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Desde marzo de este año los venezolanos estamos combatiendo en dos frentes. Como el resto del mundo, literalmente hablando, estamos batallando día a día contra un enemigo que, aunque minúsculo y casi invisible es muy poderoso, lo apodan Covid-19. Simultáneamente, también a diario, pero desde 1999, estamos batallando, sin tregua, contra los grandes capitales corporativos y financieros transnacionalizados, conocidos en los bajos fondos como imperialismo, quienes nos declararon una guerra, que, aunque no convencional es guerra al fin.

Contra la pandemia

El primer caso de Covid-19 en Venezuela se diagnóstico el 12 de marzo. Inmediatamente el gobierno bolivariano decretó la cuarentena voluntaria. Los vuelos internacionales y nacionales fueron suspendidos y las escuelas, universidades, fábricas y los comercios fueron cerrados. Los sectores priorizados: alimentos, medicamentos y transporte no han dejado de producir.

En términos relativos, el número de casos, así como la tasa de prevalencia del coronavirus en Venezuela han sido bajos. Al día de hoy, 17 de junio de 2020, se registran 3.591 personas contagiadas, 30 fallecidas y 835 recuperadas. El 77% de los casos son principalmente importados de Colombia y Brasil, países en los que lamentablemente los niveles de incidencia son relativamente muy elevados.

Varios factores han sumado a la contención de la propagación del virus en Venezuela además del cierre inmediato de los vuelos y el confinamiento. La Plataforma Patria, un sistema que fue creado en el marco de la guerra económica para garantizar protección al pueblo venezolano mediante subsidios directos, ha servido para identificar en línea y en tiempo real eventuales casos de contagio para proceder a ubicarlos mediante visitas casa a casa, realizar las pruebas de diagnóstico rápido y de resultar positivo al Covid-19 activar los protocolos epidemiológicos. En Venezuela se han aplicado 1.081.542 pruebas gratuitamente a través del sistema de salud, el cual, desde 1999 es público y gratuito.

La política de inamovilidad laboral, los subsidios directos a los hogares venezolanos a través de la Plataforma Patria, así como el apoyo gubernamental a las pequeñas y medianas empresas han permitido a los trabajadores formales e informales de la economía sobrellevar, de alguna manera, la cuarentena.

En este frente, a pesar de las dolorosas bajas, la batalla la vamos venciendo. No obstante, el enemigo intensificó el ataque las últimas dos semanas. No nos confiemos.

Contra el imperialismo

En plena pandemia el imperialismo estadounidense arremete contra el pueblo venezolano.

En menos de tres meses, desde mediados de marzo, los ataques han sido uno tras otro, no han cesado. A finales de marzo de este año, Mike Pompeo junto con el Fiscal General de EEUU, William Barr, nos acusaron, sin prueba alguna (como suelen hacer los voceros del imperio estadounidense) de narco Estado. De más está decir que el hecho verdadero y cierto es que Venezuela ni siquiera figura en los informes sobre drogas publicados por la ONU. Los niveles de producción, tráfico y consumo son relativamente tan bajos que no amerita mención en dichos informes. En cambio, de las 18 millones de personas que se estima consumen cocaína a nivel mundial, el 38% son de América del Norte y de las 245.400 hectáreas de cocaína que fueron cultivadas en 2017, el 69,68% 171,000 estaban en territorio colombiano.

No conforme con las acusaciones infundadas y con la excusa de reforzar la vigilancia contra el narcotráfico, el 02 de abril, EEUU desplegó su fuerza naval militar conformada por buques destructores, barcos de combate, aviones y helicópteros, cerca de aguas venezolanas, específicamente en el Mar Caribe en un intento de amenaza de invasión

Mientras montaban todo este espectáculo, EEUU ponía en marcha la Operación Gedeón: incursión marítima de un grupo de mercenarios por las costas del Norte, específicamente por los estados La Guaira (Macuto) y Aragua (Chuao) cuyo principal objetivo era infiltrar grupos armados en Venezuela para asesinar al presidente Nicolás Maduro y a líderes de la revolución bolivariana. La operación fue coordinada por el estadounidense Jordan Goudreau, representante de la empresa Silvercorp quien suscribió un contrato por 212 millones de dólares para ejecutar el plan.

Paralelamente, Donald Trump intensificó la guerra económica y arremetió con el bloqueo comercial y financiero. Amenazó a los países de todo el mundo con enfrentar severas sanciones si ayudaban a la flotilla de petroleros de Irán a ingresar combustible a Venezuela. Los 5 buques entraron en aguas venezolanas escoltados por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Llegaron a buen puerto.

Por si fuera poco, y también en tiempos de pandemia, escalaron el ataque a nuestro bolívar, que como hemos venido demostrando, se trata de un arma criminal de la guerra economía. A través de portales web manipulan políticamente el tipo de cambio del bolívar con respecto al dólar induciendo una hiperinflación que a su vez deriva en la pérdida del poder adquisitivo, desfinanciamiento de la administración pública, contracción de los niveles internos de producción y escasez del efectivo.

Sin justificación económica alguna, en medio de la cuarentena, indujeron 166% la depreciación del bolívar: el tipo de cambio pasó de 75.000 BsS/US$ en marzo a 200.000 BSS/US$ hoy.

De todas las armas empleadas en la guerra económica, el ataque a la moneda ha sido, históricamente, la más encubierta. Sin embargo, poco a poco la han ido develando.

El 9 de diciembre de 2019, el senador republicano Richard Black, confesó que es el imperialismo estadounidense el responsable de la pérdida de valor del bolívar: “Hemos desmonetizado su moneda y, a través del sistema bancario internacional, hicimos que la moneda venezolana careciera de valor y luego vamos y decimos: 'Miren lo malo que es este Gobierno, su moneda no vale nada'. Bueno, no fueron ellos, fuimos nosotros quienes hicimos inútil su moneda".

Desde el año 2013 hasta la fecha han atacado y por tanto depreciado el bolívar 249.900.000.000%. Mientras en 2013 dábamos 8,69 BsF/US$, hoy debemos dar 20.000.000.000 BsF/US$.

Así las cosas, mientras el pueblo venezolano en unión cívico militar ha estado de batalla en batalla en cada uno de los frentes en los que le ha tocado combatir desde 1999, los think tank de la Casa Blanca tienen 21 años tratando de descifrar cómo es que este pueblo de Bolívar se ha mantenido de victoria en victoria ante tan criminales ataques. Nunca lo entenderían.

Pasqualina Curcio. Alainet