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Continúan los vientos anticomunistas por parte de los gobiernos de las oligarquías en los países de la UE. Tras los casos ya conocidos de Chequia y Letonia, toma el testigo el actual gobierno de Hungría de Fidesz (Unión Cívica Húngara) que, ante la agudización de la crisis capitalista, acentúa la persecución y criminalización de las organizaciones comunistas, y por tanto, contra la clase obrera y sectores populares.

Desarrollando la actual constitución húngara que movilizó a la mayoría de la población a comienzos del pasado año, el 19 de noviembre el parlamento húngaro adoptó un nuevo estatuto prohibiendo el uso público de nombres y términos que recordaran “los regímenes autoritarios del siglo XX”. Con ello el Partido Comunista Obrero Húngaro ha tenido que cambiar su nombre en un Congreso Extraordinario por el de Partido Obrero Húngaro. Se cambian 43 calles “Lenin”, 36 “Karl Marx”, 6 “Estrella Roja”, 44 “Liberación”, etc. Se evidencia que la dictadura del capital muestra su miedo y terror cada vez con más violencia.