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El confinamiento obligatorio (salvo que tengas que ir a continuar levantando la economía del país) está acarreando funestas consecuencias para la clase trabajadora y especialmente a las mujeres. El virus no tiene clase social ni género, aunque las medidas para enfrentarlo y las condiciones materiales del confinamiento sí tienen clase y género.

Cuando estás encerrada en casa y tienes que encargarte de la casa, los hijos e hijas, el teletrabajo, el ya de por sí difícil confinamiento se convierte en un verdadero infierno.

Y es que estamos siendo las grandes responsables de las tareas del hogar, nuestro rol de reproductoras y cuidadoras se ha incrementado. Todo el día, todas las horas, todos los días. La suspensión de las clases, el cierre de los pocos centros públicos de atención a la dependencia, el mitificado teletrabajo y el obligado confinamiento también ha puesto sobre nuestros hombros una carga que es difícil de aguantar. ¿Recuerdas los 12 trabajos de Hércules? Pues si los hubiese tenido que realizar con la prole en casa, dándoles clases particulares, teniendo que hacer la comida, la limpieza,… creo que el final de la historia hubiera sido muy distinta. Las condiciones laborales de las mujeres, con las dobles jornadas, o infinita… sin desconexión digital, la imposible conciliación de la vida laboral y profesional que de normal padecemos las mujeres no podemos negar que en estos tiempos se ha multiplicado por mil.

Y esto empeora cuando estás encerrada con tu agresor, las denuncias por maltrato han crecido en todo el mundo confinado según la OMS. Incluso, ¿podemos acaso imaginar la situación de extrema vulnerabilidad de las víctimas de trata y explotación sexual o de las mujeres prostituidas? Mujeres que en muchas ocasiones, por no decir en todas, se están viendo obligadas a mercantilizar su cuerpo, arriesgando su salud y sus vidas, con una total desprotección. Entonces el confinamiento y la actual situación se convierten en una verdadera tortura. 

Las mujeres, que se han visto obligadas a convivir con su agresor, han sufrido una escalada monstruosa de situaciones de violencia. Las llamadas al 016 aumentaron del mes de marzo al mes de abril un 48% y las consultas online al mismo número aumentó un descomunal 733,3%, según informe de la Delegación del Gobierno para la violencia de género. Esta realidad crea situaciones insostenibles, violentas y asesinas que afectan a millones de mujeres diariamente. Los asesinatos y crímenes de odio machista han seguido durante el confinamiento aunque esas muertes han pasado desapercibidas entre el resto de horrores del capitalismo del descarte humano.

Otro dato escalofriante que nos trae el actual estado es el número de embarazos no deseados que se están produciendo y se van a producir. En un informe de la Organización para las Naciones Unidas se ha avisado de que en los próximos meses siete millones de mujeres en todo el mundo sufrirán embarazos no deseados durante la pandemia del coronavirus. La realidad de pobreza extrema de numerosas mujeres y el cierre de los pocos centros de salud sexual y reproductiva, hace que la obtención de métodos anticonceptivos sea altamente difícil, obtención que en confinamiento se convertirá directamente en imposible. 

Realidades crudas las que vemos normalmente, realidades crudas que se agudizan con las crisis de este asfixiante sistema, realidades crudas de mujeres que mueren, que sufren, pobres hasta la extenuación.

Esto es lo único que nos puede garantizar este sistema y somos las que primero sufrimos sus horribles consecuencias, y si viene una crisis como esta, amiga, apaga y vámonos. Porque no importamos. Porque en un sistema en el que nos mandan a trabajar en plena pandemia, exponiéndonos, arriesgando nuestras vidas, matándonos a jornadas extenuantes, maltratándonos, nada bueno podemos encontrar excepto explotación y mas explotación, plustrabajo y una vida al servicio de la ampliación de la tasa de ganancias de los poderosos. Si la organización y la lucha son siempre necesarias, en estos momentos donde ya se avizora que harán pagar la crisis en las espaldas del pueblo trabajador o respondemos y luchamos o el futuro que nos preparan es de insoportable esclavitud.

Alba Ak