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En las últimas noticias que he recibido sobre la represión por el Covid 19 nada deja a la duda de quienes son las y los represaliados.

7.073 detenciones y unos 800.000€ de multas. ¿Cuántas les habrán caído a quienes organizaron el acto en Ifema el 2 de mayo?

Parece que la derecha si puede hacer concentraciones masivas sin las más mínimas condiciones de seguridad contra el virus, pero bueno con pedir perdón todo se soluciona, no se dan cuenta de que no todos y todas somos cristianas y ese perdón no nos sirve.

El 1º de mayo de 2020 lo vamos a recordar por no poder celebrar este día internacional de la clase obrera, día de reconocimiento a las y los luchadores que llevan años intentando conseguir mejoras en la vida laboral, en la calle como siempre, e incluso en los peores momentos de represión se han organizado.

En las Islas Canarias, la mayoría de los sindicatos con representación en la hostelería han conseguido un acuerdo unitario imprescindible para afrontar, desde la unidad de acción sindical y de forma conjunta, una respuesta en la defensa de las y los trabajadores del sector de Hostelería, ante la gravísima situación actual derivada del estado de alarma decretado por el Gobierno ante la crisis sanitaria del Covid 19 y sus devastadoras consecuencias en el sector turístico, para plasmar una serie de normas necesarias para evitar la catástrofe que se nos presenta.

Ya este hecho en sí es una manera más de celebrar el 1º de mayo, pero que se nos prohíba expresamente celebrar una concentración de unas 25 personas, representantes de diferentes organizaciones, separadas con toda la vitualla protectora es un hecho deleznable, hipócrita y del poder que tienen los estamentos públicos contra la clase obrera.

Mientras en este estado de alarma y confinamiento se obliga a trabajar sin las medidas de seguridad exigidas, poniendo como siempre y una vez más la salud de las y los trabajadores en riesgo, ir a trabajar en transportes público, puestos de trabajo ambos hacinados, inclusive con represión en algunas empresas si te niegas a trabajar sin protección, pero ir a defender nuestros derechos es un riesgo, que hipocresía, lo que se pretendió fue dejar a las y los trabajadores sin opción a manifestarse a reivindicar sus derechos en la calle.

Si a la señora Ayuso la emoción la sobrecogió y no fue capaz de ver el peligro que supuso la actividad en Ifema, como parece que podían haber sido las convocatorias del 1º de mayo, no parece que las y los trabajadores tengamos alguna emoción por celebrar el día de la clase obrera, donde justamente celebramos lo conseguido en las mejoras laborales y gritamos con fuerza y con nuestras pancartas la desigualdad, el paro, el hambre y la súper explotación que sufren nuestros jóvenes que ahora aún más se les ponen las cosas muy difíciles. Es que las y los trabajadores no tenemos el derecho a expresarnos. Incomprensible, teniendo en cuenta que en algunos lugares del estado se permitió dichas concentraciones. ¿Qué criterios se siguen para decidir si se hace o no se hace la concentración?

No espero que la ley sea igual para todos y se que no se castigará consecuentemente a las y los responsables del acto de Ifema, no queremos que nos perdonen por no permitirnos celebrar el 1º de mayo, ilegalizar un día tan importante para nuestra clase debe tener consecuencias.

Isa Talavera