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Todavía no hemos salido del estado de alarma y ya están en el horizonte inmediato nuevos recortes y nuevas privatizaciones. Ahora le toca el turno a la limpieza sanitaria.

Este es un sector laboral fuertemente feminizado. No son consideradas personal sanitario y, sin embargo, la relevancia de su trabajo para los resultados de salud de nuestros hospitales es mucho más significativa de lo que, probablemente, ellas mismas se reconocen. Durante los días duros de la crisis sanitaria tuvieron que exigir los correspondientes EPI’s y protección, pues se las consideró de bajo riesgo de contagio. Muchas enfermaron y a otras muchas incluso se les negó la atención y pruebas adecuadas. La desvalorización de este trabajo es evidente, sin embargo está acreditado que contratar la limpieza con empresas externa deteriora el servicio y aumenta la mortalidad por infecciones hospitalarias: la tasa de graves infecciones hospitalarias en Gran Bretaña llegó a ser la más elevada de la UE coincidiendo con una reducción de 67.000 a 36.000 limpiadoras/es en el NHS (Servicio Nacional de Salud británico) durante los años 80 y 90. Hablamos de 5.000 a 10.000 muertes al año, de las cuales 30-50% serían evitables mediante rigurosos programas de control de las infecciones, mucho más eficaces cuando el servicio de limpieza es público y sus trabajadoras se encuentran integradas en el equipo sanitario.

Las vemos trabajando con uniformes de colores y con logotipos muy diversos que, además, suelen cambiar periódicamente dependiendo de la empresa concesionaria de turno. Y es que la limpieza sanitaria fue una de las primeras víctimas de la privatización. En Madrid son ya siete hospitales madrileños con nuevo contrato de limpieza en manos privadas. Ferrovial es el gran triunfador de las adjudicaciones ¿cómo? Pues bajando el presupuesto hasta en diez millones de euros: dará el servicio por 80,5 millones, cuando la Consejería de Sanidad lo presupuestó en 91,4 millones. Eso se traduce necesariamente en recortes para las plantillas, en peores condiciones, mayor precariedad y, en un servicio de… Ahora le llega el turno de privatizar el único servicio de limpieza que seguía siendo público, la privatización de la limpieza acaba de llegar al Gregorio Marañón. La plantilla ha convocado huelga contra dicha privatización los días 29 y 30 de junio y paros parciales el 25 y 26 de junio. Es una lucha no sólo de ellas, sino de todos y todas.

 

No ocurre sólo con gobiernos del PP, ocurre también en lugares con gobiernos “de progreso”. Todos los gestores del capital, da igual el color de su propaganda, tienen asumidas las máximas de ofertar y entregar a la oligarquía todo lo público de donde puedan obtener su botín. Así en el País Valencià la administración “del Botànic” acaba de sacar el pliego para la licitación de la limpieza sanitaria y donde el factor económico supone un 70% del criterio de adjudicación, quedando relegados en el restante 30% los sistemas integrales de desinfección, desratización u otras medidas, sin contemplar ninguna cláusula social. Eso sólo significa una cosa, deterioro de un servicio esencial y despidos y peores condiciones de las trabajadoras. Que la empresa lo que pretende es hacer caja.

Las trabajadoras de la limpieza sanitaria iniciaron a principios de mes una serie de protestas para exigir la modificación del pliego. El viernes 19 han vuelto a manifestarse ante las puertas de la Conselleria de Sanitat en Alicante.

No existen dudas al respecto del carácter criminal de las políticas que se están aplicando en el ámbito de la limpieza sanitaria. Sabemos que los recortes presupuestarios y la contratación con empresas externas de los servicios de limpieza contribuyen al deterioro del sistema y al aumento de infecciones adquiridas en el hospital y hoy debemos exigir el retorno de todo lo privatizado al ámbito de lo público. Que la única garantía de unos servicios sanitarios públicos, al servicio de la mayoría social, es la expulsión de las empresas de todos los ámbitos de la sanidad.

Fuente: Redacción UyL.