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Al leer el panfleto de IU en el que explica su propuesta de “7 revoluciones”, lo primero que se me vino a la cabeza fue una campaña publicitaria que el Banco Santander realizó hace no muchos años, y cuyo lema central era “REVOLUCIÓN”. La misma imagen gráfica, jugando solo con el color rojo y el blanco, y la misma manipulación del término revolución

Una vez leído el panfleto, y especialmente este apartado que aquí se trata -de la Revolución Democrática-, puedo hasta tener la duda de si la agencia de publicidad que diseñó la campaña del Santander no es también la autora de este otro documento. 

Tanto para el Banco de Botín como para la organización oportunista el concepto revolución nada tiene que ver con el concepto de toma del poder y proyecto de construcción de otra sociedad, sino que refiere a una “revolución” dentro del sistema, para una mejor colocación dentro del mismo, en una posición más ventajosa.

Vaciar el contenido del término revolución de su inherente acción de toma del poder y construcción de un nuevo sistema es algo que realizan en común Botín y Cayo Lara. Asociar el color rojo a esa línea política también. Así uno y otro trabajan en paralelo para el mismo fin. Por ello el oportunismo contará con buenos créditos bancarios para la financiación de su próxima campaña electoral y también para su vida cotidiana, así como una complaciente comprensión en el caso de dificultades para devolver lo prestado. Además, siempre Moral Santín podrá echarles una mano si hiciera falta mediar. 

Capitalismo democrático:

El caso es que el documento es bien pretencioso, pues se presenta como “el nuevo programa político de la izquierda” (página 3). Y así podemos relacionar con facilidad esta expresión actual del oportunismo con los oportunismos históricos, y de una manera especial con Bernstein y Kautsky. 

La propuesta nos lo deja claro desde el principio “…..como objetivo la consecución de una democracia avanzada, en el marco de un Estado federal, republicano y solidario ….” (página 10). Por tanto el objetivo de esa fuerza “de izquierda” no es la construcción de la sociedad socialista. Agradecidos por la claridad. En todo el documento el término socialismo aparece una sola vez, y no en relación a la propuesta política para el Estado sino en relación a la política internacionalista. 

Por tanto los límites de la propuesta que nos hace el oportunismo -como gran novedad revolucionaria-, es la de una sociedad capitalista con democracia avanzada. Ciertamente muy viejo el cuento. 

Herederos del 15M. Interclasismo:

Toda esta “revolución” se reivindica heredera del 15M. Por tanto esencialmente interclasista. 

Así la clase obrera queda ausente en esta “revolución”; no figura como sujeto político, pero ni tan siquiera como uno de los sujetos participantes. El término clase solo aparece en dos ocasiones en el documento, en un caso como “clase política” y en otro como “clase trabajadora”... como consecuencia del colapso del modelo pactado en la Transición (página 12) “que lleva al vaciamiento de la democracia representativa”. No existe la más mínima autocrítica del papel del oportunismo en los pactos de la Transición, y así en el documento continúa ausente cualquier hilo argumental sustentado en la categoría marxista de lucha de clases; el pacto social sigue siendo la regla de oro de su intervención política. 

El electoralismo determina de forma absoluta esta propuesta política. Considerando que las teledirigidas movilizaciones del 15M son un buen yacimiento de votos, se centra todo el discurso en el objetivo de tratar de patrimonializar esa operación de marketing del sistema diseñada en los laboratorios de los think tanks

Por tanto se niega la contradicción antagónica dentro del capitalismo -aún en su fase imperialista-, entre democracia y dictadura del capital; y se trata de llevar a la clase obrera al escenario de un paradisíaco capitalismo democrático gracias al avance electoral de IU. 

Para estos oportunistas en el imperialismo no existe lucha de clases, y como no existe lucha de clases bastará una inteligente y eficaz gestión política para convivir con los monopolios y el capital financiero en una sociedad de democracia avanzada. Aquí ya estamos en Fourier y los socialistas utópicos, es decir que vamos para atrás como los cangrejos y avanzando llegamos al siglo XIX. 

La república es la democracia:

En la medida que el socialismo no es el horizonte de este programa político del oportunismo, el paradigma republicano se convierte en su fin último. Pretendiendo ignorar que, para el capital, la forma monárquica o republicana del Estado es indiferente a la hora de ejercer su dictadura, y que la elección de uno u otro sistema es tan solo cuestión de oportunidad política. Así, en ese paradigma que nos proponen, podremos ver de la mano a Botín con la cúpula de IU caminando hacia una España republicana con el sistema capitalista consolidado en una nueva forma de dominación sin convulsiones sociales de ningún tipo. Que rápido olvidaron lo que hicieron en la Transición…

Y todo ello por supuesto dentro de la Unión Europea de los monopolios; claro que domesticados si gobiernan estos ilusos oportunistas. 

¿Qué democracia? (Lenin)[1]:

La pregunta sigue siendo la misma que hiciera Lenin: ¿qué democracia? ¿democracia para quién?. 

Hacer el planteamiento de una democracia avanzada en la UE de los monopolios, sin cuestionar ese proyecto y solo planteando que está mal gestionado, y que el problema no es el capitalismo sino el neoliberalismo, sin plantear la salida de las estructuras fundamentales de la dominación imperialista, y limitándose a reclamar políticas sociales al proyecto imperialista, es sencillamente vivir al margen de cualquier interpretación mínimamente rigurosa de la lucha de clases en el capitalismo central en su fase imperialista. 

En el ámbito del Estado Español la república que tenemos que construir es la República Socialista de carácter Confederal. Porque además del carácter de clase del Estado también hay que exigir, en nuestra realidad plurinacional, el ejercicio del derecho a la libre autodeterminación; y en el documento comentado no se menciona este derecho en el ámbito del Estado, sino solo cuando se refiere al pueblo saharaui. 

¿Qué democracia bajo la tutela de los monopolios y sin el reconocimiento del derecho de autodeterminación? ¿Qué revolución democrática sin acceso de la clase obrera al poder y sin la instauración de la dictadura del proletariado? 

Carmelo Suárez

[1]          “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” Porque sólo una sonrisa provoca ese afán de Kautsky de presentar las cosas como si hubiera gentes que predicaran "el desprecio a la democracia" (pág. 11), etc. Kautsky se ve obligado a oscurecer y embrollar el problema con tonterías como éstas, porque lo plantea al modo de los liberales, hablando de la democracia en general y no de la democracia burguesa; incluso evita este exacto concepto de clase y procura hablar de la democracia "presocialista".