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CARAVANA -MANIFESTACIÓN EN ZARAGOZA.

Comenzamos por la mañana en un Primero de Mayo atípico por la situación de confinamiento y Estado de Alarma por la pandemia del nuevo coronavirus.

Gran parte de la afiliación da respuesta a la llamada de la caravana manifestación planteada y aprobada en el seno del sindicato estos días atrás. Los compañeros van ataviando sus vehículos con las banderas, preparando la megafonía para lanzar las consignas a lo largo del recorrido y se concentran en el inicio de la manifestación. Hay gran expectación por parte de la prensa tanto por la polémica generada como por ser sino de las pocas, la única respuesta en la calle en el Estado durante este 1 de Mayo.

Una treintena de coches, con sus conductores obreros, recorriendo las calles de Zaragoza haciendo todo el tipo de ruido posible, con música a lo largo del recorrido y con toda serie de proclamas y consignas mandando un claro mensaje a la clase obrera de que aun a pesar del confinamiento social ahí estamos para defendernos de toda esta penosa situación de crisis generalizada y que como siempre cargamos a nuestras espaldas los trabajadores y trabajadoras.

Se han recorrido barrios obreros en los cuales han sido numerosos los aplausos procedentes de los bloques de pisos mostrando gratitud y apoyo a la acción. También se ha pasado delante del hospital clínico como homenaje a esos trabajadores y trabajadoras del personal sanitario que han estado en primera línea enfrentándose a la situación aun a pesar de la falta de medios y esquilmado por las sucesivas políticas de privatización. Durante el recorrido, los vecinos de los barrios obreros de la ciudad han saludado a la caravana con aplausos e incluso al finalizar se ha recibido con música.

Cabe decir que el proceso de la movilización ha estado lleno de baches, en el llamamiento unitario por un lado nos encontramos con la incomprensión por parte de algunos sectores del sindicalismo alternativo y por otro, aun comprendiendo la situación que exponíamos caían en la resignación. Por lo que decidimos aun a pesar de todo seguir hacia delante aunque esto tuviese que ser en solitario. A esto se sumó la prohibición de la manifestación por parte de las autoridades, llegándose a presentar la policía en el mismo domicilio de un compañero del sindicato para entregar la prohibición en mano. El sindicato no solo recurrió la sentencia, sino que movilizó todos recursos que tenía para denunciar a un estado criminal que permitía morir a los obreros y obreras en sus centros de trabajo pero luego se ejercía una fuerte represión para cumplir con el confinamiento sin poder salir de casa.

La sentencia del TSJA a favor de Intersindical de Aragón para poder realizar la caravana supuso una gran polémica, ya que a la par, el Tribunal Constitucional se pronunció sobre el caso del sindicato CUT Galiza saludando su prohibición. Enseguida los medios de (des)información se pusieron manos a la obra para intentar sembrar la incertidumbre y la duda sobre la convocatoria en Zaragoza, dudas que siguieron sembrando hasta primera hora del 1 de Mayo y que han estado presentes mientras se estaban preparando los vehículos, pero aun con todo se decide ir adelante.

Gracias a la militancia y el empeño de los compañeros que allí estamos por no dar un paso atrás en la decisión, es porque se ha podido llevar adelante. Pero sobre todo salió bien porque la respuesta de la afiliación fue de lo más reseñable, muchos, aun a pesar del poquísimo tiempo del que disponíamos para sacar adelante una marcha de este calado, enseguida se pusieron manos a la obra.

La movilización ha sido todo un logro ya no solo por la firme posición de realizar la caravana y organizar todo en tan poco tiempo, enfrentando la injusta decisión de la justicia que incluso llegó a prohibir en primera instancia la movilización, condenando la contradicción que supone mantenernos encerrados en casa pero a la vez nos manda al hacinamiento en nuestros centros de trabajo en muchos casos sin las debidas medidas de seguridad y salud.

Pero sin ningún tipo de dudas, el hecho de que la caravana fuera saludada por cientos de familias obreras desde su casa ha sido lo más grande de la movilización. Familias obreras que desde el inicio del confinamiento en su mayoría han vivido una situación de desamparo social, muchas sin ningún ingreso, con el miedo al coronavirus en general y en particular cada vez que tienen que salir a sus centros de trabajo, sumado al futuro incierto que la mayoría ve en el horizonte han podido ver cómo gente igual que ellos, está dispuesta a dar la cara por su clase, la Clase Obrera.

La crisis capitalista que venimos arrastrando, ahora agravada por la pandemia va a suponer un nuevo golpe en las espaldas de la clase trabajadora. Desde el mismo inicio del Estado de Alarma hemos podido ver como los planes de choque planteados por el Gobierno, sin duda han tenido un marcado carácter clasista, se pone el dinero público al servicio de las grandes empresas y multinacionales para pagar los ERTEs sin tener en cuenta la capacidad multimillonaria que tienen para hacer frente al pago de esos salarios e incluso más, mientras que los obreros y obreras aun a pesar de llevar más de un mes en el paro todavía no han percibido ninguna prestación. A la banca se le ha regalado dinero a espuertas para que hagan negocio como quieran gestionándolo directamente a través de microcréditos bajo los requisitos que ellos decidan y por supuesto, quedándose los beneficios de los intereses generados.

Hemos visto como una Sanidad vapuleada por las progresivas privatizaciones por gobiernos de uno u otro signo, ha tenido que hacer frente apenas sin medios a la pandemia a la par que la Sanidad privada ha hecho negocio con ella. El problema de la vivienda sigue latente, no hay solución habitacional para cientos de familias obreras que están malviviendo de un lugar a otro o incluso en la calle. Los subsidios sociales se han magnificado, cuando la realidad es que los requisitos para acceder a ellos son muy restrictivos, llenos de marañas burocráticas y que además no aseguran que al final se cobren.

Poco a poco, los medios de propaganda del capital nos va introduciendo a cucharaditas la necesidad de unos "Nuevos Pactos de la Moncloa", allanando el camino para el más que previsible estallido social que la crisis está gestando. Ni que decir cabe que es otro nuevo engaño para la clase obrera. Una total llamada a la resignación para que volvamos a tragar como en estos últimos 40 años una infinidad de políticas antiobreras, de sucesivos recortes de servicios sociales, de derechos laborales y de privatizaciones totales, con la no menos importante complacencia de las grandes centrales sindicales CCOO y UGT.

El sistema capitalista es incapaz de responder a las necesidades básicas de la mayoría del pueblo trabajador, nuevos recortes y más represión vendrán por las consecuencias de todas políticas antes mencionadas, amparados por el Gobierno del capital para el pago de una deuda ilegítima auspiciada desde la Unión Europea, esa Unión Europea que sin duda responde a los intereses de los grandes monopolios y no a los de la clase obrera, que por si todavía había dudas todo el mundo ha podido ver el papel jugado durante la pandemia.

Es más necesario más que nunca aunar esfuerzos, el llamamiento a la unidad de acción para hacer frente a la nueva coyuntura que está surgiendo. Unidad para enfrentarnos a este sistema criminal en el que la vida no tiene cabida más que para unos pocos. Hoy más que nunca, la consigna "Socialismo o Barbarie" se hace más evidente y a la vez necesaria.

PCPE Aragón