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La situación que está atravesando la plantilla de Navantia es hoy insostenible, la falta de carga de trabajo es ya absoluta y pese a las promesas de los políticos de turno está lejos de ser resuelta.

 

 

 

Por otra parte, las condiciones laborales y de futuro para un sector que es estratégico se están viendo amenazadas a causa de las políticas y de las reformas antiobreras impuestas desde la Unión Europea. Con estas políticas, que son un arma y un mecanismo de las clases dominantes contra la clase obrera y los sectores populares, están llevando a cabo procesos de liquidación de derechos, reducciones salariales e incluso la liquidación completa de puestos de trabajo. Hoy, la dirección de Navantia está dispuesta a emplear estas armas contra el conjunto de los trabajadores y trabajadoras, amenazando con EREs y despidos, si no son aceptados sus planes y sus políticas por el conjunto de la plantilla.

 

 

Hoy, la lucha en Navantia no queda reducida a la demanda de la tan ansiada carga de trabajo, sino que es una lucha por el futuro y la supervivencia no sólo de un puesto de trabajo, sino de unas condiciones laborales dignas para todos y todas, pues no sólo se trata de la plantilla de la principal, sino también del cuadro de personal de las auxiliares.

 

 

Sólo la clase obrera organizada y unida desde la base, con la asamblea como órgano soberano, será capaz de imprimirle a la lucha un carácter y una dirección correctos. Para eso los trabajadores y trabajadoras deben contar con una plataforma reivindicativa común que agrupe al conjunto de trabajadores por encima de siglas sindicales, una plataforma que haga frente a las políticas que el capital quiere imponer, políticas que contemplan el desmantelamiento y la privatización de un sector público de enorme importancia y que hoy se presenta como un suculento negocio para determinados sectores diera capitalismo ávido de beneficios.

 

 

La clase obrera puede vencer si es capaz de plantear adecuadamente sus demandas desde posiciones de fuerza, haciendo un uso adecuado de aquellas herramientas que como la huelga se han demostrado históricamente como válidas para la clase obrera.

 

 

Las clases trabajadoras tenemos hoy como ejemplo la valiente lucha de los trabajadores y trabajadoras de la limpieza en la comunidad de Madrid, que no hace más que confirmar que, cuando quiere y sabe dar la batalla, la clase obrera es capaz de arrancar victorias. El enemigo de clase también lo sabe, y por eso se saca de la manga la idea de una ley de huelga. Que sepan que no tenemos miedo, que no sólo somos más, sino que somos mejores.

 

 

Tenemos que hacerles frente a sus planes a toda costa, pues de eso depende el futuro de miles de familias trabajadoras. La resolución del problema no debe ser dejada en manos de aquellos que llevaron a Navantia hacia la actual situación, ni de los políticos burgueses de turno, sean del color político que sean. Deben ser los propios trabajadores y trabajadoras en sus asambleas y a través de sus luchas los que conquisten un futuro digno. Hoy nada nos va a ser regalado, el capital dirige sus políticas contra todo y contra todos y todas, contra las pensiones, contra la sanidad, contra nuestras condiciones de vida.

 

 

Sin nosotros no se mueve ni un solo engranaje. ¡La clase obrera puede!

 

 

Comisión Movimiento Obrero y Ssindical (MOS). PCPE