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Para la derecha, caza y tauromaquia tienen un toque de distinción muy delicado y son las tradiciones más arraigadas en la cultura de España.

El Gobierno de España, tan sensiblero con las manifestaciones culturales, sale al ruedo e incluye la tauromaquia en el sector cultural y en esa voluntad de “no dejar a nadie atrás” aprueba un plan, a través de una línea de crédito de 40 millones, para las empresas dedicadas a “las bellas artes” y bonificaciones fiscales en favor de la caza para matar dos pájaros de un tiro: garantizar la continuidad de esta tradición cultural y aplacar los efectos de la crisis de la Covid19.

Y ¿qué es eso de la cultura para merecer tanto miramiento por parte de los que mandan? Pues “cultura es el nivel de desarrollo alcanzado por la sociedad en la instrucción, la ciencia, la literatura, el arte, la filosofía, la moral.....”. !Claro! entendemos que la legislación ampare y proteja a estos paladines de la tradición y la cultura patria.

Para la ultraderechona, toreo y caza, golpeados por la crisis, son prioridades políticas, así que presentan un planazo económico, reconociendo su valor cultural para que superen los problemillas que arrastran desde hace décadas.

Pensábamos que los sectores más perjudicados por la crisis eran esos que no llevaban taleguillas, ni rehalas, ni escopetas, ni monteras; currantes de pico, de pala, de la madera, del metal, del delantal, de tornillos, de cortafríos, de remachadoras, de hoz y martillo, pero no, donde realmente zurra la ruina es entre los loberos y los toreros. La perdiz roja, la liebre, la cabeza de jabalí, el gamo y el rabo de toro son el sustento de la economía española.

Dicen sus defensores, que la caza protege la naturaleza, conserva el habitat y controla la población de las especies, y el toro de lidia sólo aporta beneficios al ecosistema. Habría que elevar caza y toros a patrimonio cultural de la humanidad por el enorme servicio que prestan a la conservación del planeta. Sin estos abnegados ecologistas se borrarían la huellas de la civilización en el globo terráqueo.

Pero indagando, averiguamos que estas manifestaciones artísticas y culturales aportan a la economía nacional el 0,3% del PIB en el caso de la caza y el 0,25% en el caso del toro! Nos hemos quedado helados! En el panorama cultural español, caza y toros serán acontecimientos de mucho bulto  pero en el económico lo que generan es un aguinaldillo...

Vox, PP y C`s defienden el caudal cultural de la España cañí, una España con un cielo "cuajao" de estrellas, de procesiones, de mantillas, de toros, de vino, de sol y de escopeta y se fotografían con un capote torero y trofeos de caza para salvar los valores tradicionales y de paso sujetan los votos del más rancio, carca y derechoso electorado. El PSOE arrima el hombro y también se lanza a la caza del voto cinegético y taurino.

Camas hospitalarias, recursos para la investigación, docentes, escuelas, alquileres que no asfixien, que el paro no nos quite la vida, que los desahucios no nos dejen en la calle, pensiones dignas y juventud trabajadora que lea, estudie, se cultive, adquiera conciencia y luche, ése será el más valioso patrimonio cultural y económico que merecerá nuestros desvelos.

Telva Mieres