Compartir

En cualquier sociedad, las ideas, creencias, ética y valores que tienen hegemonía y que dominan la vida social y cultural están producidas por la clase dominante del momento histórico. En las sociedades capitalistas la ideología dominante es la de la burguesía. Toda la ideología de ésta clase dominante, todas sus ideas, su ética y valores penetran en la mente de la clase explotada y oprimida impidiéndole así desarrollar sus intereses reales.

Las estructuras de poder se reproducen en la sociedad. El burgués explota al trabajador, unos trabajadores oprimen a otros trabajadores. El obrero oprime a la mujer. Ambos oprimen a otros por motivaciones de diversa índole, por orientación sexual, por el color de piel etc. Y así vamos viendo como se reproduce en la sociedad la opresión de clase, el patriarcado, opresión sexual, étnica, nacional, etc

En el día a día, y a través de las experiencias históricas, hemos aprendido a oprimir, aprendemos a reproducir esas estructuras de opresión y otras múltiples cuestiones que quedan grabadas en lo más profundo de la conciencia humana. Pongamos algunos ejemplos:

Los primeros esclavos libertos en Haití o Liberia habían aprendido a esclavizar, sin la subjetividad y ética necesarias para la justicia social lo que hicieron aquellos primeros libertos fue reproducir estructuras de dominación.

El encargado de un puesto de trabajo aprende a tratar a los trabajadores subordinados de la misma manera que le han tratado a él. Sin un desarrollo de conciencia revolucionaria, ética y valores nuevos el explotado reproduce la explotación.

Existen elementos a la hora de relacionarse entre hombres y mujeres que tienen su base en lo más retrógrado del catolicismo. Aunque nos reclamemos del ateísmo hay cuestiones de la moral religiosa que siguen grabadas en lo más profundo de la conciencia humana.

El paradigma de educación, entendida ésta como transmisión de conocimientos, la transmisión del saber, es un paradigma muy viejo que pone freno a la creatividad y al desarrollo de conocimientos propios. Es el viejo y caduco paradigma en el que el maestro sabe y el alumno no sabe. El maestro habla y el alumno calla. El maestro dicta y el alumno escribe. Es cierto que existe jerarquía del saber. Pero también es cierto que el maestro no deja de aprender y los alumnos no dejan de enseñar. El maestro enseña-aprendiendo y el alumno aprende-enseñando. Es necesario que los revolucionarios y revolucionarias vayamos implementando un nuevo paradigma de educación liberadora a la clase obrera.

Incluso sociedades que avanzaron hacia la revolución socialista como la URSS o Cuba permanecieron y permanecen elementos de lo viejo, como el patriarcado o la homofobia. Sin un desarrollo de conciencia sobre determinadas injusticias sociales, sin desarrollar la conciencia sobre sistemas de dominación que imperan en la sociedad no se implementarán medidas para cambiar lo viejo. Unos cambios sociales se realizan más rápido que otros debido a que determinados acontecimientos permiten acelerar el desarrollo de la conciencia social de las masas.

Es imprescindible una ética, moral y sistema de valores nuevos, un hombre y mujer nuevos. Con total independencia de lo viejo, hay que ganar hegemonía y cambiar la subjetividad de las masas para no reproducir las estructuras de dominación.

La ética e ideología dominante no se puede ver de una forma estática. Históricamente ha sido variante. Por poner un ejemplo, cuando el sistema capitalista necesitó incorporar a la mujer a la producción tuvo que modificar todo el sistema de valores. Hubo resistencias de lo viejo frente a lo nuevo. Aunque haya similitudes, la ética e ideología dominante ni siquiera es igual en todos los lugares del mundo capitalista, el sistema de valores es diferente en el estado español, en Burundi, India, Alemania o en Haití. Según fue imponiendo su dominio el capitalismo industrial, se desarrollaron agudas contradicciones entre el campo y la ciudad en diferentes lugares del mundo. En el estado español los carlistas se apoyaron en un campesinado muy conservador de “lo viejo”, profundamente reaccionario e intolerante a los “nuevos” cambios sociales. Siempre que hay cambios sociales hay contradicciones entre lo viejo y lo nuevo, cada cual con su ética, ideología o valores.

