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No por ser una posibilidad cierta, ha sido menos traumático el anuncio del cerrojazo. La plantilla de Nissan estaba en huelga desde el pasado 4 de mayo ante la incertidumbre de su futuro tras el ERTE vivido a consecuencia del parón industrial por el covid 19.

Trabajadores y trabajadoras exigían un plan industrial y venían denunciando las amenazas y chantajes de la multinacional de llevarse la producción para así ir aplicando paradas productivas, recortes salariales y del convenio. Y, principalmente, para conseguir ayudas públicas por valor de 25 millones de euros.

La multinacional anunció hace tiempo su plan estratégico, que contemplaba entre sus principales medidas una reducción de su fuerza de trabajo global de alrededor de 20.000 personas, el 15% del total. Esa medida para mantener su tasa de ganancias, en un sector en reestructuración y retroceso, significa destrucción de fuerzas productivas. Significa despidos y cierres en todo el mundo.

El cierre de las plantas de Montcada i Reixac (Barcelona) y Sant Andreu de la Barca (Barcelona) afecta a 3.000 puestos de trabajo directos y sobre 25.000 indirectos. La decisión sobre el cierre estaba tomada y clara por parte de la multinacional desde finales de enero pasado, cuando el presidente de Nissan Europa aseveró que su planta en Catalunya no tenía viabilidad. El resto hasta hoy ha sido pura comedia.

Hoy ha llegado la confirmación oficial. También las primeras respuestas de la plantilla concentrándose a las puertas de la factoría en la Zona Franca.

Queda un camino largo hasta el cierre (o no) en diciembre. El coste de ese cierre tiene incluso cifras, 1000 millones de euros. Será algo más que dicho coste lo que disuada a la multinacional, que ya tiene hechos sus cálculos en términos de beneficios futuros.

Frente a las medidas de la patronal y sus consejos de administración gobernantes, lucha obrera. NISSAN es una empresa que pertenece a los sectores básicos productivos: tiene que ser propiedad pública y los beneficios económicos tienen que servir para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras.

Serán los trabajadores y trabajadoras quienes habrán de decidir. Luchar por el mal menor y arrancar migajas o luchar para mantener el empleo.

Ante la crisis capitalista, levantemos las luchas para que esta nueva crisis la paguen los ricos y no la clase obrera.

Toda la solidaridad para la lucha de trabajadores y trabajadoras de Nissan.

La unidad es la fuerza de la clase obrera.#TuLuchadecide

Fuente: Redacción UyL