocio de la oligarquía.

Por lo demás, dentro de un sistema capitalista, sería como perfumar la mierda, la banca pública por sí sola no sirve para arreglar el problema. Siempre habría que tomar medidas anticipadas como salir de la UE, para evitar que sancionaran la existencia de un banco público. Sólo un sistema socialista es capaz de poner freno a tanto desmán, a tanto robo organizado

SOLO EL PUEBLO ORGANIZADO SALVA AL PUEBLO.

Juan Luis Corbacho

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