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Remontarse a los años de aprobación de un proyecto como Castor es irse al Gobierno de Zapatero y su ministro de industria Miguel Sebastián.

Obra faraónica donde las hubiera, consistía en hacer un depósito artificial de gas natural en el mar frente a Castellón y Tarragona, aprovechando un antiguo yacimiento petrolífero agotado en los años 70. El fin, mejor no pensarlo, era crear un depósito de reserva para suministrar gas durante 50 días en caso de escasez o cese de importaciones. Se me ocurren un montón de improperios, pero seré políticamente correcto, un almacén para especular con el precio del gas, ni más ni menos, puesto que la propiedad era de una empresa participada por ACS (la del Florentino) en un 66,67%.

Todas las obras grandes tienen que tener un proyecto de “impacto ambiental”, pero como suele ocurrir en un país con altos índices de corrupción pública y privada, el proyecto es un boceto entre amigos que fue calificado como negligente por el Colegio de Ambientólogos de Cataluña. También es fácil calificarlo como tal después de que se produjeran los seísmos y sin haber recurrido el proyecto en su momento, pero ya sabemos, donde manda el dinerito, todos callan. Lo mismo fue argumentado por la ministra de Transición (cómo le gusta esta palabrita a los capitalistas) Ecológica, Teresa Ribera: “nadie recurrió en su momento” y en cuanto a la labor que la Secretaría de Estado debería haber adoptado, pues nada, más de lo mismo “Me parece frívolo pensar que un secretario de estado pueda sustituir el criterio de tantos técnicos y administrativos”. Vaya, no llegamos ni a República Bananera, nos quedamos en Monarquía Bananera.

Las posibilidades de impacto ambiental (suena cachondo) por movimientos sísmicos inducidos era conocida por la empresa promotora, que tonto aquí no hay nadie. Pero aún así se siguió con el proyecto, total que son varios cientos de terremotos (519 llegaron a contabilizarse), la mayoría de escasa magnitud…qué importa si a alguien se le cae la casa encima, lo indemnizamos, si procede, y ya está.

Pero no acaba aquí la cuestión, que la banca pierde dinero, se la rescata; que las autopistas pierden dinero, se las rescata; que el Proyecto Castor deja pérdidas a sus promotores, se les indemniza (después de que se imputara a 18 responsables de la tramitación del proyecto).

Aquí comienzan las sospechas, ¿se imputa a los responsables y se indemniza al promotor? . Por simplificar: viene un albañil a tu casa, revienta tu piso y el del vecino, y después de denunciarlo lo indemnizas…con un par.

¿Pues ese es el resumen del Proyecto Castor? Pobre ingenuidad, el Tribunal Supremo acaba de sentenciar que hay que indemnizar también al Santander, Caixabank y Bankia. La sentencia, muy acorde con los tiempos que corren y con la aprobación de aquel famoso TTIP, condena al Estado por una “reclamación de responsabilidad del Estado legislador”…toma ya!

La secuencia es la que sigue:

1. Enagas, recibe la instalación de la empresa participada por ACS.

2. Enagas, recibiría un importe del Estado durante 30 años, a cambio de mantener el depósito.

3. La norma que dictaba esos pagos se declara inconstitucional

4. Los bancos, que adelantaron el dinero a Enagas, le reclaman a Enagas….que no tontínes, le reclama al Estado, así socializamos las pérdidas.

Lo que no deja de ser sospechoso, otra vez las sospechas, es que el Santander, el mismo banco que le condonó millones de euros al PSOE, sea el mayor beneficiado. Hubiese dado igual que gobernara otro partido burgués, todos están en el saco. Detrás van la Caixa y Bankia…uishh, que resulta que estos dos se fusionan ahora, y que la sentencia haya salido después del anuncio de fusión es mala suerte, que si hubiera sido antes, habría ido a manos de la banca pública….

Y es que las hordas comunistas siempre viendo cosas raras y atacando a bancos españoles como el Santander (aunque sus principales accionistas sean todos extranjeros, norteamericanos la mayoría, como Goldman Sachs o Bank of America u otro menos conocido como Fisher Asset Management, que es el principal accionista).

Y nos olvidábamos del amigo Floren y su empresita ACS, cuyo principal accionista es la Banca March.

Y es que el capital es el capital, las principales formaciones políticas (burguesas todas ellas) deben dinero a los bancos, y ¿qué bancos son? Pues Caixabank y el Santander….y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Peor es lo de los nuevos capitalistas como Vox, que al no tener respaldo para que los bancos lo apoyaran, acudió al Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (antes llamados Muyahidines del Pueblo de Irán, pero ya se sabe, con eso del terrorismo cambiaron de nombre, si es que el Abascal tiene en sus rasgos reminiscencias árabes). Que nadie se alarme, hasta Zapatero los apoya, porque según él, “está a favor de la libertad, la paz y los derechos humanos, haciendo especial hincapié en los derechos de las mujeres” y van y financian a Vox, es de risa sino fuera tan criminal como lo es toda la política burguesa. Como también es de risa que a tan “libertaria organización y defensora de los derechos de las mujeres la apoye la familia real saudí”.

Si a estas alturas alguien tiene dudas de cómo funciona el estado burgués es que anda despistado, privatización de ganancias y socialización de las pérdidas.

Solo el pueblo organizado salva al pueblo.

Juan Luís Corbacho