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Que despido, reprimo y discrimino y que el pasado lunes tuve que enfrentarme a un juicio por ello.

Una trabajadora de esa multinacional, Olaia, llevó a juicio a estos patronos que se venden tan estupenda y desenfadadamente como esconden la cara real de la explotación laboral existente detrás de su negocio. Esta mujer es delegada sindical de LAB y pertenece a una sección sindical que había denunciado despidos en la empresa. En concreto la sección sindical de LAB en Ikea denunció públicamente los 9 despedidos que en poco más de un mes realizó esta empresa utilizando la reforma laboral. Vaya, resulta que estos “majetes” son como el resto de capitalistas. Pero… aún hay más. A partir de esta denuncia, a Olaia le cambiaron de puesto de trabajo y le recortaron el salario.

La multinacional que no da puntada sin hilo y claro, pretende hacernos creer que es objetiva, tras las denuncias de su política de despidos por parte de la sección sindical realizó evaluaciones a una de las delegadas de LAB. Esa evaluación concluyó que el uso de horas sindicales y la reducción de jornada no le permiten tener formación, por lo que, con ese argumento, la cambiaron de puesto de trabajo y le bajándole el salario un poco más. Es algo poco creíble y fabricado “ex profeso” para discriminar y reprimir pues la trabajadora lleva durante 12 años realizando su trabajo, es madre de dos menores y tiene una reducción de jornada por cuidados.

Pues ya sabemos, que IKEA castiga la denuncia de su políticas de despidos, y lo hace con crueldad contra las mujeres con contrato a tiempo parcial, con un salario muy pequeño y con menores a su cargo.

El pasado lunes tuvo lugar el juicio contra IKEA. A las puertas de los tribunales una concentración de apoyo a Olaia, bajo el lema "Olaia zurekin gaude, Ikea diskriminazioarik ez!".

Ya quedamos enteradas y anunciamos al público en general que IKEA despide, reprime y discrimina.

Desde LAB, creen que el único camino es la confrontación contra quienes pisotean los derechos de los trabajadores y trabajadoras, empresas bendecidas por algunas administraciones públicas y partidos políticos, que lo que hacen es ensañarse con las personas que peores condiciones soportan.

Fuente: Redacción UyL. LAB