Es de vital importancia para la revolución combatir contra toda la ideología dominante, contra todo ese conjunto de ideas, creencias y valores que dominan la vida social y cultural. Ese crudo combate. no es un espasmo repentino, ni un motín, ni un cuartelazo militar. Cambiar toda esa subjetividad de la clase obrera sólo se puede realizar como un proceso prolongado, a largo plazo, paciente y sólo a través de la lucha de masas. Es un laborioso trabajo de hormiguita, paciente, constante, con mucho esfuerzo y dedicación.

El componente ético e ideológico es fundamental para trazar una transformación social profunda. No es solo cambiar leyes, es cambiar la conciencia social. El reto más difícil de los y las comunistas es transformar la subjetividad de la clase obrera y todo el conjunto de sectores populares, es generar el sujeto político nuevo que será capaz de desarrollar los cambios revolucionarios en la sociedad.

¿Qué aspectos concretos hay que transformar en esa lucha ética antagónica?

Es la lucha de clases en la ética, en la moral, en los valores e ideas. Son las contradicciones entre lo viejo y lo nuevo. Es la oposición entre la sumisión o el conformismo y la rebeldía. El individualismo frente al sentido colectivo. La resignación contra la resistencia. La irresponsabilidad frente al deber. La preocupación frente a la despreocupación. La oposición entre ignorancia y conocimiento. Entre justicia e injusticia. La mentira frente a la verdad.

¿Cuales deberían ser los principios éticos fundamentales de un\una revolucionario\a?

Vaya por delante que el referente en este sentido es el Che Guevara, pues es probablemente uno de los revolucionarios que más ha profundizado en el estudio y práctica de la ética y moral revolucionarias. El pensamiento Guevarista es profundamente consecuente con su filosofía de la praxis.

La ética revolucionaria supone un alto sentido de la dignidad humana. Sensibilidad frente a la injusticia. Supone ser consciente y cumplidor del deber revolucionario. Es tener una actitud positiva ante el trabajo. Es ser estudioso, reflexivo, observador, valorativo. Es ser profundamente crítico con todo lo que deba ser cambiado. Profundamente autocrítico con lo que uno mismo deba cambiar. Es tener amor a la justicia social. Es mantener el espíritu de rebeldía ante las injusticias y humillación humana. Es tener valentía en la defensa de la justicia social. Ética revolucionaria es el valor de la intransigencia e intolerancia ante todo tipo de dominación. El valor de la fidelidad a la causa revolucionaria, ello implica la no traición. La voluntad de lucha ante las dificultades y ante la superación de lo que esté mal hecho; la voluntad de resistir y perseverar.

Otro principio ético y moral revolucionario es la solidaridad, que se manifiesta con el respeto mutuo, ayuda a otros, hospitalidad, generosidad. Algunos valores de la ética revolucionaria son: ser colectivista, honesto, sincero, modesto, receptivo, tener espíritu crítico, autocrítico y ser amistoso.

Los y las comunistas debemos ser profundamente autocríticos con nosotros mismos, con la educación recibida en este mundo injusto, con nuestras conductas, nuestra ética, nuestra moral y nuestros valores; debe haber permanente coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos en cualquier ámbito de nuestra vida. Debemos tener ímpetu revolucionario para resolver cualquier problema que se presente dentro y fuera del partido. Un o una comunista que cuando se presenta un problema, mira para otro lado para no colaborar a la solución del mismo, por muy trabajador o por muy buena persona que sea, no tiene condiciones para ser miembro del partido de la revolución socialista. No basta con ser trabajador y buena persona, hace falta algo más, hace falta ética revolucionaria. Los y las comunistas debemos atajar de raíz la más mínima expresión de ética burguesa que amenace con reproducir estructuras de dominación en el seno de nuestro campo revolucionario.

MANU.