Compartir

La explosión conjunta de la multitud de burbujas que albergaba el sistema a raíz del episodio provocado por la crisis sanitaria de la Covid19, sitúa a la formación social capitalista española a muy pocos metros del precipicio.

La pandemia solo es la espoleta y la última carga explosiva de una profunda crisis estructural del sistema capitalista. La burbuja de los alquileres, el carácter parasitario del capitalismo monopolista, la híper-concentración de la riqueza, la guerra y la destrucción de la naturaleza como recurso generalizado para mantener la tasa de ganancia o la ley tendencial de la caída de esa misma tasa, existían al margen de la Covid y marcaban con claridad un escenario de crisis permanente.  Que nadie le eche la culpa al virus pues lo que ocurre en este momento hubiera pasado de todas formas durante estos próximos años.  La diferencia respecto a otras crisis solo es que todo ha saltado por los aires de golpe y ha situado el diente de sierra descendente a niveles que nadie pensaba ver en este momento.

Solo así entenderemos la realidad y, además de poder optar a transformarla, también podremos plantear las medidas tácticas inmediatas que alivien la realidad de las personas más vulnerables en este escenario de crisis de magnitudes desconocidas.

Unos datos del Banco de España: la deuda pública llegará al 128% en 2022, la caída del PIB para 2020 será superior al 12.6% y solo se espera un repunte del 4% en 2021. Por último, la tasa de paro prevista en 2022 estará en el 20%.

Una caída del 12.6% general, que en muchas provincias será muy superior por su monocultivo del sector turístico y los servicios, es un escenario de recesión propio de las “Uvas de la ira” en el que la gente se puede ver vagando buscando donde trabajar a cambio de poco más de un techo y comida, que será lo único capaz de ofrecer una patronal envalentonada y una pequeña burguesía decantada definitivamente del lado del fascismo por su incapacidad para entender el proceso social y económico que la proletariza inevitablemente.

Por eso es necesario que de inmediato se adopten medidas que impidan ese escenario y establezcan un mínimo colchón social que proteja a la clase trabajadora de la exclusión social más severa. Son medidas que exigimos en nuestro programa desde una concepción táctica, sabemos que ni son revolucionarias, ni abrirán per se ningún escenario de transformación social, también sabemos de la incapacidad del sistema para ofrecerlas de forma generalizada y continuada, pero no por ello ni vamos a dejar de exigirlas propiciando la más amplia movilización de masas, ni permitiremos que dejen de aplicarse después de ser prometidas por el gobierno de la socialdemocracia.

-           Exigimos prestación indefinida de desempleo para todos los trabajadores/as en paro, pero valoramos como un avance el ingreso mínimo vital y denunciamos el incumplimiento generalizado de su prestación por parte del estado.

-           Exigimos la apertura de oficinas con atención presencial en todos los barrios para la gestión de todo tipo de prestaciones o recursos.

-           Exigimos el fin de los desahucios de todas las personas imposibilitadas de hacer frente a sus obligaciones hipotecarias y/o de alquiler frente a grandes propietarios.

-           Exigimos que se paralicen indefinidamente los cortes de suministros a las viviendas.

-           Exigimos comedores sociales en todos los barrios.

-           Exigimos la expropiación de todo el parque de viviendas vacías propiedad de bancos, fondos, inmobiliarias o grandes propietarios para constituir con ellas una bolsa de vivienda social en alquiler.

-           Exigimos sacar las manos de las empresas, especuladores y ladrones de cualquier trámite relacionado con cualquier prestación social.

Sabemos que ninguna de ellas son medidas revolucionarias, pero todas son necesarias y requieren de su aplicación urgente para evitar que las colas del hambre se conviertan en caravanas de personas hambrientas sin saber a dónde ir.

Por todo ello, hoy más que nunca SOCIALISMO O BARBARIE

Julio Díaz