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Nacida en 1901, en una familia con trascendencia patriótica, destaca muy pronto en la lucha revolucionaria. Militó en organizaciones muy avanzadas de su época: el Club Femenino de Cuba, el Movimiento de Veteranos y Patriotas, el Grupo Minorista, la Liga Antiimperialista, la Liga Anticlerical.

De Santiago parte a estudiar en la Universidad de La Habana, la Universidad de Columbia y la Universidad de Puerto Rico.

Comenzó su labor periodística en 1918 en su ciudad natal redactando para El Cubano Libre y el Diario de Cuba. Colaboró en más de una docena de publicaciones como Bohemia, El Mundo y, en otras de corte vanguardista, como Avance y Atuei.

Participó en la organización del Primer Congreso Nacional de Mujeres en el que alzó su voz de manera audaz varias veces.

Desde muy joven se manifestó a favor de la mujer y el derecho al sufragio, por lo que podemos decir que fue una precursora del feminismo moderno, fue de las primeras en publicar reflexiones feministas en la prensa cubana.

En su libro Feminismo, publicado en 1930, destacaba que el principal enemigo de la mujer podía ser ella misma, si  reproducía la dominación masculina y transmitía la exclusión de su sexo de la vida pública. Abogaba por gestar la emancipación femenina desde las escuelas, los institutos y los centros de trabajo.

Su lucha le valió ser conocida como “La campeona del feminismo”. En 1925 fue delegada al Congreso Nacional de Mujeres y también participó en congresos en el extranjero.

Cultivó el ensayo y la poesía desde muy joven, en 1938 fundó en su propia casa la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UEAC), antecedente de la actual Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

En el gobierno de Ramón Grau San Martín y de Carlos Prío Socarrás, fue ministra -sin cartera-. Por primera vez en la historia de Cuba una mujer ocupaba esa responsabilidad que ejerció hasta el golpe del 10 de marzo de 1952, cuando Fulgencio Batista instaura la dictadura.

Es detenida en varias ocasiones y muchos medios de comunicación le cerraron las puertas.

En 1958 celebra el triunfo de la Revolución cubana y colabora en la transformación social y política de Cuba.